Alan Vega. El punk definitivo.

Alan Vega dejó esta realidad el 16 de julio de 2016, el mismo año que Bowie, Prince y Cohen. Y aunque quizá no es tan conocido como ellos, su legado e influencia para la música contemporánea es igual de importante. Falleció a los 78 años, después de medio siglo de trabajo como artista visual, escritor y siendo una de las dos mitades del dúo musical Suicide. Un artista en el mejor sentido de la palabra, que siempre sintió el deber de confrontar y confundir a su audiencia, por muy incómodo que pudiera resultar.

Su nombre real era Alan Bermowitz. Nació en 1938, dentro de una familia pobre de Brooklyn, Nueva York, ciudad donde pasó prácticamente toda su vida. (Por mucho tiempo mintió acerca de su edad, citando el ’48 como su año de nacimiento). Estaba ya entrado en sus treinta cuando formó Suicide junto a Martin Rev en 1970, después de varios años de moverse en el arte visual con sus “esculturas de luz”.

Iggy Pop

En 1969, cuando Alan Vega aún era un artista visual de tiempo completo, asistió a un concierto de The Stooges en Nueva York. Iggy Pop usaba un overol con hoyos, a través de los cuales se podía ver un bikini rojo y sus bolas colgando. El salvajismo de Iggy y la manera en que confrontaba a su público y escupía las letras provocaron un cambio en su manera de ver las cosas. “Cambió mi vida porque me hizo darme cuenta que todo lo que estaba haciendo eran tonterías.”

Martin Rev

Cuando Vega conoció a Martin Rev, la otra mitad de Suicide, este era un talentoso y erudito tecladista, entrado en el jazz y el rock. Entonces lo introdujo en la música de Silver Apples y Can, lo que derivó en los minimalistas riffs sintetizados tan característicos de Suicide. Aunque Vega también había trabajado con la música electrónica, decidió dejar esta labor a Rev y tomar el frente del escenario, inspirado por Iggy Pop.

Suicidio

Alan Vega era fan del cómic Ghost Rider (de ahí el nombre del track inicial de su disco debut). Mientras buscaba nombre para su proyecto musical, vio un número titulado “Satan Suicide”, el cual propuso como elección. Rev sugirió tomar únicamente Suicide. La palabra les dijo todo: para ellos representaba el suicidio de la sociedad, especialmente la estadounidense, con la guerra de Vietnam en curso. Pero aunque parecía un buen nombre conceptualmente hablando, no lo era en un plano comercial. Ninguna radio quería tocar a una banda que se llamara suicidio.

Big-Bang

Como si la elección del nombre hubiera determinado su destino, los primeros años de Suicide no fueron precisamente el sueño de cualquier banda. No tenían canciones como tal, y los pocos (poquísimos) conciertos que tocaron en esa época eran más bien improvisaciones al estilo free-jazz, pero con sintetizadores. Luego Martin Rev trabajó sobre cierto riff y de ahí surgió su primera canción terminada, “Cheree”. En palabras de Alan Vega, el nacimiento de Suicide fue como el del universo: primero el big-bang, seguido de un gran caos; luego, poco a poco, la formación de galaxias, estrellas y planetas.

Suicide, el acto en vivo

Suicide comenzó a tocar en el CBGB, pero pronto fueron vetados. En los años que transcurrieron entre su formación y la explosión del punk en ’76, tuvieron serios problemas para conseguir tocadas, en parte por la resistencia de productores y audiencia hacia un acto conformado simplemente por un tecladista y un cantante loco, sin guitarras, sin batería, años antes de Kraftwerk.

Pero la razón principal, y la principal característica de los conciertos de Suicide, era la actitud destructiva de Vega en el escenario. Su propósito era el de crear un suceso donde el público se involucrara, quisiera o no. Prácticamente todas sus presentaciones terminaban en algún tipo de desastre. Como cuando le rompieron la nariz en Bruselas tratando de quitarle el micrófono para que dejara de cantar. En Escocia le aventaron un hacha a la cabeza, la cual pudo esquivar (unos jóvenes hermanos Reid de The Jesus and Mary Chain, banda claramente influenciada por Suicide, atestiguaron esto). En Inglaterra fue atacado por un grupo de skinheads seguidores de la banda Sham 69; nariz rota de nuevo (Jerry Dammers de The Specials estaba ahí, recibiendo una especie de revelación como la que Vega tuvo con Iggy).

Suicide, el álbum

El debut de Suicide apareció en 1977, siete años después del nacimiento de la banda. El mito dice que fue grabado en cuatro horas, lo cual es casi cierto: se grabó en vivo en una tarde. La música tenía una vibra de rock’n’roll gracias a sus secuencias de acordes típicas de esta música, pero su textura y timbre parecían sacadas de una aterradores pesadilla de ciencia ficción. Una caja de ritmos barata y los riffs minimalistas de Rev eran el lienzo ideal sobre el que Alan Vega pintaba con sus vocales.

Vega tenía un gusto especial por cantantes como Elvis Presley, Roy Orbison, Little Richard, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Fats Domino o Chuck Berry, a los cuales creció idolatrando. Su manera de cantar recordaba a todos ellos, con un tono grave y resonante, recitando frases cortas como si se tratase de un poema punk, para después explotar en gritos y aullidos que lo convertían en la versión robótica de Iggy.

Punk antes del punk

El crítico Lester Bangs fue el primero en utilizar el término punk al referirse a Iggy Pop. Pero Suicide fue la primera banda en proclamar su propia música como tal, cuando anunciaron un concierto suyo en una galería de SoHo como “Punk Music Mass” en febrero de 1971, cinco años antes de que el punk explotara como tal en Nueva York. Vega tomó el término de Bangs, sin tener idea de lo que pasaría después.

Para Alan Vega, Suicide nunca fue una banda punk, a pesar de tener toda la actitud grosera, corrosiva, explosiva y acelerada que después adoptarían aquellos que se proclamaban como tal. Sin embargo, hay que resaltar que la actitud confrontacional de Suicide siempre fue auténtica, más allá de ser meramente estética. Durante un tiempo, se ganaron el odio de muchos, incluso de los mismos punks. ¿Puede haber algo más punk que eso?

Post punk antes del post punk

Suicide se adelantó a la actitud punk, pero musicalmente estaban aún más adelantados. Mucho antes de que Kraftwerk influenciara a cientos de bandas a dejar las guitarras por sintetizadores, ellos ya los usaban como principal arma musical. Lo cierto es que, más allá de esto, el estilo de Suicide nunca ha podido ser categorizado. Los han llamado punk, postpunk, electrónica, techno, industrial, psychobilly. Siempre han sido simplemente Suicide.

Alan Vega, artista visual

Aun cuando es reconocido y elogiado por sus aportes a la música con Suicide, para Alan Vega siempre fue una faceta secundaria, en comparación con su trabajo como artista visual. Para él, la música era algo así como su trabajo “normal” con el cual podía ganar dinero para poder hacer su arte. Su trabajo más reconocido como artista visual fueron las llamadas “esculturas de luz”, las cuales hacía con diferentes partes eléctricas y focos de distintos tipos, algunos de los cuales robaba del metro de Nueva York.

Pero, aun cuando el arte visual era su mayor pasión, nunca buscó fama. En medio siglo apenas consiguió una docena de exposiciones en galerías y una retrospectiva de museo. Nunca fue parte del mundo del arte, nunca se adhirió ninguna escena donde promoverse a sí mismo. Sólo quería crear. ¿Buscaba dinero? En palabras de su esposa Liz Lamere, “Podía vivir en un refrigerador”. Repito la pregunta: ¿Puede haber algo más punk que eso?