La guía del principiante. The National en 10 tracks.

La banda de Ohio es una de las bandas más infravaloradas que hemos tenido en los últimos 20 años, pese a ello han sabido sobresalir victoriosos globalmente. Los liderados por Matt Berninger eran pieza bastante de culto para el mundo hasta hace muy poco, quizá aún más para el público mexicano, que a pesar de haberlos recibido ya en dos ocasiones siempre ha tendido a ser reacio con lo que dista de ser comercial, y aunque no puedo negar que escuchar The National no es como chutarte el último disco de José Gonzales/Junip (digamos poco comercial) si es bastante extraño que un sonido tan “indie” genere expectativas tan altas y masivas en México.

Si bien este hecho no debe ir más allá para definir el afín hacía los estadounidenses, aún hay muchos que aun dudan de la capacidad musical de esta banda fundada en 1998, así que sin más por el momento aquí están 10 pistas esenciales para entrarle al no-revival más notorio del mundo.

 

“Cold Girl Fever” (The National, 2001)

El primer disco de una banda siempre ha sido blanco de innumerables prejuicios, desde el clásico “no son nada nuevo” hasta el peyorativo “no son radiables” y sin duda esto ha generado que la crítica sea demasiado severa y muy poco contextual en cuanto a dichos trabajos en el inicio de siglo, por ende, ha destruido álbumes por mero entretenimiento, siendo este debut también un “gran” afectado. Si bien, este larga duración en conjunto no es su más brillante trabajo, si dejó más que clara la evolución en cada uno de sus tracks y por consecuencia un gran punto de salida para los siguientes seis álbumes.

“Cold Girl Fever” me parece que es la más digerible de todas las incluidas en este primer compilado, ya que a pesar de ser genéricamente melancólica goza de cierta maleabilidad y es posible contemplarla para una situación amorosa cualquiera. ¿Esa era la intención? Lo dudo bastante ya que hay muchas figuras de lenguaje poco entendibles, que a su vez generan una identificación lógica, quizá debido a que todos hemos tenido una entrañable “fiebre”.

 

“Cardinal Song” (Sad Songs for Dirty Lovers, 2003)

Como parte de las canciones más deprimentes de los inicios de los 2000; esta oda al fracaso y al desamor comparte cierta experiencia de vida en cuanto a rupturas amorosas, con todo lo que conlleva ser inexperto en ese tema y lo poco que puedes hacer cuando has cagado todo.

Si bien Berninger y compañía no dan un salto tan tremendo en este segundo álbum, si avanzan notablemente en cuanto a experimentar con nuevos sonidos/instrumentos logrando así realzar el increíble rango vocal de Matt, obviamente este no es el único argumento para destacar la canción, pero si pudiésemos nombrar a alguna que tuviera todo y un poco más de lo mostrado del restante repertorio, sin duda es “Cardinal Song”.

La tristeza desbordante nunca había sido tan cool.

 

“About Today” (Cherry Tree – EP, 2004)

Para muchos la canción más emblemática dentro de la primera era de The National, para otros tantos desmedidamente deprimente, cualidades que no deberían de ser opositoras ya que logran complementarse de manera cuasi perfecta.

Está canción raya en la desesperación con un increíble dejo de amor a cada estrofa. Sí bien no es muy complicado entenderla, sí es bastante difícil atribuirle un solo sentido. Con toques más acústicos y quizá un tanto lo-fi, la voz de Matt logra una vez más compartir ese dolor casi infinito antes de una despedida anunciada.

 

“Mr. November” (Alligator, 2005)

Mucha gente -en pleno 2005- seguía sin definir mucho de su gusto musical. Los Arctic Monkeys todavía no hacían su aparición y Franz Ferdinand era pues… Franz Ferdinand -sin ofender a los fans- y aunque esta sección del público musical no era su objetivo, si fungieron como aliados estratégicos para concebir canciones como la canción en turno.

Aún con todo esto y lo que vendría después, los recién cambiados de auto-producción por el sobrepeso que llevaba, entregaban su tercer disco de estudio, siendo este uno de los más extraños dentro de su carrera porque lograrían enmarcar la tristeza con un sonido poco menos melancólico, dando la primera señal de que este sentimiento suena de mil maneras, incluso bailando con mucha gente en una pequeña fiesta; acierto en el que no era pioneros pero que si lo hacían completamente a su manera.

 

“Fake Empire” (Boxer, 2007)

El reconocimiento global llegó con este álbum, y sin duda fue meritorio, ya que en Boxer “terminaron” de generar una identidad que poco a poco y disco con disco habían ido trabajando.

