Personal Shopper: fantasmas de la actualidad

El director Olivier Assayas presentó el año pasado la película Personal Shopper, misma que fue nominada a la Palma de Oro en el festival de Cannes y lo llevó a ser reconocido como Mejor Director en el mismo. Aunque mantiene ciertas similitudes con Clouds of Sils Maria (2014), trabajo anterior del director, su cinta más reciente se define por sí sola y demuestra que la práctica va haciendo al maestro.

La historia se centra en Maureen Cartwright (Kristen Stewart), que trabaja como asistente de Kyra (Nora von Waldstätten), una famosa modelo dentro del mundo de la moda y el diseño, quien es lo suficientemente importante para no poder hacer cosas de la gente común -eso implica sus compras-, de ahí que Maureen sea quien la ayuda a ello, al mismo tiempo que trata de contactarse con su hermano gemelo muerto, Lewis.

Maureen y Lewis tienen un defecto en el corazón desde que eran niños, el cual los llevó a involucrarse dentro de prácticas espiritistas, prometiendo que el primero que muriera intentaría contactar al otro desde el más allá.

El director tiene muy claro como plantear suspenso en el espectador. La primera escena nos muestra a Maureen en casa de su hermano, lista para pasar la noche ahí y contactarlo. Una aparición se presenta en la pantalla, y aunque ella no se da cuenta del suceso, el público sí. La pregunta sobre si es o no Lewis emerge para permear toda la cinta.

Uno de los grandes logros de la cinta radica en la forma en la que Assayas muestra las cosas con gran realismo y deja espacio para el misterio. Apariciones ectoplásmicas, manifestaciones a través de un smartphone y de otros tipos van a la par con el drama y el horror que la vida de Maureen representa, dando como resultado una gran película difícilmente clasificable dentro de un sólo género.

Kristen Stewart hace un increíble trabajo dentro de la película y demuestra que es una actriz que no espera ser encasillada dentro de un género; además de que el personaje le queda como anillo al dedo. Assayas aprovecha la clásica expresión (un poco “vacía”) de la actriz y su apariencia un tanto andrógina para mostrar a Maureen como la persona miedosa e insatisfecha que no tiene una vida propia –ella podría ser en realidad el fantasma que más sale a cuadro-.

De ritmo quizá lento pero bien intencionado, Personal Shopper es una interesante película y un experimento que refleja que, aún en estos tiempos, cabe pensar en el misterio que nos envuelve y sobre cómo, vivos –y muertos-, quedan barreras posibles por cruzar.

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