Spoon presenta: Hot Thoughts

Spoon

Hot Thoughts

Matador Records; 2017

Hace 3 años todo pintaba mejor, o al menos no había expectativas tan altas hacia ciertos aspectos (musicalmente hablando). Muy pocos nos imaginábamos lanzamientos que hoy ya damos por hecho, como el gran y esperado regreso de LCD Soundsystem o Gorillaz, por mencionar un par. Incluso creo que nadie preveía la muerte de Bowie o Cohen.  Al menos nadie las necesitaba.

Muchas variantes aparecen a partir de los años: personas nuevas, sensaciones extrañas, promesas inconclusas, nuevos horizontes, géneros nuevos, bandas nuevas, recién estrenados venues o próximos festivales -todo un nuevo caos-.

Es por esto que tener cosas familiares facilita la “no-caída” de muchos estándares musicales, bueno o malo (ya lo decidiremos después), y acotar a Spoon, aunque parezca extraño, es necesario, porque aparentan tener ensayado cada paso que dan en ese sentido, no por el hecho de ser predecibles o aburridos si no porque su generación (de los noventa) parece entender el panorama musical mucho mejor que bandas creadas en estos momentos, (de 2010 a la fecha). Entonces, resurgir o mantener un sonido es más complejo de lo que podría pensarse, ya que aunque Britt Daniel (líder la banda) ha mencionado en distintas ocasiones que las nuevas tecnologías facilitan registros o sonidos que jamás hubiesen podido concretar hace 25 años, esto no es un indicador de que cualquiera puede tener una banda avantgarde si no que existe una terrible dosificación de la dificultad.

Reiteradamente, este hecho se ha vuelto un problema de identificación, ya sea para el público que lo recibe o, peor aún, para los mismos “nuevos representantes” de la música que, desgraciadamente, se autoproclaman como ello y dejan espacios grandísimos en cuanto a talento o experiencias por explotar. Sí, sé que no es un problema exclusivo de la cultura musical, pero vamos, es lo que atañe ahora.

Como era de esperarse, existen estos héroes sin capa -Spoon, Spoon, Spoon- que nacen o hacen cosas que uno como espectador debería esperar como mínimo; que aunque no descubren el nuevo sonido que revolucionará la industria o el concepto que mágicamente destruirá los prejuicios musicales, sí concreta esas ganas de hacer algo bien, de manifestar que todo sonido tiene un panorama diferente a través de los años e incluso me atrevería a aseverar que reivindican fortuitamente que la manera más correcta de hacer música es doin’ it right.

Es así como la banda de Austin decide volver a grabar, tres años después de They Want My Soul (2014), álbum que los catapultó a los reflectores de nuevo, porque, seamos honestos poca gente se declara abiertamente fan de los texanos. Raro es aquel que sabe que Hot Thoughts (2017) es ya su noveno disco y pocos defienden que Can es su influencia directa, aunque el pop que han llegado a concretar los aleja de la plenitud con la que podrían reiterar lo anterior. Siguen siendo una cult band; agrego que tampoco es que estén en la lista de las mejores bandas que ha dado el mundo en la cabeza de muchos, pero es quizá una de las cosas que, aunado a su gran talento, explica por qué siguen tan vigentes y honorables como cuando el piano de ’Me and the Bean’ iniciaba en 2001.

Dejando de lado un poco la nostalgia, regresemos al 2017. Hot Thoughts, como ya mencioné, es el noveno álbum de ‘cuchara’, y aunque pueda parecer pretencioso, es ya uno de sus mejores trabajos hechos o por hacer. En definitiva no rompen un esquema, ni mínimamente su estructura básica como banda, pero desgraciada o afortunadamente dejan claro el objetivo de la palabra: reinventar.

Es por ello que a pesar de seguir siendo la agrupación que nació a finales del siglo pasado -aunque solo dos de sus miembros iniciales permanecen-, a pesar de ser esa que “picó piedra” en escenarios pequeños hasta poco más de una década, a pesar de tener pocas ventas en físico, o que realmente pueden considerarse un banda “exitosa” en toda la extensión de la palabra, me arriesgaría (con toda la credibilidad que pueda perder a partir de aquí) a decir que son una versión de un universo alterno de Arcade Fire, si Reflektor no hubiese llegado.

Seguido de esta inhospitica reflexión, debemos dejar claro que Spoon probablemente no se lleve el siguiente Grammy (who cares?) y quizá tampoco sea headliner de los festivales más grandes del mundo, pero sin duda dejará plasmado que el 2017 no solo es de los nombres rimbombantes o prometedores si no de la gente que lleva haciendo las cosas bien desde hace más de diez años. ¿A pesar nuestro? ¿A pesar de la industria? Tal vez.

El álbum, conceptualmente hablando y dejando de lado la visión de Daniel y compañía, goza de estructura basada en una o varias “relaciones” personales, que se pueden ver objetivamente en el nombre de algunas pistas: “Can I Sit Next to You”, “I Ain’t the One” y “Us”; lo destacado de esto es que los 3 tracks varían en sonido notablemente: podemos encontrar alguno con tintes electrónicos, otro con el uso del saxofón y el siguiente incluso con algunos timbales. La diversidad y experimentación sonora es tan grande como redundante, tan especifica como arriesgada.

A lo largo del disco, todos los sonidos usados y sin usar se vuelven predominantes pero a la vez llevan una fusión cuasi perfecta (“WhisperI’lllistentohearit”, “Pink Up”). Y digo cuasi porque quizá abandonar ciertas mañas comunes en Britt y Eno hubiesen sido fantásticas (“Hot Thoughts” “Shotgun”). Pero no todo es posible -por ahora-, así como mucho menos dejar ese romanticismo oscuro, y este queda impregnado en dos de sus pistas más relevantes con ese estilo hasta ahora: “I ain’t the One” y “Tear It Down”. Todo esto se logra y “estanca” gracias la ayuda de Dave Fridmann (Sleater-Kinney, The Flaming Lips) como productor; y ya sé que probablemente no es por él que se quedan algo cortos, pero sin duda exploran cosas que quizá habían dejado un poco de lado por el confort que puede generar tener una banda consolidada años atrás.

De cualquier manera, Hot Thoughts es un trabajo sólido y llamativo, que realza cualidades de la banda muy notorias hasta llegar al punto de llevarlas a otro nivel, y quizá este es el logro más grande dentro del marco de este trabajo. La pregunta final podría ser: si a estas alturas los de Texas pueden darnos más. ¿Deberían darnos más? Una pregunta que el escucha debería responder con cada álbum.

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