40 años del Animals de Pink Floyd

La sofisticación musical y la protesta pueden ir de la mano

Pink Floyd

Animals

Harvest/Columbia; 1977

La década de los setenta concentraba problemáticas sociales que poco a poco iban desestabilizando a una juventud que no veía esperanza en su sociedad. Tales situaciones fueron el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de diversas contraculturas que necesitaban voz en un mundo que les daba la espalda.

1977 fue el año en que el punk tuvo su estandarte en lo más alto; con la llegada de los Sex Pistols, la historia de la música popular daría un giro inesperado, tanto así que podemos hablar de un antes y un después de la música británica con este suceso; no sólo por la magnitud mediática y cultural que logró el punk, sino por la forma de concebir la música y ejecutarla.

¿Qué tiene que ver esto con Animals?, Mucho. Pink Floyd había alcanzado gran fama a principios de la década. Con el Dark Side Of The Moon, la banda se abrió camino a “las grandes ligas”, pasando de tocar en pequeños bares a grandes foros con miles de personas escuchando su música. Con el gran éxito comercial que obtuvieron, la banda pudo llegar a acuerdos con su disquera para tener total libertad en el estudio y en la forma de concebir y llevar a cabo sus discos; Animals no fue la excepción.

El décimo disco de Pink Floyd era el comienzo de una postura de protesta ante una sociedad marcada por el racismo, la pobreza, la inestabilidad política, el desempleo e irónicamente, un crecimiento en la industria. Todo esto sirvió de catalizador para que Roger Waters sintiera la necesidad de alzar la voz desde su trinchera. La rebelión en la granja de George Orwell fue la influencia directa para tejer todo este álbum conceptual, que hace una crítica directa a la sociedad consumista, la clase política y a la burguesía británica.

Grabado en los que en ese momento eran los estudios de la banda, Britannia Row, este álbum cuenta con un total de cinco canciones que hacen total alusión a la fábula antes mencionada, pero que a diferencia de ella, alude directamente a la sociedad británica: los cerdos como la clase adinerada, los perros como la clase política y las ovejas como la clase media y obrera inglesa. Animals es uno de los primeros álbumes conceptuales que gira en torno al descontento generalizado de una sociedad, proveniente de una banda que había subido un escalón en esa sociedad.

La crítica del punk a la industria musical y sus estrellas orbitales era la de un desapego total a la situación real que vivía la sociedad: con grandes conciertos, complicadas ejecuciones y demás parafernalia que, evidentemente, costaba miles de libras (y siguen costando). Pese a estas facilidades, Pink Floyd creó uno de los mejores álbumes en su historia, donde la sofisticación musical y el enfado social iban de la mano sin ningún problema.

Con este disco, el liderazgo y control total de Waters era mayor, casi total. Las letras, el concepto y arreglos eran mayormente del bajista, lo cual se vio reflejado en el sonido que fue tomando el álbum; sí, con el apoyo de los demás integrantes sumergiendo sus ideas y ejecución, pero todo ya cimentado por Roger. En Animals podemos encontrar diversos riffs de Guilmour que regresaban al blues de comienzos de la banda, al igual que una constante instrumental que mantenían desde la placa anterior –Wish You Where Here– que le daba al álbum un sello diferente.

El álbum fue bien recibido por la crítica especializada y cuestionado por diversos sectores de la sociedad que se sintieron aludidos al mensaje del disco. Llegó a los primeros puestos de popularidad en las listas europeas y norteamericanas, llegando a obtener cuatro veces disco de platino en Estados Unidos. La gira de promoción del disco fue una de las más grandes, reuniendo a miles de fans en cada ciudad visitada, al igual que cuantiosas recaudaciones.

Animals es un disco vigente hasta nuestros días, ácido y con un alto sentido de protesta que se refleja en sus letras y espectáculos en vivo, desde Pink Floyd hasta en solitario por Roger Waters –quien posee los derechos de los shows y la música–, donde se conjuga un suave rock progresivo y una actitud de descontento social de una manera más “sofisticada” que te invita a despertar ante el abuso y nepotismo que se vive día a día ¿Te suena?