Okja: Lo que fingimos no ver

Hoy en día es muy fácil comer. Es decir, más allá del costo de los alimentos, resulta un proceso sencillo y sistemático: salir de tu hogar, caminar, tomar tu auto o el transporte público, acercarte a la tienda o restaurante más cercano y seleccionar cualquier cosa que se te antoje preparar o comer al instante. Uno no necesita pensar cómo llegaron ahí las cosas, basta con la pura idea de satisfacer una de nuestras necesidades más básicas. Okja llegó a Netflix y con ella, la búsqueda del director Joon-ho Bong por mostrarnos todo lo que no queremos ver del sistema alimentario.

Okja presenta un presente distópico en el que la problemática de falta de alimentos en el mundo no se ha erradicado, sino que ha aumentado. La Corporación Mirando ha encontrado en el sur de América una nueva especie de cerdo, el cual ven como la clave para ayudar a la humanidad- y claro, a su compañía-. Para eso, Lucy Mirando (Tilda Swinton) pone en práctica un plan que consiste en organizar un concurso a nivel mundial en el que se dará un cerdo a diferentes granjeros alrededor del mundo y en diez años se coronará a quien muestre un mejor método de crianza.

Okja es la cerdita que llega a Corea donde un tacaño granjero y su nieta, Mija (Seo-Hyun Ahn), se harán cargo de ella. Tras diez años de criarla, Okja y Mija se vuelven inseparables. Todo parece estar bien, hasta que el personal de la Corporación Mirando aparece para llevar a cabo la última revisión del animal y hacer que el famoso presentador de televisión, Johnny Wilcox (Jake Gyllenhaal) la declare ganadora del concurso y se la lleve a Estados Unidos para presentarla al mundo.

Mija, defraudada por su abuelo, quien la había engañado haciéndole creer que pudieron comprar a Okja, decide viajar a Seúl para recuperarla antes de que se la lleven a Estados Unidos. Entre todo el caos que ello ocasiona, Mija conoce a un grupo de “terroristas” a favor de los animales y el medio ambiente, liderados por Jay (Paul Dano). El objetivo del grupo: revelar la verdad detrás de todo el plan de los “súper cerdos”.

Puede que no muchos estén familiarizados con el trabajo del Joon-ho Bong. Sin embargo, es probable que hayan escuchado de Okja, la cual generó gran controversia durante el Festival de Cannes de este año. El audiovisual fue objeto de crítica al estar participando por la Palma de Oro del festival sin ser estrenado en una sala de cine, ello debido a que Netflix decidió distribuirla a través de su propio servicio de streaming, lo cual choca con los estatutos del certamen.

Aunque Okja trate tenga una premisa un poco fantástica y de ciencia ficción, es muy contundente en cuanto a lo que intenta mostrar. Se trata de exponer cómo funciona gran parte de la industria alimentaria hoy en día, una verdad que, si bien sabemos, tratamos de omitir. Sin embargo, más en el fondo, la película es una crítica contra el capitalismo, aquel que nos vende la idea de que si algo deja ganancias, es buena idea hacerlo; sólo debes tener una buena imagen frente a los medios.

Son los personajes como el de Swinton o el de Dano los que dan un toque no sólo dramático, sino también satírico a la película. Esto le permite moverse no sólo en su forma crítica, sino que también nos muestra lo absurdo de cada uno de los personajes y sus ideales.

El CGI no es perfecto, pero esta lo suficientemente bien hecho para que uno como espectador pueda relacionarse con Okja y deje a un lado el hecho de que no es real y ver en el fondo que los súper cerdos son la representación de todo lo que de forma desmedida el capitalismo no respeta. Al final, la solución siempre es el dinero.

Parte de la importancia de la colaboración de Netflix con Joon-ho Bong radica en la incursión de esta empresa dentro del “cine de autor”, aquel que da cierta libertad creativa a su equipo para poder lograr algo que se pueda distribuir con gran facilidad y, sobretodo, bajo una mirada que valga mucho la pena mostrar.