Slanted & Enchanted: (heróico) paradigma indie

Pavement

Slanted & Enchanted

Matador; 1992

Pocos álbumes en la historia de la música pop son tan definitorios para un género, estilo o movimiento, como lo es Slanted & Enchanted, debut de Pavement, para el indie. Es ese que concentra toda su esencia, no sólo en sus 14 tracks y 38 minutos con 41 segundos de duración, sino también en la forma en que fue hecho y las circunstancias que llevaron a ello.

Cuando Slanted & Enchanted dio sus primeras señales de vida, Pavement ni siquiera era una banda como tal. Stephen Malkmus, principal artífice, acababa de regresar, a finales de los ochenta, a su natal Stockton, California, después de estudiar Historia. Un buen día se juntó con su amigo Scott Kanberg y comenzaron a trabajar en algunas canciones bajo el nombre de Pavement. La intención inicial fue que se tratara de un proyecto únicamente de estudio más que una banda formal, con tocadas y toda la cosa.

Sus primeras grabaciones fueron algunos EPs bastante (demasiado) lo-fi. Fueron hechas en Louder Than You Think, estudio casero de Stockton manejado por Gary Young, hippie de antaño quien decidió ayudarlos con la batería. Kannberg apenas estaba aprendiendo a tocar la guitarra y el dúo ni siquiera poseía un bajo (usaban una guitarra con una afinación más baja para cumplir dicha función).

Bajo esas condiciones, así, sin más que la voluntad de hacer algo, rentaron el estudio de Young el tiempo (apenas) suficiente para grabar las canciones que formarían su debut. Una semana de enero del ’91 fue lo que estuvieron en aquel austero estudio, tocando sus guitarras desafinadas junto a la lavadora. Una semana que cambiaría la discografía indie para siempre.

La primera vez que uno escucha Slanted & Enchanted puede ser confusa. Si uno espera escuchar canciones perfectamente estructuradas, con una producción cuidada y ejecuciones virtuosas, se llevará una gran decepción. Las composiciones son extremadamente sencillas y los arreglos prácticamente nulos. Las apenas decentes condiciones de grabación son más que evidentes y la mayoría del tiempo la banda suena medio improvisada.

Sin embargo, en todo esto reside la magia de este álbum. Y, claro, en la capacidad casi alquímica como compositor de Stephen Malkmus. Con todo el caos y la fragmentación conviven melodías sumamente pegajosas, con ganchos dignos de cualquier gran éxito pop. Entre letras aparentemente sin sentido, gritos desgarrados, guitarras distorsionadas y estructuras rítmicas repetitivas, Slanted & Enchanted está lleno de momentos emotivos de esos que detienen el corazón por un microsegundo.

Se podría pensar que lo de Pavement fue un golpe de suerte. Cuando el disco quedó terminado, pasó más de un año para que la disquera Matador se decidiera a editarlo, en abril de 1992. Sin embargo, ese tiempo sirvió para que circulara de manera independiente (casi marginal) en forma de cassette entre los críticos, quienes ayudaron a recomendarlo entre las audiencias y a cimentar la reputación de la banda (que para cuando fue lanzado el álbum ya se había formado como tal [con todo y bajo]).

Tampoco es que haya sido un exitazo, comparado, por ejemplo, con el hito alternativo comercial de entonces, Nevermind. El disco de Nirvana vendía en aquellos años 400,000 copias a la semana. El debut de Pavement, en sus primeros quince años de vida, vendió 150,000. Pero su valor reside en su relevancia cultural estética y musical, la cual solo se fue haciendo visible con el paso del tiempo.

Slanted & Enchanted es, por donde se le vea, el triunfo definitivo de lo indie. Un par de jóvenes rentan un estudio casero, graban un disco en una semana a la do-it-yourself, son firmados por una disquera, los críticos los aman e inician su carrera musical. Así le dieron identidad y definieron el sonido del indie estadounidense, que para entonces se había quedado un poco corto ante la escena británica.

Este álbum dio legitimidad como estética musical al sonido lo-fi, estilo con el que es inevitablemente asociado (aunque los de Pavement nunca navegaron con esa bandera, ni con la del indie ni con ninguna otra). Quizá involuntariamente, representa una especie de manifiesto contra el mainstream y la manera en que supuestamente se debe hacer un disco: a diferencia de los discos perfectamente grabados y mezclados de, digamos, U2, su sonido crudo y sin pulir devela el proceso productivo y lo acerca al público de una manera muy humana.

La (aparentemente) despreocupada manufactura de Slanted & Enchanted se ha vuelto su fuente de juventud eterna: los valores estéticos y de producción no pueden envejecer si no tienes unos en primer lugar. Pero no es que no tuviera en realidad, sino que los de Pavement navegaban sin bandera y sus valores no encajaban con nada de lo que estaba en boga o era aceptado. “Between here and there is better than either here or there!”, canta Malkmus en “Conduit for Sale!”. Eso, no pertenecer a ningún lado, estar en medio, es lo que hace de este disco ser definitorio para el indie.

Homo sapiens | CDMX | Periodismo musical | Producción audiovisual

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