Punk ¿ideología o concepto?

“South Park es muy punk” fueron de las primeras oraciones que se me quedaron grabadas al escuchar una alusión del punk a algo que no tenía que ver en el campo musical. Evidentemente tenía que ver con una carga de valores que iban más allá de la música y que hacían referencia a una caricatura y supongo que a la actitud, ideas y formas de sus personajes y cómo a través de ellos, se manifiesta una ideología punk.

Ok, podría ser. Estas alusiones fuera de la música se pueden leer y comprender como una analogía a una actitud de disidencia, rebeldía, inconformidad o simplemente de oposición; valores que enmarcan el movimiento punk surgido de los suburbios ingleses en la década de los setenta. Pero, por qué centralizar al punk y aún más, por qué hacerlo con otra música.

Hace unos meses el portal web de Ibero, lanzó un artículo titulado “La salsa siempre fue más punk que el punk” ¡Vaya necedad! El artículo habla sobre el disco de Wilie Colón y Rubén Blades Metiendo Mano! (1977) el cual describe como un disco “inteligente, atrevido y sobretodo, activista”. Hasta aquí todo bien, pero después cierra su texto con un:

La portada del Metiendo Mano! tiene motivos de box. No es por nada, pero el universo hace las cosas por algo. A lo largo de la historia, el punk ha caído ante casi todos los géneros que ideológicamente logran ser superiores. Round 40, la salsa, más punk que el punk ni se preocupa por una pelea de pesos mosca. El rey de los ritmos, la salsa, sigue siendo el gran rey y “Rubencito”, con su gancho intelectual, por mucho una deidad no sólo del género sino de la historia de la música, por decisión unánime, se lleva el triunfo a casa.

Francamente es interesante el ejercicio de posicionar a la salsa como un género que tiene cosas que decir, una postura e historia llena de ideología, al igual que la cumbia, el bolero y la canción de protesta, por decir algunas, pero por qué partir del marco del punk. El punk se dio en un contexto muy concreto y aun así no podemos uniformarlo, porque claramente no es el mismo punk de los Sex Pistols al de GG Allin o al de Crass, hay muchos punk, en sonido, en códigos y en contextos, pues si ya es necio pensar que el punk que se dio en Inglaterra es el mismo que se dio en Ecatepec, ahora pensemos la necedad de pensarlo con otro género sobre todo tan latinoamericano como la salsa. Y es que la historia, los contextos y las luchas, aunque parezcan tener vasos comunicantes, no son los mismos.

Por muy disidente, activista o rebelde que sea un disco de cumbia, no es punk, es cumbia, y lo mismo con un disco de pop, porque también los hay, así como hay punk que pueden ser muy ¿pop?

Lo que quiero decir es, que se descentralice el “esto es muy punk”, el concepto de punk parece legitimar otros ritmos y otras voces que tienen su identidad propia. No necesitamos ponerle el sobre nombre a ninguna salsa ni a ninguna cumbia, mucho menos la música popular latinoamericana, o qué ¿crees que Víctor Jara quería ser punk?

Respensar los procesos y contextos en los que se produce la música, nos hará reconocer la identidad de su “autenticidad” por así deciro. Ya lo dijo Greil Marcus en una entrevista recientemente: “Mientras mejor sea el contexto que construyas sobre una obra de arte, mayor la comunicación y su significado, porque si no será como tratar de respirar fuego: el acercamiento te va a quemar sin dejarte huellas para escribir sobre ello”:

Así que dejemos a la salsa ser salsa, y al punk ser punk, cada uno en su trinchera sin la necesidad de que uno legitime al otro.