Wonder Woman: la heroína que nos merecemos

Si hay una película que representaba un desafío para Warner Bros dentro del DCEU es sin duda Wonder Woman. El personaje por sí sólo aún tiene mucho peso dentro de la cultura pop y, en esta ocasión, regresa al cine como personaje principal en una película live action bajo la dirección de una mujer que se ha dedicado principalmente a la televisión y que debe lidiar con los anteriores estrenos de la casa productora y el no tan buen sabor de boca que éstos dejaron en el público.

La historia es un flashback que parte desde el momento en el que Diana (Gal Gadot) recibe de Wayne Enterprises la fotografía original con la que Bruce Wayne la había localizado en Batman V Superman: Dawn of Justice (2016). De ahí que a través de sus recuerdos lleguemos a Themyscira, isla oculta del resto del mundo en la que habitan las amazonas, guerreras ancestrales creadas por Zeus para guiar y apoyar a los seres humanos.

Themyscira es gobernada por Hippolyta (Connie Nielsen), quien también es madre de Diana y se opone a que ésta reciba entrenamiento militar de Antiope (Robin Wright), la mejor guerrera de las amazonas que no descarta que Ares, dios de la guerra y gran enemigo de las amazonas, pudiera regresar en cualquier momento.

Tras varios años de paz y tranquilidad en Themyscira, un día (en 1918) cae un avión alemán cerca de la costa. En él se encuentra Steve Trevor (Chris Pine), quien es un espía británico que acaba de robar información importante sobre la próxima gran arma del general Ludendorff (Danny Huston) y la brillante Isabel Maru (Elena Anaya). La misión de Trevor llama a Diana a la batalla para involucrarse en la guerra y viajar a Londres, donde busca enfrentar a Ares para acabar con la guerra.

Aunque en un inicio Wonder Woman puede parecerse a Captain America: First Avenger (2011), la película logra definirse por sí sola y funciona bastante bien. Patty Jenkins y Allan Heinberg logran un equilibrio entre momentos cómicos, escenas de acción y temas “profundos” y filosóficos característicos de DC y que, me atrevo a decir, no se habían logrado en sus últimas películas live action.

El personaje de Wonder Woman es lo más heroíco que el género de súper héroes ha visto estos últimos años.  Diana es una amazona brillante al igual que inocente: ella cree que, acabando con Ares, los hombres se volverán buenos automáticamente y las guerras se acabarán. Esa misma inocencia sólo enfatiza la pureza del personaje, que se lanza a la batalla tan pronto ve que la gente necesita ayuda, al mismo tiempo de que lidia con una forma bastante humana por saber quién es en realidad.

Wonder Woman es el claro ejemplo de lo que sucede cuando la productora permite una mayor libertad creativa a su director, de ahí que se vea un trabajo unificado y bien logrado de inicio a fin; casi nada queda al aire o inconcluso. Sin duda, otro logro es la perspectiva desde la que se aborda al personaje; es decir, su género no termina importando para nada, no es el tema principal de la película. Simplemente es una heroína y punto .

Pese a todo lo anterior, por momentos la película tienen un ritmo muy lento (en verdad lento), e incluso puede llegar a ser tedioso (y bastante cursi), pero creo que eso puede ser preferible por sobre una mala edición… El más grande enemigo de Wonder Woman no es Ares, sino el extraño CGI de videojuegos que tiene durante su enfrentamiento final (en verdad, ¿por qué hacen eso?).

Wonder Woman es la película que sin duda necesitaba DC y abre camino a futuras películas de superhéroes femeninos (viendo que la gente sí compra boletos para éstas), además de alzar nuevamente las esperanzas y expectativas sobre los futuros estrenos de Warner.

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