En está ocasión este tema es el track inicial, cuya expectación logra ser tanta que podríamos no esperar otra canción igual de relevante para el resto de su carrera, mucho menos en el mismo álbum, ya que el track logra plantear algo que muchos desconocíamos en cuanto a lo que podía crear o desmentir con su sonido la banda, y que quizá no había llegado de una manera tan dulce y sofisticada para poder considerarla tan real.

También es la primera de varias canciones que dejan de lado un poco la voz principal y fusionan todo en un ritmo completamente diferente, mucho más si lo comparamos con producciones anteriores, ya que esta posee una batería más densa, dejando visible una faceta poco explorada.

 

“Mistaken for Strangers” (Boxer, 2007)

Incluir una segunda canción de este grandioso disco es más que necesario, elegir cuál era la tarea más tortuosa, ya que Boxer se volvió un parteaguas enorme, dejando muy por debajo los anteriores trabajos y no solo por la calidad si no por la inventiva que proponía. Es así que se vuelve obligado escuchar todo el álbum y no sólo “Mistaken for Strangers” (MFS), pero por ahora tratemos de entender porque es genial por sí sola.

MFS fue el primer sencillo lanzado para promocionar el LP y aunque dista mucho de ser comercial goza de una grata ligereza que se transforma y oscurece a lo largo de sus 3 minutos con 31 segundos, tiempo suficiente para hacer caer a cualquiera elegantemente en la adultez. Y si fuera necesario tener otro valor agregado debe ser tanto su letra como el hecho de que se volvió título de un documental realizado en 2013, audiovisual que muestra lo que sucedió alrededor del disco Trouble Will FInd Me del mismo año, ahora ¿por qué esto es relevante? Por el mero hecho que a The National le gusta rememorar sus títulos o letras en trabajos posteriores, dejando así otra pequeña huella de la identidad que poco a poco habían construido.

 

“Anyone’s Ghost” (High Violet, 2010)

Es quizá la canción más clara y atinada de la lista, quizá porque el mundo de The National después de haberlo ganado “todo” se suavizó un poco y no de una manera que mellase su enriquecimiento musical, pero que si mostraba una forma refinada y quizá un tanto más pretenciosa en cuanto a sonidos.

Sin embargo, este track constituye de manera casi impoluta lo que el mundo necesitaba de The National en aquel entonces: una banda que entendiese su contexto y que realizará hits necesarios para mantener una evolución, que distará de lo que ya habían logrado pero que siguiera un camino lógico, cuya dirección no afectase las intenciones futuras.

Por ende, Anyone’s Ghost marca otro camino, cuya experimentación enalteció una mirada diferente tanto para los estadounidenses como para cada uno de sus escuchas.

 

“Demons” (Trouble Will Find Me, 2013)

Hay canciones consentidas de tus bandas favoritas, “Demons” es por añadidura una ellas, te guste mucho o poco The National, ya que está es una de esas rolas que te permiten entrar en una catarsis única cuyo privilegio se repite cada que vuelves a darle play.

Pero debo decir que el valor de esta canción va un poco más allá, porque su función es más que la de un sencillo, más que solo generar una representación, es la canción que indudablemente pacta con la vida “el sonido The National”, ese sonido que ahora no es post-nada, ni revival.

Es haber logrado un sonido propio.

 

“Sunshine on My Back” (Sunshine on My Back – Single, 2015)

Visceralmente intimista. + Sharon Van Etten

Realmente no puedo decir mucho más de esta canción, es esencial porque se separa completamente de la producción anterior aun cuando originalmente estuvo planteada para ser parte de. Y esta libertad ciertamente le dio un toque único: sonoramente palpable.

Una melancolía necesaria.

 

“Day I Die” (Sleep Well Beast, 2017)

“I don’t need you, I don’t need you… Besides I barely ever see you anymore” reza el intenso Matt Berninger en la segunda canción de su séptima producción de estudio.

Probablemente estamos ante el mejor disco de la banda asentada en Brooklyn, y “Day I Die” se encarga de exponer todo en menos de 5 minutos, dejando claro que el sonido de la banda no parará ahora aun cuando en una terrible suerte decidieran separarse; los Devendorf, los Dessner y Berninger han plasmado nuevamente esa increíble melancolía como solo ellos podían hacerlo y basta con darle un par de escuchadas a este magistral tema para saber que estamos ante una de las mejores bandas alternativas en los últimos 20 años.

Those who fear music are dangerous || CDMX || Periodista musical