Skins, a 10 años

Si hace 10 años eras adolescente o estabas en esa transición de la secundaria a la preparatoria, seguro recuerdas programas de televisión como Malcolm el de en medio o Sabrina la bruja adolescente, entre otros que transmitían en la barra “juvenil” de tele abierta. Si tenías TV de paga, posiblemente podías ver las series que producían Nickelodeon o Disney Channel como Kenan y Kel, Hannah Montana y Drake y Josh, por mencionar algunos.

¿Qué tenían en común  la mayoría de esos programas para adolescentes? Eran sitcoms que mostraban a los jóvenes en situaciones cotidianas y casi ridículas, que en la vida real no suceden comúnmente o se resolverían de la forma más inverosímil. Sí, en ese momento lo único que buscábamos en televisión -quizá- era entretenimiento y diversión. Sin embargo, al estar en esa edad en la que no te considerabas adulto pero ya querías serlo, buscabas algo que llenara tus ganas de ver algo más interesante.

Afortunadamente para muchos, en septiembre de 2009, MTV Latinoamérica comenzó a transmitir Skins, serie que en 2017 cumple 10 años de haberse estrenado en Reino Unido (24 de enero de 2007, para ser exactos) y que con el tiempo se convirtió en una serie de culto.

Skins es una serie dramática situada en Bristol, Inglaterra, que sigue la vida de un grupo de adolescentes que se enfrentan a situaciones no tan cotidianas pero reales, donde abordan temas como las drogas, el alcohol, la homosexualidad, el sexo, el bullying o los trastornos mentales y alimenticios.

La serie se dividió en tres generaciones de chicos desde 2007 hasta 2013. Cada una tuvo dos temporadas y la última retomó las historias de algunos de los personajes más importantes de las tres generaciones para situarlos en la vida adulta. En total fueron siete temporadas llenas de drama juvenil con un toque de humor ácido y políticamente incorrecto.

Sin duda, la primera generación fue la de mayor trascendencia. Quienes la vimos, recordamos a Tony, Michelle, Sid, Chris, Cassie, Anwar, Jal, Maxxie y Effie, quien sirviera de enlace a la segunda generación de la serie. Todos cumplían un rol, cliché quizá, de las personas que puedes encontrar en la escuela: el popular, la niña bonita, los freaks, el “valemadres”; todos desde una perspectiva menos rosa y básica como la que generalmente veíamos en televisión.

Quizá es ahí donde estaba el valor de la serie: en su realidad y poca convencionalidad. Por lo menos, en mi experiencia, fue la primera vez que me sentí identificada con lo que veía en televisión, la primera vez que sentí que el adolescente no era retratado como un personaje con problemas básicos y ridículos como copiar en un examen, sino con problemas reales en situaciones tan posibles como una fiesta junkie, una familia (muy) disfuncional, la muerte o simplemente sentirte raro y avergonzado por la familia que tienes.

Otra de sus grandes virtudes es que permanece vigente. Todo es aplicable a las experiencias de un adolescente en 2017. Incluso si ya no tienes 16 años puedes ver un capítulo y sentirte identificado con lo que ves porque te recuerda a algo en tu vida.

Skins no es la primera ni la última serie de adolescentes problemáticos. Los británicos ya tenían As if, una serie similar que en algún momento cruzó el charco gracias a Canal Sony a principios de los dosmiles, pero no logró la misma trascendencia. Después, en Estados Unidos se hizo una versión de Skins que comenzaron a transmitir por MTV Latinoamérica y por la cual dejaron de transmitir el resto de las temporadas de Skins UK. Gran error.

La música de la serie también fue emblemática. Cada capítulo estaba acompañado de una canción que encajaba perfecto dentro de cada situación. Recuerdo muy bien cuando al final de la primera temporada cerraron con “Wild World” de Cat Stevens, como si fuera el número final de un musical. Sumamente emotivo y preciso.

Como dato, la música que escuchamos en la versión que se transmitió en Latinoamérica y que actualmente está disponible en Netflix, no es la original con la que se editó la serie. Algunas canciones, por motivos de copyright, tuvieron que ser modificadas aquí. Así que si descargabas Skins por torrent, posiblemente hayas escuchado el soundtrack original.

Hay mucho que agradecerle a Skins. Por ejemplo, el haber catapultado la carrera de actores que hoy vemos en grandes franquicias e incluso están nominados al Oscar, como Dev Patel (Slumdog Millionaire, Lion), Nicholas Hoult (Beast en la saga de X-Men), Kaya Scodelario (Maze Runner), Hannah Murray  y Joe Dempsie (Game of Thrones), por mencionar algunos.

Sí, posiblemente Skins era la serie que los papás no querían ver porque temían descubrir que sus hijos se sintieran identificados por lo que veían, o porque proyectaban ahí sus deseos. Como sea, Skins marcó a una generación y merece ser celebrada.