Back to Black de Amy Winehouse. 10 años.

Y la genialidad de Amy Winehouse.

Amy Winehouse

Back to Black

Island; 2006

La primera vez que escuché la voz de Amy fue una grata sorpresa. Ese feeling en su interpretación me erizó la piel e hizo que escuchara su álbum debut en una sentada; el ritmo, su intención de acaparar muchos géneros como el jazz, el soul y su favorito, el R&B, en un solo disco era de admirarse. Hacía mucho tiempo que no se encontraba el mundo con una artista de tan gran talento. Con la salida de su segundo disco, una madurez notoria y los excesos latentes, Amy entregó a al mundo un álbum que se ganó su lugar en la historia de la música.

Después de 10 años y con su ausencia en este plano terrenal, Back to Black conmemora su primer década. Todos sabemos la historia: los excesos –de todo tipo– llevaron a Amy a la decadencia, de la cual intentó salir pero no pudo más y falleció debido al llamado síndrome de abstinencia, cinco años después del lanzamiento del álbum.

Back to Black fue celebrado y reconocido desde su lanzamiento. Fue nombrado entre los mejores discos del 2006 en Europa y del 2007 en América; fue galardonado con los premios a Grabación del año y Canción del año –Rehab”– en la 50a premiación de los Grammy, mientras que Amy fue premiada como mejor nuevo artista y su productor, Mark Ronson, fue premiado como productor del año. Todo en la misma ceremonia.

No era fortuito el éxito. La manera en que Amy y los músicos que la acompañaban en el disco ejecutaban cada canción y, de cierta manera, homenajeaban y re interpretaban los géneros ahí plasmados, era razón por la cual elogiar y premiar tal trabajo.

“You Know I’m No Good” era un regreso a la década de los cincuenta, con una pequeña, pero presente, sección de metales que enfatizaban en cada slide, en cada acentuación vocal que la londinense nos entregaba. “Me & Mr. Jones” es el soul en esencia. “Back To Black” es el R&B reinterpretado, que suena como tal, pero tiene un toque de siglo XXI que acapara la atención, al igual que “Tears Dry On Their Own” o “Addicted”, con un jazz incipiente que va tomando forma, al igual que el blues que encontramos en “Rehab” y todas las interpretaciones y referencias a su vida que acabó mucho antes de lo que ella esperaba.

¿Por qué su relevancia? no solo por su reinterpretación de los géneros de donde parten toda las influencias de la actual música occidental, el éxito comercial hasta nuestros días, el ser considerado parte de la lista de los 500 discos de todos los tiempos y demás distinciones. Su valor recae en su originalidad pese a contener géneros de la mitad del siglo pasado, su valor musical que era notorio en su ejecución en vivo y el talento de Amy, que de no ser por la perdida de control en sus adicciones, seguro nos hubiera entregado algo aún mejor.