Vive Latino 2017: El placer del cansancio

18/19 Marzo. Ciudad de México.

Las puertas del hogar se abren, y el cuerpo da un paso a la vida exterior. El camino, largo o corto, se tornó en una cadena de expectativas, y la mente se adelantó en tiempo y espacio a donde los placeres tienen lugar en diferentes manifestaciones. Mientras el yo físico seguía viajando a través de la ciudad, el yo inmaterial se encontraba ya dividido entre los dos días del Vive Latino.

Entre más cerca se estaba, el cuerpo comenzó a sufrir las seducciones de las que se saciaría más tarde, y se reconoció a aquellos que tenían el mismo destino. Las entidades que dan vida a este ritual habían ubicado el lugar de encuentro donde siempre. El Foro Sol y el Autódromo Hermanos Rodríguez fueron los inmuebles que, entre sus paredes, resguardaron la esencia de esta fiesta.

En las inmediaciones se sentía el vigor y la fuerza. Pero lo importante, por lo que se estaba ahí, se encontraba dentro. Las piernas aceleraron el paso, pensando en el primer encuentro que se iba a tener, elección definida bajo ciertas circunstancias en un mar de posibilidades: gusto propio, atracción de primera vista, conexión irracional, o simple apariencia encantadora.

Fotografía obtenida del Facebook oficial de Esteman

Esteman ofreció un comienzo donde los cuerpos se vieron inmersos en una ligera masa de aire y estrellas, la cual propició movimientos seductores y divertidos que, a la vez que hacían cerrar los ojos con conocidos ritmos reimaginados e interiorizar imágenes estroboscópicas, sonreía ante la vida con un mantra tan simple como poderoso: “Baila sin control, baila sin razón, baila para toda la noche”.

El siguiente fue The 5, 6, 7, 8’s, un grupo de mujeres japonesas que construyeron un ambiente de frenesí total. Interesante fue que, a pesar de la inminente apariencia física provocada por la edad, ni el alma ni las agilidades se vieron disminuidas, ni así tampoco el alma y el ofrecimiento de ritmos que por sí mismos tenían sentido, creando un código propio que hacía innecesario el lenguaje usual.

Fotografía obtenida del Facebook oficial de Inspector

Después vinieron los viejos conocidos, a quienes por sus acercamientos pasados se conocían, que tiempo atrás convencieron de que valía la pena invertir tiempo en ellos, y cada que se presenta la oportunidad hay una entrega hacia ellos con la esperanza de que se cumplan cada una de las expectativas y disfrutar como se disfrutó antes. Inspector, Caligaris e Illya Kuryaki and The Valderramas vaya que complacieron.

Los Enanitos Verdes también representaron una fuerte presencia en la memoria, heredada a algunos de padre a hijo por medio de experiencias que se cuentan. Cierta nostalgia invadió el cuerpo, sentimientos que pueden no ser propios, pero que se sentían tan seguros en el ser que se llenan con asuntos y lágrimas personales: situaciones que nos hacen nosotros.

Para entonces la luz del sol que quemaba las pieles y humedecía los poros se iba desvaneciendo, a tal punto que destellos artificiales llegaban a los ojos para poder seguir viendo a los compañeros de fiesta y gozo, e incluso prestándose para poder dar más espectacularidad a lo que se presencia.

Fotografía obtenida del Facebook oficial de Los Caligaris

Mon Laferte combinó una esencia sensual con un canto desolado y completamente desgarrador, que hacía que la piel se erizara y que los involucrados en presenciarla destruyeran sus gargantas en una búsqueda de destruir todos aquellos males que los habían hecho sufrir, contrastándolos con cánticos de amor y ternura.

Con Jarabe de Palo, una sensación singular recorrió la mente mientras se veía a un Pau Donés lleno de energía, dando todo de su ser, sin aparentar ninguna preocupación. Las voces de todos los asistentes al encuentro se unían en un solo sonido que conllevaba un inigualable amor a la vida y al amor mismo. El final sonó a canción mexicana adaptada, gritando que sigue siendo el rey.

Hombres G son una presencia que de igual manera hizo revivir las memorias de quienes tuvieron la oportunidad de estar con ellos durante su apogeo, pero también encendieron a quienes con los años se han adueñado de sus canciones. Con esencia de un rock de los ochenta y una selección de canciones muy específica, lograron que lo físico se transformara en sudor y jovialidad.

Fotografía obtenida del Facebook oficial del Vive Latino

Las rodillas estaban empezando a doblarse ante el apremiante cansancio y los hombros, el cuello, la espalda y los pies empezaban a sentir pequeñas punzadas de dolor que, hasta cierto punto, obstaculizaban la movilidad. Sin embargo, la velada estaba lejos de acabarse, y las energías fluctuaban entre caminares, bailoteos y contactos humanos fortuitos o intencionales.

Los Fabulosos Cadillacs recuperan la energía que se hallaba perdida. La buscó, la encontró, y la sacó en forma de saltos que creaban una comunión con todos los demás asistentes. Meneos con un ligero toque de tropicalidad conformaban uno de los eventos más esperados de estas noches en donde toda expresión parece estar permitida.

Sin perder el apetito de energía, Prophets of Rage llegó a sacar toda la furia que pudiera existir en los corazones. Agredieron con fuerza y suma violencia lo que representa cada una de las cosas que permean en el sistema, y cuando se entró en un vínculo con ellos permitieron que se agitaran las opresiones, y se pudiera dejar a las corrientes eléctricas invadir los músculos junto con las cuerdas vocales y bramar con rabia.

Fotografía obtenida del Facebook oficial de Prophets of Rage

Ya cansados, la migración se da hacia donde se presentaba El Cuarteto de Nos. Con poesías dichas a los cuatro vientos mientras se daban rebotes impetuosos sobre un regazo de hip-hop, las articulaciones parecían romperse. Ya la fatiga se encontraba ahí, pero eso no impidió que la fuerza de las líricas se presentara e hiciera volcar corazones.

Se ha acabado. El último éxtasis de la noche es muchas veces el más placentero, pero muchos otras confluencias dejan marcas en la mente y la piel, como un recordatorio de que se puede recurrir a ellos cuando se desee o se necesite. Ellas van a estar ahí hasta donde las circunstancias los lleven, sólo es cuestión de saber dónde encontrarlos.

El trayecto que conlleva el regreso a la realidad es mucho más tranquilo. El espíritu se va lleno y la fisionomía se va completamente demacrada. La destrucción nos deja desmejorados, pero eso sólo lleva a una posición en donde seremos capaces de construir. La relajación llega, y sólo nos queda ver hacia arriba, desear que algo así se repita o buscarlo en eventos más pequeños y suspirar.

Fotografía obtenida del Facebook oficial de Los Fabulosos Cadillacs

Ciencias de la Comunicación. FCPyS, UNAM. Viviendo desde el 96.

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