Grizzly Bear: Painted Ruins

Grizzly Bear

Painted Ruins

RCA; 2017

En un naciente siglo dominado por lo efímero, son pocas las bandas que plantean un desafío para su público. Painted Ruins de Grizzly Bear es uno de esos álbumes que no encantan a la primera escuchada, que requieren paciencia y, sobre todo, atención. Si este disco fuera una persona sería el niño raro que se sienta hasta atrás del salón y cuenta cosas muy interesantes cuando alguien se anima a hablarle.

Grizzly Bear está en una agradable fase de experimentación, su folk se torna complejo, difícil de descifrar, y las letras de sus canciones no ayudan en esa tarea. Painted Ruins es un disco que apela a la nostalgia, llega al pesimismo y es una colección de reflexiones sobre malas decisiones. Nos recuerda que “todo tiempo pasado fue mejor” y que lo que nos espera en el futuro son versiones disminuidas de lo que ya nos ha pasado (“Let love age/And watch it burn out and die”, como la agrupación remarca en “Mourning Sound”). Es un material que en el que es fácil perderse una vez que nos atrapa pero que si no tiene la atención exigida puede pasar desapercibido.

Cada canción parece estar constituida de muchas capas instrumentales, casi como una demostración musical del arte barroco. A pesar de perder poco a poco el factor sorpresivo de la entrada en acción de cada miembro de la banda, el disco se esfuerza por ser fascinante de principio a fin; si lo logra o no, es cuestión de cada oyente.

Painted Ruins tiene versos hipnóticos, repeticiones que se van haciendo más intensas cada una; como en “Three Rings”, que sutilmente incrementa la velocidad. Es esta canción la que da paso a una de las más pop, “Losing All Sense”, para mantener a flote las emociones inesperadas.

Probablemente la canción con la letra que más explícitamente remite a la nostalgia de un pasado que fue mejor es “Neighbors”. Se trata de un tema sobre un amor que se desvanece hasta que queda sin palabras por decir (“With every passing day/ Our history fades away/ And I’m not sure why/ There’s nothing left to say”).

En general, se trata de un álbum cautivante si se le dedica tiempo. Grizzly Bear no teme experimentar con los sonidos que propone, hasta caer en un punto en el que las cosas se vuelven tan complejas que quedarse en la superficie de sus álbumes no es suficiente. Painted Ruins es un iceberg que oculta bajo el agua todo su significado. Tanto así que cuando Ed Droste canta “Who I am beneath the surface/
Hiding out so long inside my mind”
en la última canción “Sky Took Hold”, parece que es el mismo álbum el que nos está hablando.

Share

Deja un comentario