Anti-guía para ver el cine (5 no y un sí)

¿Cómo se debe ver una película? ¿Hay sólo una forma? Más que una especie de curso exprés de apreciación cinematográfica, queremos presentarte una serie de consejos: 5 no y un sí. No se trata de prohibiciones, sino de una propuesta por cambiar nuestra actitud para intentar ver el cine en su vasta extensión y todo lo que puede ofrecernos. Abrir las posibilidades y acercarse al cine en sus distintas formas.

NO tengas prejuicios

El primer paso, pero quizá el más difícil. ¿Qué prejuicios podemos tener sobre una película? Bueno, muchos. Algunos tienen que ver con nuestros gustos y cómo percibimos lo que no entra en ellos. Puede que, si te gustan las películas de súper héroes, pienses que tal película “de arte” es aburrida o muy rara. O, si acudes seguido a la Cineteca Nacional, tal vez creas que el cine “comercial” es pura basura mediocre hecha para las masas. El chiste es deshacernos de etiquetas e ideas que limitan nuestra experiencia.

Peor es depreciar una película porque creemos que representa cierta ideología. “Es la película mas sobrevalorada del mundo porque lesbianas y feminasis” (sic), leí alguna vez un comentario en Facebook sobre La vida de Adele. Dejar que nuestras ideas erróneas (y mal informadas) influyan en nuestras opiniones es lo que no debemos hacer (ni en el cine ni en la vida).

Otro tipo de prejuicios son los que adoptamos de la crítica especializada. Aunque cumple una función social importante (cuando es bien intencionada), la crítica debe servir como una guía más que como un determinante a la hora de decidir qué ver o no. Si una película recibe buenas críticas ha de ser por algo, pero eso no te obliga a verla o que te guste; o quizá no fue tan bien recibida, pero tú pudiste encontrar algo positivo en ella.

NO todas las películas son iguales (ni tienen por qué serlo).

Superado el punto anterior antes de ver una película, llegamos al segundo, al momento de verla. Se trata de entender que no todas las películas son hechas con el mismo molde y pueden servir a distintos objetivos: divertirnos, asustarnos, confundirnos, hacernos pensar, crear una experiencia estética, etc. No hay sólo una manera de hacer cine, por lo tanto no hay sólo una manera de verlo. El chiste es saber a qué nos enfrentamos y tratar de disfrutar cada película bajo sus propias reglas.

Quizá en ciertos filmes no haya mucho diálogo, “no pasa nada” o la historia es muy sencilla. Nada de esto es bueno o malo, al menos en un sentido absoluto: las cualidades de una película sólo funcionan para sí misma. No tiene sentido comparar un filme con otro que requiere criterios totalmente diferentes. No te agobies si no entendiste Mulholland Drive; intenta disfrutar la experiencia del misterio y la ambigüedad. El truco es no esperar de una película algo que no nos ofrece.

La historia NO es lo más importante

La idea generalizada es que las películas deben contar una “buena historia” de manera clara. Esto no siempre es forzosamente cierto. No es que existan “buenas” y “malas” historias porque sí. Lo importante no es LO QUE SE CUENTA, sino CÓMO SE CUENTA. Y para eso el cine usa sus recursos audiovisuales. La película es la materialización de una idea. De ahí que podamos tener varias versiones de una misma historia y todas son diferentes.

Por sus condiciones, el cine MUESTRA, no DICE. Nos cuenta a través de acciones. ¿Para qué quiero que me expliquen todo con palabras si puedo verlo y oírlo? Tampoco es necesariamente “malo” si no nos cuentan historias convencionales con inicio, desarrollo y final, contadas de forma lineal o si no entendemos todo lo que pasa. De nuevo: lo importante es cómo la combinación de elementos logra contar la historia, sea cual sea y esté como esté contada. Todo esto nos lleva al siguiente punto…

El cine NO es únicamente visual

Si la historia no es lo más importante, ¿qué lo es? El cine está hecho de imágenes y sonidos: es una expresión audiovisual. Sea lo que sea que pretenda un filme, lo logra a través de lo que vemos y escuchamos. Por eso es importante, sí, la fotografía, el diseño de producción, los efectos visuales; pero también el diseño sonoro, la música. Entender el cine como una construcción audiovisual puede ampliar nuestra experiencia.

Las atmósferas, los ambientes, los tonos, las intenciones, los momentos creados por la combinación de ambas partes: de eso trata el cine. Dejemos que el mismísimo Kubrick nos lo explique mejor: “Un filme es – o debería ser – más como la música que como la ficción. Debería ser una progresión de estados de ánimo y sentimientos. El tema, lo que está detrás de la emoción, el significado, todo eso viene después.” Nadie podría haberlo dicho mejor.

NO sobre analices o sobre interpretes

Un amigo me contó la siguiente anécdota: acudió con un conocido a ver 2001: Odisea del espacio. Al terminar la película, su acompañante había creído ver una clara relación entre la obra de Kubrick y las teorías de la conspiración (¿?). Algunos filmes (quizá la mayoría) son explícitos en aquello que quieren expresar, otros son más crípticos y utilizan metáforas, pero lo cierto es que a veces el cine parece tratar de decirnos algo más de lo que vemos y oímos.

Tratar de encontrar este “significado oculto” en las películas puede llevarnos a interpretaciones que quizá poco tengan que ver con las intenciones de los creadores. Es importante estar atento a las pistas, los huecos que permiten un entendimiento más completo de una película: siempre y cuando estén dentro de la obra y no excedamos sus límites. Cualquier cosa demás ya es invento nuestro.

SÍ olvídate de todo lo anterior y disfruta

Bueno, no te olvides de todo, pero sí disfruta. Más que de ejercer un esfuerzo intelectual sobrehumano cada que vamos al cine, se trata de cambiar nuestra actitud. Intenta apreciar cada película como es; acepta lo que te ofrece. Si te gusta, está bien; si no, también. Tampoco es que no haya obras maestras o completas porquerías. La idea es abrir ojos, oídos y mente para ser un público cada vez mejor.

Homo sapiens | CDMX | Periodismo musical | Producción audiovisual

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