La música de Ghost in the Shell: una mezcla de contrastes.

Te presentamos la música de Ghost in the Shell, la película de 1995 que sigue representando un paradigma para el cine animado de ciencia ficción.

Ghost in the shell ha sido una de las franquicias cyberpunk más exitosas del mundo. Por ya casi 30 años hemos sido testigos de diferentes versiones de la Sección 9 en manga, anime, videojuegos, y, próximamente, en una versión cinematográfica en live-action.

Su creador, el mangaka  Shirow Masamune, optó por este título en homenaje al libro Ghost in the Machine de Arthur Koestler, ya que sus ideas psicológicas y filosóficas le sirvieron de inspiración. Masamune combinó estos temas con acción, intriga, e incluso un toque de comedia, dando como resultado un manga entretenido e inteligente, sin resultar demasiado complejo para sus lectores.

Tras el éxito del manga original en Japón, en 1995 se produjo una primera adaptación al anime en forma de largometraje; este fue el primer contacto con la franquicia que muchas personas tendrían fuera de Japón. Su éxito convirtió a esta película en una visión icónica de la ciencia ficción del siglo XX, y al día de hoy es esta versión a la que mucha gente hace referencia cuando habla de Ghost in the Shell. Existieron muchas razones por las cuales este anime tuvo éxito, pero aquí nos concentraremos en un aspecto único de esta versión: su música.

Kenji Kawai fue el compositor encargado de esta banda sonora, quien ha colaborado en proyectos como: Ip Man, Ranma ½, Death Note (live action), GANTZ (live action), entre muchos otros. Su trabajo en este caso es sumamente atmosférico, intentando comunicar con la música el sentimiento que evoca el escenario urbano donde se desarrolla la trama.

Probablemente el tema más memorable de la banda sonora de Ghost in the Shell sea el “Canto I: Making of a Cyborg”, que abre la película. A diferencia de otras piezas para bandas sonoras de ciencia ficción que se han vuelto memorables, en este tema no se optó por música electrónica o sinfónica, sino que se trata de una fusión de elementos tradicionales búlgaros y japoneses.

Al principio de la producción, el director Mamoru Oshii había solicitado una mezcla de tambores con un sonido primitivo, sin embargo, Kawai decidió añadir un coro de voces japonesas en un estilo búlgaro. El resultado fue  una mezcla de armonía búlgara con música folclórica japonesa, lo cual fue difícil de lograr, pues la música tradicional japonesa no suele tener coros u ocupar este particular estilo de ritmo. El coro es una canción nupcial, cantada para dispersar influencias malignas durante una boda. Este es un elemento simbólico colocado ahí como referencia a los temas abordados durante la trama de la película.

Inicialmente se pensó en utilizar cantantes de música tradicional búlgara, pero se optó por utilizar a nativos de Japón, ya que demostraron tener un rango volcar muy particular que le añadió un toque único a la composición. Además de esto, lo que se escucha en los coros es japonés antiguo, la forma más vieja conocida del idioma, considerada como una lengua muerta en la actualidad.

Otra de las piezas que sobresalen en esta banda sonora es el bonus track “See You Every Day”. Se trata de una canción al más puro estilo jpop, cantada en cantonés por Fang Ka Wing, la cual le añade aún más a la mezcla de culturas que resulta de estas composiciones.

Kawai menciona que tras el estreno de Ghost in the Shell, las críticas eran muy positivas, pero no mencionaban mucho la música, lo cual le preocupó. Con el paso de los años se ha dado cuenta de que la razón de esto fue lo sumamente inusual que la composición resultó para la mayoría de las audiencias, por lo que la mayoría de los críticos no tenían un punto de referencia para elaborar en sus comentarios.

El escenario urbano de esta película está retomado de Hong Kong, el cual se eligió por ser una mezcla de contrastes que satura los sentidos. Casuchas de lámina al pie de enormes rascacielos, carteles de neón en tres o cuatro idiomas diferentes, enormes complejos comerciales construidos según las normas del Feng Shui. Esta mezcla de contrastes es lo que nos desea comunicar la banda sonora con su fusión de elementos tradicionales provenientes de diferentes culturas.

El resultado es una composición que ambienta perfectamente la película, pero que también se disfruta por sí misma. Este es un claro ejemplo de que se pueden crear composiciones originales a partir de elementos distantes e incluso disonantes, y que la música tradicional de las diferentes culturas del mundo es rica en dichos elementos.

Existen otros grandes ejemplos de bandas sonoras para las distintas versiones de Ghost in the Shell y   sublimes composiciones de Kenji Kawai para otros proyectos. Pero, venga lo que venga, definitivamente esta banda sonora se ha colocado como una de las más memorables, tanto del anime como del cine de ciencia ficción.