DC: ¿Un universo sin Big Bang?

No es nada nuevo leer o escuchar que las películas de DC no logran cautivar al público; es más: me atrevo a decir que es un hecho. Desde 2013, Warner Bros. comenzó el proyecto de crear su propio universo cinematográfico para los héroes de DC Comics, y tres años después sus esfuerzos parecen pobres e incluso nulos. Sin embargo, no todo en cuanto respecta a esas producciones está mal… Este artículo no pretende dar respuestas absolutas, pero si exponer algunos elementos por los que el Universo de DC no logra expandirse aún en el cine.

Para empezar hay que recurrir a la eterna comparación: Marvel-DC. En primera instancia, es un hecho que Iron Man (2008) fue todo un éxito en su estreno, pero su más grande logro fue el de abrir el campo para el Universo Cinematográfico de Marvel, camino que Nick Fury (Samuel L. Jackson) sellaría en la escena post-créditos de la película con la frase: “Mr. Stark, you’ve become part of a bigger universe”.

Cinco años después, se estrena Man of Steel (2013) y, aunque de otro estilo, logra ser una interesante película. Warner Bros apostaba por exponer sus intenciones de un universo cinematográfico DC más verosímil con la realidad, de ahí que ni siquiera se diga la palabra “Superman” en la película. Anteriormente, en la trilogía de El Caballero de la Noche de Christopher Nolan, vimos a un Batman que utilizaba tecnología enteramente militar; así es, el Batimóvil no tenía el aspecto de ser un auto como en las series animadas, sino que en realidad era un tanque.

El anuncio de Batman V Superman: Dawn of Justice para 2016 fue una sorpresa para muchos (incluso para Marvel, que respondió con Captain America: Civil War ese mismo año). Grandes expectativas fueron depositadas en la película con Zack Snyder como director y la promesa de un universo que traería Justice League este año. El resultado no fue el esperado y, en cuanto al público, éste encontró divididas sus opiniones.

Batman V Superman tiene varios logros destacables, sin embargo, es cierto que tardó en llegar a la pantalla grande. Cuando por fin sale la película, Marvel no sólo tenía más de diez en su universo cinematográfico, sino también la fórmula para que éstas funcionaran en el ámbito mainstream y marcaran una media para el público en cuanto al cine de súper héroes a nivel mundial.

¿Necesitamos hacer películas de súper héroes live action? Es la pregunta que debería hacerse Warner. La empresa no sólo hace grandes historias en cómic, sino que también han demostrado su maestría en el audiovisual a través de videojuegos, películas animadas y series de televisión. Los videojuegos de Batman (con Rocksteady detrás de ellos) han sido de lo mejor que ha visto la industria, las series de Arrow y Flash han sabido mantenerse e incluso mezclarse y qué decir de películas como Justice League: The Flashpoint Paradox (2013), Batman: Assault on Arkham (2014) o Son of Batman (2014), todas en animación para formatos caseros pero bien realizadas. Sin duda todos estos productos valen mucho la pena.

Es cierto que Warner y sus directores han buscado hacer algo más dentro del género de súper héroes; no sólo tramas cómicas con finales felices, sino un universo más oscuro y “profundo”, características que han logrado sus películas animadas. Así que, ¿por qué forzar de una forma tan apresurada sus películas live action? No es nada extraño saber que sus futuros proyectos cinematográficos se hunden entre tantas exigencias a los equipos de producción, mismas que denotan el mal camino por el que se ha guiado su universo cinematográfico.

El otro punto central en el que habría que hacer énfasis para entender lo que sucede con DC es el de la mercadotecnia y publicidad. En 2016 no sólo vimos a Batman enfrentarse con Superman, sino que también se le dio la bienvenida a Suicide Squad, un equipo de cómic cuya característica principal es el estar formado por varios villanos. No sé si fue para complacer al público o intentar poner las condiciones que las películas de Marvel tienen: es decir, una historia de héroes en la que el drama constantemente es interrumpido o intercalado con momentos cómicos.

 

Lo que es verdad es que Suicide Squad generó mucha expectativa con David Ayer como director y un elenco que contaba con Jared Leto, Will Smith y Margot Robie dentro de sus talentos principales. La película tuvo detrás todo una gran apuesta publicitaria que involucró varios tráilers (incluso uno por personaje), figuras de acción, pósters digitales, espectaculares y demás contenidos audiovisuales.

Todos llegamos a pensar que la película sería el parteaguas para Warner y DC, pero justo cuando llegó, dejó una sensación rara: fue sólo un intento más por hacer algo diferente dentro del género. La película funcionó; no fue la gran obra que se esperaba, pero tampoco el gran fracaso que se percibió. El verdadero enemigo en este caso fue la publicidad y eso fue evidente desde el principio. Cinco tráilers que prometían un gran Joker cuando claramente éste no era uno de los personajes centrales de la trama.

Suicide Squad no se salvó de prisas. Al igual que Batman V Superman, la necedad por introducir un universo cinematográfico lo más pronto posible a través de tres películas se evidencia aún más al ver que incluso en estos casos, son las versiones extendidas de DVD y Blu-Ray las que logran dar un mejor sabor de boca, dejando de lado las exigencias de ser los blockbusters forzados que la productora espera.

Como un ejemplo muy aparte del universo de Marvel y DC, se encuentran las películas de los X-Men. Al inicio no fueron tan convincentes, pero con el tiempo Fox adquirió la experiencia y los talentos para lograr tomar los famosos personajes de Marvel y explotarlos de otras formas, demostrando que el género, aunque muy recurrido, no se queda sin posibilidades.

Deadpool (2016) y recientemente Logan (2017) abrieron el panorama para películas de clasificación R. Fox conoce las posibilidades de ambos personajes y se aventura donde DC y mucho menos Marvel se atreven a entrar, sacrificando taquilla y reduciendo su público pero con la certeza de que hacer bien las cosas no les traerá ningún problema mayor.

Es posible que la tan aclamada –y aburrida- pelea entre Marvel y DC nunca acabe. Sin embargo, para poder entender los aciertos y errores de cada casa productora, hay que adentrarse aún más en el contexto de cada una y entender su desenvolvimiento en la industria, misma que no siempre concede el reconocimiento adecuado a sus productos.