Café Tacvba: Jei Beibi

Café Tacvba

Jei Beibi

2017

¿Cuál canción de Café Tacvba te gusta?, ¿Cuál disco?, ¿Cuál faceta?, ¿Cuál gira?, ¿Cuál personaje de Rubén? Son esas, y más, las preguntas que le puedes hacer a alguien sobre  la banda de Satélite. Al parecer la clave para ellos no es vender discos o estar en la radio todo el tiempo o girar alrededor del planeta; a bote pronto podemos decir que su constante reinvención creativa los hace estar vigentes desde hace más de 20 años.

Y este disco no fue resistente al cambio constante. Tras cinco años de la salida de El Objeto Antes Llamado Disco y el lanzamiento de algunas canciones, ya está disponible Jei Beibi, la nueva producción discográfica de Café Tacvba. Con la producción y arreglos de su hombre de confianza, Gustavo Santaolalla, el disco fue grabado en Ocean Studios en Burbank, California, EE.UU, con 13 tracks. Con el lanzamiento de tres sencillos: “Futuro”, “Disolviéndonos” y “Qué No” y sus respectivos videoclips, podíamos anticipar un poco este nuevo sonido más electrónico y cargado de secuencias rítmicas y programaciones; no se escuchaban nada mal, pero la totalidad del disco es mejor.

Es notable la intención de que el sonido en este disco sea envolvente y atmosférico en casi todas las canciones. Son notables las intervenciones electrónicas de algunas secuencias de los sintetizadores, el empleo de más efectos en las guitarras, con un bajo presente y una batería puntual, que en conjunto le dan un sustento y bases sólidas a la placa. Por otro lado, las letras y la interpretación de Rubén en las mismas completan el ciclo de cada canción, no dejando que se vayan totalmente a lo instrumental –en cierto sentido– pero sí fusionándose correctamente con cada rola.

La bienvenida es dada por “1-2-3”, quizá una de las más rítmicas y reflexivas del disco, pero que si le pones atención no te darán ganas de bailarla. Como balde de agua fría la banda nos recibe con una protesta a la ola de violencia que en este momento golpea a todo México. Los miles de muertos por el constante conflicto con el crimen organizado que vive el país son recordados en la canción. Desde los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, hasta los más de 100 mil muertos que se van sumando en los últimos años del país, son acompañados por una melodía que recuerda un poco a ese sonido veraniego californiano que nos conduce al sol y el mar, pero en esta ocasión la intención es diferente.

“Matando” y “Automático” van mostrando poco a poco ese meticuloso trabajo en el estudio. Una, con el misticismo que las percusiones y guitarras con delay pueden dar al escucha, mientras que poco a poco a y, a ese ritmo, la voz hipnotiza en una atmósfera creada por la suma de todos estos elementos. Todo cambia con la otra pieza. programaciones rítmicas constantes que dotan a “Automático” de una velocidad peculiar. No hay más que beats constantes y sonidos robóticos –y un poco ochenteros– al por mayor, recordando a cualquier videojuego de aquellos tiempos.

Los ritmos populares no faltan en ningún disco del cuarteto; es así como “Enamorada” calma los beats y nos entrega una interpretación melancólica por parte de Rubén. Un poco de danzón, un poco de nostalgia por el ayer y la constante romántica de los tacvbos se presenta con esta canción que nos cuenta una historia de amor al compás de la melódica. “Futuro” irrumpe con la mezcla de elementos acústicos y electrónicos; con gran referencia a la muerte y lo que hay alrededor nos cuentan esos altibajos al ritmo de electro – cumbia y con la frase “el futuro es hoy…”  que se repite constantemente en la voz de Quique y Rubén. “Resolana de Luna” no causa tanto impacto como las demás: un pequeño descanso del protagonismo de los sintetizadores, con una batería muy presente.

“El Mundo en Que Nací” es sin duda, una de las canciones más personales del disco. Totalmente instrumental e interpretada por Emanuel del Real, es la declaración de lo que el amor de un padre puede hacer por un hijo. Todo esto se rompe con “Me Gusta Tu Manera”, que mezcla un poco de ritmos que van entre el electro y el hip hop, llena de detalles que van entre juegos con la caja de ritmos y las atmósferas que los sintetizadores pueden dar, junto a una lejana pero precisa guitarra que fue explotada al por mayor en esta placa.

“Vaivén” se mueve entro lo acústico y eléctrico. Diversos matices a lo largo de su duración diversas líneas melódicas y los ecos (muy empleados a lo largo del disco) hacen que fluya naturalmente todo en conjunto. “Qué No” es una mutación de balada bastante agradable al oido. Con riffs al estilo Oasis y quiebres rítmicos te mantienen atento a lo que sigue mientras el desamor, anhelo y melancolía nos atrapan al escuchar su letra.

Entramos en la recta final con “Diente de León”, que sigue la misma lógica que dan los ecos y sintetizadores, pero ahora con menos intervención de estos elementos, tornándola más orgánica que las demás. “Disolviéndonos” vuelve a dar más presencia a las guitarras y la batería –con todo y solo–, que ocupan un lugar más visible en la canción que, mientras más se acerca a su final, más rockera se torna. “Celebración” concluye este nuevo viaje al que Café Tacvba nos ha sometido. Tal cual dice su título, la canción nos recibe con un tono festivo por el fin de un nuevo disco: coros, guitarras estruendosas e incluso marimba nos despiden, por ahora.

Jei Beibi da muestra del constante cambio, adaptación y evolución creativa a la que los miembros de Café Tacvba se someten al entrar al estudio, sin perder eso que al escuchar nos hace pensar “suena a Café Tacvba”. El trabajo puntual en la producción del disco se aprecia en cada canción, lo que recalca la versatilidad del grupo, del que se puede decir que en momentos son una banda de estudio que va explotando al máximo los recursos de éste para adaptarlo a sus enérgicas presentaciones en vivo.

CEO en Afónica Magazine l Periodista musical l Productor Audiovisual

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