Spider-Man: Homecoming

Quizá las películas de Spiderman son las que mejor reflejan las dificultades que conlleva el explosivo crecimiento del género de súper héroes en el cine. A través de ellas hemos podido observar cómo Sony ha logrado una reinvención del personaje y su universo al menos tres veces diferentes, surcando un mar de contratos y obteniendo un botín de ganancias millonarias. Se dice que la tercera es la vencida y puede que así sea, porque al fin… Spiderman regresó a casa.

Tras los sucesos de Captain America: Civil War (2016), Peter Parker (Tom Holland) regresa a la ciudad de Nueva York para encargarse nuevamente de su vida como estudiante de secundaria. Bajo la supuesta idea de que Peter se encuentra en un internado especial de Tony Stark (Robert Downey Jr.), el joven arácnido engaña su tía (Marisa Tomei) para constantemente salir a detener delincuentes comunes.

Spiderman comienza a notar un incremento de criminales con armas súper poderosas fabricadas con tecnología muy avanzada. El rastro lo lleva con Adrian Toomes (Michael Keaton), alias Vulture, el líder de una banda criminal encargada de robar tecnología de los escombros que dejan las batallas de los Vengadores.

El cast resulta ser muy fresco en su mayoría y tiene totalmente el toque de Disney. Sin embargo, son justo esos nuevos nombres y talentos los que refuerzan la idea de que estamos ante un capítulo totalmente nuevo de Spiderman dentro del universo cinematográfico de Marvel.

Un gran logro de la película es el de dejar de lado el origen de los poderes de Peter, la desaparición de sus padres y la muerte de su tío. En esta primera entrega no hace falta volver a mostrar lo que en su mayoría el público ya conoce –es más, ni sabemos si todo eso ocurre en esta ocasión-. Prácticamente estamos ante la versión más vulnerable de Spiderman, un chico cuyos poderes y habilidades no son tan perfectas por lo que requiere de mayor entrenamiento.

En cuanto a easter eggs y fan service, la película esta plagada de un montón de referencias a las historietas, entre las que se pueden destacar: el equipo Damage Control (quienes quitan el trabajo a Toomes), el cinturon Megingjord de Thor y la aparición de personajes como Tinkerer, Betty Brant, Shocker, entre otros. La mejor referencia que se puede encontrar no es sobre el cómic, sino un homenaje a Ferris Bueller’s Day Off (1986) de John Hughes.

Peter ha experimentado la grandeza de codearse con los Vengadores y es algo que constantemente trata de conciliar dentro de la película. La idea de regresar nuevamente a su vida normal le parece absurda. En el fondo, el personaje es como cualquier adolescente que busca la aprobación para que se le considere adulto.

Los pésimos tráilers y pósters de la película -seamos sinceros: estuvieron pésimos al mostrar un poco de cada momento relevante y secuencia de acción-, nos dieron una idea equivocada sobre el protagonismo de Iron Man. En realidad, este no se encuentra siempre en cuadro y sus apariciones son bastante oportunas, al ser Tony Stark quien trata de guiar a Peter como si fuera un padre dentro de su nueva vida como súper héroe.

Al final, hay dos escenas post-créditos que como siempre son imperdibles. En especial la segunda, la cual nos enseña una gran lección como público y presenta una importante pista sobre el futuro de las películas y el camino hacia Avengers: Infinity War en el 2018.

Homecoming” no sólo hace referencia a la trama de la película, sino que funciona también como una declaración de las compañías detrás de ella, mismas que reconocen que por fin Spiderman volvió a donde siempre ha pertenecido y es por eso que su éxito se siente tan natural, como si se tratase de encontrarnos a nuestro “amigable vecino”.

Compartir