13 Reasons Why: abordando el tabú

13 Reasons Why es una serie original de Netflix que se estrenó el pasado 31 de marzo, basada en el best seller del mismo nombre. Su trama se centra alrededor del suicidio de la adolescente Hannah Baker, involucrando en el camino temas como el acoso escolar, el abuso sexual y el duelo. Tras su estreno se convirtió en la serie de Netflix de la que más se ha hablado hasta la fecha, con tres y medio millones de menciones en Twitter a tan solo una semana de su estreno. Tras verla es fácil entender porqué ha generado dicho revuelo: pocas series han abordado tan elocuentemente temas particularmente difíciles de tratar, dando como resultado una experiencia intrigante y emotiva para la audiencia.

Sin embargo, como televidente confesaré que poseo un gran sesgo con respecto a los temas representados. Soy un psicoterapeuta que ha trabajado con casos de intento suicida, acoso escolar y abuso sexual, entre otros, por lo que me es difícil ver a 13 Reasons Why como lo que es: un producto hecho para el entretenimiento de su audiencia. Así que decidí realizar una reseña de la manera más objetiva posible, señalando las inconsistencias con las realidades acerca del suicidio que me parece la serie posee, teniendo siempre en cuenta que es una obra de ficción cuyo objetivo no es la prevención, sino el entretenimiento.

Me gustaría aclarar que, pese a tener mis reservas, me parece sumamente positivo que la serie aborde dichos temas, ya que ha comenzado a generar diálogos y discusiones con respecto a los mismos. Lo peor que puede pasar con temas tan difíciles es que no hablemos de ellos, pues mientras no se reconozca la existencia de un problema es imposible tratar de resolverlo.

Es común que un primer acto suicida tome por sorpresa a los seres queridos; es solamente en retrospectiva que muchas de las actitudes de la persona encajan con el suicidio. Por eso, la idea central de la serie es sumamente atractiva, ya que nos da la oportunidad de esclarecer los motivos de Hannah. Sus motivaciones se manejan a manera de misterio: poco a poco las vamos conociendo, involucrando cada vez a más personas que la traicionaron, abusaron de ella, la rechazaron o fallaron al tratar de ayudarla, cada una con sus propios motivos para mantener algún aspecto de su relación con ella en secreto.

Varios de los personajes representados en la serie tienen una psicología realista, tomando en cuenta lo que sabemos de casos similares en la vida real. Lo que me parece curioso es que todos estos personajes verosímiles son personajes secundarios; Clay Jensen y, sobre todo Hannah Baker, parecen tener poco en común con las personas que viven situaciones similares en la vida real.

Específicamente en el caso de Hannah Baker, la serie perdió una valiosa oportunidad para ilustrar el proceso mental que se va cocinando durante meses o años y que lleva a la gente al suicidio. A pesar de que la primicia de la serie es darnos a conocer las razones por las cuales Hannah decide acabar con su propia vida, se aborda muy poco acerca de lo que se conoce como “ideación suicida”. Esto es: la persona piensa acerca de la situación, el método y las consecuencias de su muerte mucho antes de tomar la decisión.

Las personas no comenten suicidio por razones objetivas sino por razones subjetivas. En otras palabras, no lo hacen por los eventos que les suceden, sino por la manera en la que entienden dichos eventos y la percepción que tienen de su capacidad para lidiar con los mismos. Es aquí donde me parece que la serie perdió una gran oportunidad para explorar de manera profunda la subjetividad de Hannah, la manera en la que se percibe a sí misma, a los demás y al mundo.

Lo que la serie adolece en profundidad lo compensa con extensión, pues consigue lidiar con una amplia gama de temas en cada uno de los capítulos. Desde el consumo de alcohol y drogas, la doble moral con respecto al género, mobbing, bullying, relaciones de poder, y violencia entre otros. Esto genera un retrato bastante exhaustivo tanto de la situación en el sistema escolar público estadounidense, como del estado de la sociedad en general.

No entré en detalles acerca de la trama porque deseo invitar al lector a ver la serie y sacar sus propias conclusiones. Si la razón por la que lees esto es para ayudarte a tomar la decisión de ver o no la serie, diría que vale la pena verla. Si por otro lado quieres saber si la serie es una representación realista sobre el suicidio, diría que existen documentales (Boy Interrupted) y dramatizaciones de casos reales (Lines) que brindan una perspectiva mucho más certera sobre el tema.

Considero que 13 Reasons Why es un caleidoscopio de temas, que se entrelazan para formar una trama elocuente pero ingenua. En el mejor de los casos, va a fomentar un diálogo honesto con respeto a los temas tratados; en el peor, servirá como fuente de confusión y desinformación. En cualquier caso, me parece que es una serie recomendable tanto desde el punto de vista del análisis psicológico como desde el entretenimiento.

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