Entrevista con Rogelio Sosa

Festival Aural llega con su sexta edición, un camino que se abre entre la experimentación y las propuestas no convencionales del sonido. Escribir esto es fácil, pero todo aquello que conlleva realizar un festival como este es una declaración, una postura y una apuesta, más allá de las tendencias comerciales, por la experiencia estética, esa que sólo se tiene si abres los oídos.

Entrevistamos a Rogelio Sosa y nos cuenta algunos detalles que podremos disfrutar en la sexta edición del festival Aural.

Para quien vaya a descubrir el Festival Aural. ¿Cómo es el concepto, cómo se monta este festival?

Aural nace del seno del Festival del Centro Histórico. Es un proyecto que emerge cuando Radar se independiza del Festival del Centro Histórico y yo me quedé en la institución con la idea de continuar promoviendo la música experimental, la música de vanguardia, la música contemporánea; de ahí nace la idea de hacer un proyecto que incluya a todas estas músicas experimentales, híbridas, que de alguna forma tenían poca presencia en la vida cultural de la ciudad de México y ante las cuales nos interesa seguir dando vida y seguir manteniendo viva en las actividades de la ciudad. El proyecto se enfoca en eso, en traer artistas muy consolidados en su prácticas.

En algún momento recuerdo que hablábamos cuál era la media (de edad) de Aural con los artistas y es alrededor de los 60 años; gente bastante mayor, pero siempre le damos cabida a propuestas emergentes del extranjero como de México, de artistas jóvenes que consideremos tengan una trayectoria prometedora consolidada y están listos para mostrar su trabajo a audiencias más grandes de las que están acostumbrados a presentarse.

Esta es la sexta edición. ¿Qué tan complicado o sencillo se va haciendo con el paso de las ediciones realizar un concepto como este?

Es complicado porque es un proyecto en términos estéticos y en términos de comercialización. Es un proyecto que al final de cuentas apuesta por abrir públicos, por divulgar, y esto conlleva a sacrificar cuestiones como taquillas, situaciones en las que no somos tan atractivos a los patrocinadores por el perfil que manejamos y con lo cual llevarlo a cabo se complica, porque tenemos que depender de la Secretaria de Cultura como de otras instancias del país, de la ciudad, e incluso internacionales.

Digamos que dentro de los eventos que suceden dentro del festival, tenemos ocho conciertos: dos tienen costo y los otros seis son gratuitos. Entonces realmente nosotros sí queremos mantener esta idea de ofrecer cultura y permitirle el goce de estas manifestaciones culturales y artísticas a la mayor gente posible, por ello se vuelve complicado, porque queremos seguir programando lo que nos gusta y mantener esta coherencia en la programación que es la que le da todo el carácter y personalidad al Festival Aural.

¿Cuáles crees que han sido los cambios más significativos o evolutivos de la primera edición a esta?

Ha cambiado mucho y poco realmente. Seguimos haciendo mucho hincapié en bandas recitales, hemos traído a los Residents, Alva Noto, Godflesh, al igual que jazzistas emblemáticos. Este año está Roscoe Mitchell, Godspeed You Black Emperor, Lightning Bolt, estas bandas que de alguna u otra forma abrieron una brecha muy particular y han tenido una verdadera repercusión.

Yo creo que esa cuestión se ha mantenido y sí hemos hecho hincapié en pluralizar ese tipo de estéticas. Este año en particular hemos hecho alianza con El Nicho, que tiene una visión quizá mucho más experimental que la que tenemos; el año pasado hicimos alianzas con Bestia, por ejemplo, y siempre estamos buscando formas de renovar y refrescar el festival, de tal modo que el público se vea beneficiado con estas propuestas. Siempre está en constante evolución.

Se dice que vivimos en una era de festivalitis donde cada vez hay más por año. ¿Cómo haces para generar alternativas con una propuesta de festival, en cuestión mediática o incluso de taquilla? También me interesa saber, en una cuestión de público, donde estamos acostumbrados a los festivales masivos. ¿Podríamos decir que Aural está pensado más para un nicho?

Yo creo que es un festival diferente, creo que es un festival pensado, que satisface una demanda muy singular que existe y eso lo vuelve especial. Esto lo ha convertido efectivamente en un festival no necesariamente de nicho, pero sí de un público curioso, exigente, un tipo de público informado, con una postura casi política y lo tenemos muy claro, nuestra programación es muy coherente.

Y no es que no nos interese enfocarlo para un público que no sólo busque entretenimiento, que no sea sólo un rato de desmadre, que también sucede, pero es mucho más compleja la programación. Esta coherencia es la que nos ha permitido tener un público bastante fiel, que nos sigue y está al pendiente de lo que seguimos haciendo. Eso es lo que lo hace interesante, que nuestro planteamiento curatorial y de programación es muy diferente: es un festival que se explaya durante cinco días en diferentes sedes lo cual para mí como artista es esencial.

A mí no me gustan los festivales masivos donde en dos escenarios se presenta todo el mundo; a mí sí me gusta que exista relación entre el espacio y el público, que haya resonancia con la cercanía que tienes con el artista, me gusta sentir a la gente cerca, no en el pasto a 500 metros, y esa parte para mí es esencial. Evidentemente cuesta más caro, no es práctico, pero es parte de la experiencia. Un festival que se centra mucho en apreciar, en disfrutar y que pueda mantenerse el espíritu se requiere presentarse en las mejores condiciones y tenemos este esquema de programación, que es bastante particular.

Hace unos días releía una entrevista que te hicieron en el 2015, donde mencionabas que querías traer a Godspeed You Black Emperor y no se había podido dar ¿Qué sucedió en esta edición que ahora se pudo, qué cosas se alinearon?

