Guardianes de la Galaxia Vol. 2: buena, no legendaria.

Siempre resulta difícil pensar en la secuela de una exitosa película. Parece que una maldición ronda por aquellas producciones cuyo peor enemigo resulta ser su antecesora. Sin embargo, habría que pensar que el tiempo avanza y tanto el público como las productoras se encuentran en constantes cambios. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es una buena película cuya trama puede no atrapar al público como antes (un público que gozó de un glorioso Vol. 1) pero que sin duda cumple con su función.

Han pasado algunos meses desde que los Guardianes derrotaron a Ronan el Acusador y, con ello, ganado fama alrededor del universo. Ahora se encuentran como un equipo de “héroes a sueldo”, con un encargo de Ayesha (Elizabeth Debicki), líder de los Soberanos (una civilización muy avanzada). Ella les pide defender las baterías de su planeta de Abilisk, una extraña criatura gigante; a cambio de su trabajo, los Guardianes recibirán la custodia de Nebula (Karen Gillan).

Tras su misión, el equipo queda mal con los Soberanos y debe huir del planeta. Todo apunta a que van a terminar siendo destruidos, hasta que Ego (Kurt Russel), un misterioso personaje que afirma ser el padre de Peter Quill (Chris Pratt), los salva y los invita a su planeta.

No queda duda de que el tema central es la familia. A medida que se avanza en la película, conocemos más sobre la misteriosa relación de Ego con Star Lord, la difícil infancia de Nebula y Gamora (Zoe Saldana) e incluso un poco más sobre Drax (Dave Bautista) y su esposa. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 muestra diferentes matices en los que la idea de familia se expresa e influye en como se construye cada persona.

Por otro lado, James Gunn tiene muy claro lo que le gustó al público de la primera película y en esta nueva entrega da lo mismo pero multiplicado por 10. Es decir, más chistes y situaciones del adorable Baby Groot (Vin Diesel), más de la actitud relajada e irreverente de Star Lord y más pensamientos burdos y llenos de carcajadas de Drax. La verdad es que, aunque graciosos, por momentos varios chistes y actitudes se ven forzados. Además de que algunos temas quedan de lado, haciéndonos pensar que quizás en el Vol. 3 o Infinity War se resuelvan.

El CGI es impresionante, y las batallas siguen siendo muy dinámicas y coloridas. Toda la atmósfera de la película va muy de acuerdo al soundtrack, es decir, una onda más setentera y psicodélica, de aquella época en la que Peter Quill estaba en planes de ser concebido…

La película está llena de easter eggs que la dotan de mucho fan service, además de la llegada de varios nuevos personajes clásicos al Universo Cinematográfico de Marvel que sería interesante ver nuevamente en futuras entregas. Un gran ejemplo de ello es el ingreso de Mantis (Pom Klementieff), personaje de los cómics que funge con un importante papel en esta película.

La mejor forma de ver Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es dejar a un lado las comparaciones y disfrutarla como es: una buena película con cinco escenas post-créditos (una de ellas muy valiosa), un gran cameo de Stan Lee y mucho Baby Groot en escena.

Deja un comentario