La Plata: un boom vasco en tan sólo tres canciones

(Fotografía por Irene Palacio)

¿Te acuerdas de esos chicos delgados, misteriosos y de aspecto enfermizo de la preparatoria que parecían estar algo fuera de lugar? Ahora han crecido y formaron una banda. Se llama La Plata y tiene tanta nostalgia encima como energía puberta.

La Plata es un quinteto formado por Diego Escriche (voz y guitarra), Miguel Carmona (batería), Patricia Ferragud (sintetizador), Salvador Frasquet (guitarra solista) y María Gea (bajo), valencianos de origen y con las influencias de los ochenta y noventa que los acompañaron desde su nacimiento (Décima Víctima, New Order, Big Boys).

Pareciera extraño que en este siglo en donde una sola persona puede producirse un álbum en la intimidad de su habitación, La Plata no haya existido hasta la unión de sus cinco integrantes en 2016, y a pesar de que Escriche hizo la primera canción de la banda en 2015. Tal vez fue solo la añoranza a otros tiempos, que embriaga todo lo de La Plata, lo que llamó al jameo clásico entre los cinco y así, crear arrebatados sonidos que evocan a los del Rock Radikal Vasco pero que no suelta sus influencias pop.  

Ya como agrupación, están armados con un EP de siete pulgadas (Un atasco, 2017), de únicamente tres canciones y editado por Sonido Muchacho. Los tres temas son más que suficientes para explotar la cabeza de quien los escucha. Retomando consciente o inconscientemente sus influencias de finales del siglo pasado (hardcore, punk, synth pop), generaron melodías aceleradas y pegajosas, la batería se muestra ansiosa y la voz despreocupada. Aderezando todo el conjunto está el delicado sintetizador que le otorga un toque etéreo a todo el EP.

Otro acierto a destacar en La Plata son sus letras, melódicamente correctas, pues se introducen naturales en el ritmo de los instrumentos. Cada estrofa presenta ideas y cuestionamientos acerca de la individualidad que pesa en medio de un mundo vertiginoso y un siglo que avasalla con sus exigencias en el amor, el éxito, los ideales y la propia existencia, y a la vez también, de darles la espalda.​​“¿Por​​ qué​​ me​​ siento ​​parte​​ de ​​un ​​lugar​​ que ​​no me ​​importa?”, ​​se​​ preguntan ​​en ​​Esta​​ ciudad.

Sus fotografías recuerdan a las de las bandas de post punk, y la idea la refuerza la portada de Un Atasco, llena de líneas, colores y formas como las de las pinturas de Malóvich y a los carteles de Ródchenko, artistas soviéticos de principios del siglo XX, cuya estética es tan usada por agrupaciones de estilos dark.

La música de La Plara te hace mover el cuerpo, pero no demasiado. Su letras hacen querer corear de inmediato. Escucharlos hace sentir nostalgia con respecto al pasado, pero también motivación porque los tiempos mejores son ahora.

Actualmente La Plata se encuentra grabando su primer LP bajo la producción de Carlos Hernández Nombela, quien ha trabajado también con Triángulo de Amor Bizarro.

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Escucho luego escribo.