Pues yo creo que muchas cosas. Siempre tuve en la mente a Lightning Bolt desde hace casi diez años y nunca pudimos concretar hasta este año. Godspeed es otro caso. Roscoe es otro caso; este año por una razón se consolidaron muchas propuestas que estaban pendientes en Aural.

Es una lista que se ha ido palomeando. Yo creo que responde a que los managers ya ven un festival muy consolidado, con más de cinco años de trayectoria y más de 200 artistas que se han presentado y que cuentan con una reputación fuera de México bastante fuerte. Pienso que eso le da mucha seguridad a estas agencias que son muy, muy grandes para poder confiar en nosotros y aventarse a traer artistas de este tamaño. Es reflejo de la acumulación de buenas experiencias de un proyecto ya muy sólido y confiable.

Esta consolidación viene de la profesionalización de productores, gestores, promotores, cada vez las exigencias de la industria nos lleva a profesionalizarnos más. ¿Tú crees que se deba profesionalizar al público?

No lo sé. Viendo la manera en la que yo crecí, donde, por ejemplo, para comprar un disco de música contemporánea tenía que ir a la tienda discos Margolín y para ir a un concierto tenías que viajar al extranjero, rolarnos fotocopias de partituras que sacábamos de universidades de Estados Unidos y luego te pasaban un VHS de algún artista.

Pienso que el púbico solito se ha profesionalizado gracias a Internet, que pone también la situación algo delicada. En este festival la gente ve un nombre que no conoce, lo busca en Spotify, escucha 30 segundos y dice “sí me gusta” o “no me gusta”, lo cual es bastante delicado y la gente se cree mucho más profesional o mucho más informada de lo que realmente es. La música de esta naturaleza es mucho más compleja, pero ha creado una generación de gente joven y no tan joven que tiene la capacidad en este momento de discernir y reconocer cuando un proyecto vale la pena o no. Y si hay un sector, no todo mundo, pero sí un sector bastante amplio que es muy conocedor y exigente y sabe qué vale la pena, qué está bien en este momento.

Siguiendo con las posturas: se cree que lo que conocemos como la música de culto o la alta cultura tiene una polarización con lo que es el entretenimiento. Si crees que es así, ¿qué prácticas crees que se deban hacer para ir difuminando esas barreras?

Yo sí hago una diferencia bastante clara entre el entretenimiento y la cultura. Creo que los operadores del entretenimiento responden a lo mercantil y lo comercial y tienen implicaciones formales, estratégicas, estéticas, sociales y hasta políticas en los productos y resultados musicales y artísticos de la gente que puede estar atada en un extremo de eso, como el pop, pongamos de ejemplo.

Lo mismo sucede del lado contrario con la música que tiene elementos opuestos, donde la comercialización de mercado no existe, ni la del patrocinio del Estado, existe un desinterés total acerca de los públicos receptores de los productos de estos artistas. Yo estoy un poco en contra, o me parece muy delicada la posición de ambos extremos; yo apelo por la música creativa, por los artistas que son capaces de establecer vasos comunicantes y un diálogo con el público y al mismo tiempo tenga la capacidad de resistir a las oposiciones que conlleva el mercado y la industria del entretenimiento. Es una línea muy delicada,muy delgada y que divide.

No me preocupo tanto si hay artistas que son muy famosos y son altamente creativos y otros que no; o artistas muy experimentales que tienen cero creatividad y otros que no. Es una cuestión de juicio personal y compromiso de cada artista sobre llevar una carrera y un compromiso con el arte y la creación, es una cuestión personal.

Parece que existe una tendencia a desacreditar el concepto de lo contemporáneo, sobre todo en el arte, que se le ve como una tomada de pelo, como una charlatanería, obviamente sin uniformar. ¿Cuál es tu postura frente a lo contemporáneo y estas posturas desmesuradas y más recargadas hacia los discursos que hacia lo estético?

Yo creo que en gustos se rompen géneros y cada quién es libre de opinar y de tener un juicio personal de cualquier cosa. El problema que yo vería ante este tipo de situaciones la falta de tolerancia, incluso la ignorancia, al hablar de algo que no se entiende. Como Sófocles decía: “Para quien tiene miedo, todo son ruidos” refiriéndose a las personas que no entendían sus coros; yo pienso un poco lo mismo.

Como lo mencioné anteriormente, quien tiene un dominio clásico y tradicional de las técnicas y se atañe a estructuras convencionales y referencias estables a la hora de crear, no implica que tenga una propuesta interesante; de hecho puede ser lo contrario. Y del otro lado hay prácticas contemporáneas que en apariencia pueden vislumbrarse como faltas de técnica o estrategia o de conocimiento histórico, y que en apariencia son así y no lo son. Pasa mucho con la música de esta naturaleza: hay gente que entra al concierto y dice esto es puro ruido, pero el oído es un musculo y también se desarrolla, es un aparto dinámico, un sentido que se va modulando y que va abriéndose a medida que uno lo va educando.

Para cerrar, ¿con quién sueñas traer al festival?

Pues ahorita sueño con que podamos hacer este festival, no me da la cabeza para pensar en el siguiente. Como te comentaba, es muy, muy difícil llevar a cabo estos proyectos, es complicado con un equipo tan pequeño, pero muy eficiente. Es un equipo casi horizontal pero muy pequeño; ahorita no podría decirte sueño con alguien, estamos muy dedicados a esta edición.

Ya cuando acabe el último concierto, ahí podría pensar qué podría suceder el próximo año, o si quiero hacerlo el próximo año. Son experiencias muy fuertes, muy absorbentes y muy intensas que al final de cuentas cuando suceden, realmente después de ese parto, uno piensa en el siguiente hijo.