La guía del principiante. Beck en 10 tracks.

Una selección de tracks para adentrarse en el trabajo del prolífico Beck.

“Beck es como el nuevo David Bowie”, me dijo una vez un buen (y alcoholizado) amigo. Quizá la comparación puede parecer exagerada, pero algo tiene de razón. Al igual que Bowie, Beck se ha encargado de repasar un sinfín de géneros y estilos diferentes a lo largo de su carrera. Pero más allá de retomarlos por mero ejercicio, los ha aprehendido, mezclado y dado nueva vida.

Su versatilidad se advierte de distintas maneras. Puede ser un trovador del absurdo o poner la fiesta con alguna pieza hip-hop. Su voz puede cantar melancólicamente o rapear como buen chico de Los Angeles. Toca distintos instrumentos y ha sido productor. Podría decirse que es un artista pop en toda la extensión de la palabra: es una enciclopedia andante de referencias, y su trabajo es un collage de miles de colores sonoros.

Entre sus inicios como artista lo-fi hasta la exquisitez sonora de “Wow”, puede ser difícil saber por dónde empezar si no se está familiarizado con su trabajo. Aquí te ofrecemos algunas pistas.

“MTV Makes Me Want to Smoke Crack” (1993)

Su primer sencillo. Aunque quizá no sea de las mejores canciones de Beck, es muestra de su estilo primerizo, con el que comenzó a llamar la atención. Combinando su tiempo con empleos en McDonald’s y tiendas de video, Beck comenzó su carrera como cantante de folk y blues. Para llamar la atención de las (diminutas) audiencias en sus primeras tocadas, sus canciones se volvieron cada vez más extrañas, llenas de ironía y referencias cotidianas. Como esta, donde canta sobre drogarse viendo MTV con una voz que suena a un Tom Waits vagabundo en las calles de Los Angeles.

“Loser” (1994)

La canción que lo cambió todo para Beck. Mostrando interés en el hip-hop, Beck colaboró con el productor Karl Stephenson, de Rap-A-Lot Records. El resultado fue “Loser”, en un principio despreciada por Beck. La canción cobró popularidad en radios independientes, lo que valió un contrato con DGC y un relanzamiento. “Loser” no sólo definió gran parte del sentimiento de los noventa, sino que unió partes que parecen opuestas: hip-hop y folk, indie y lo-fi, identidad artística y éxito comercial. Un acto de espontaneidad y desesperación que, irónicamente, acercó a Beck a las grandes audiencias.

“Where’s It At” (1996)

Después del éxito de “Loser”, Beck vivió tiempos difíciles y comenzó a grabar un oscuro álbum de folk. Pronto abandonó la idea y reclutó a los Dust Brothers para producir un álbum accesible y divertido. Veinte años después, sabemos que fue la mejor elección. “Where’s It At” fue el primer sencillo, una canción llena de samples que parecen no tener nada que ver uno con otro. Pero en el mundo de Beck, todo es posible. El resultado es un track que va entre el rap y el rock sin ningún problema y continuaba la tarea de Beck de hacer cool lo no cool.

“Devil’s Haircut” (1996)

Otro punto alto de Odelay. Si en Mellow Gold la variedad de estilos e influencias de encontraba dispersa, aquí Beck logró casarlos con el hip-hop y logró que tuvieran sexo y procrearan. Uno de los engendros resultantes más brillantes es este track. Al igual que casi todo el álbum, “Devil’s Haircut” está construido con una gran cantidad de samples, y toma su icónico riff de Them (tocado por Beck). Encima de todo ese mazacote sonoro, Beck rapea con su antipático estilo frases inconexas sobre no conectar con el mundo exterior y sentirse observado.

“Nobody’s Fault but My Own” (1998)

Si algo caracteriza a Beck es su don para la sorpresa y la espontaneidad. Después de Odelay, se embarcó en algo totalmente distinto. Reclutó a Nigel Godrich, que acababa de trabajar en Ok Computer un año antes y grabó Mutations en 14 días, contrario al paciente corta-y-pega de su trabajo anterior. Sobresale en este álbum “Nobody’s Fault but My Own”, una balada triste y sombría con drones orientales de fondo que le dan un toque psicodélico, donde Beck explora sus capacidades vocales.

“Sexx Laws” (2000)

Siempre cambiante, posteriormente Beck se embarcó en el estudio del R&B contemporáneo para su siguiente álbum. Su intento por crear un álbum que fuera divertido de tocar cada noche resultó en Midnite Vultures. El nuevo estilo de Beck confundió a fans y críticos, quienes no sabían si era una broma o tomarlo en serio. “Sexx Laws” fue el sencillo principal. Una canción con una producción densa, llena de arreglos y músicos, y con un estilo desenfadado que raya en lo ridículo.

“Lost Cause” (2002)

Poco antes de cumplir 30 años, Beck rompió la relación de nueve años con su prometida Leigh Limon. El periodo de duelo e introspección dio como resultado las canciones en Sea Change, un disco acústico y melancólico, producido también por Nigel Godrich. El sencillo principal, “Lost Cause”, a pesar de tratar asuntos dolorosos, atrapa con su pegajosa tonada. Es como la antítesis de “Loser”, donde Beck demuestra la capacidad expresiva de su voz, mientras la catártica letra sube y baja en la hermosa melodía.

“E-Pro” (2005)

Después de exorcizar el dolor, era de esperar que Beck buscara algo diferente. Fue así que, para Guero, buscó por segunda vez a los Dust Brothers para regresar al sonido lleno de samples de Odelay. “E-Pro”, el primer sencillo, representó un gran éxito y el primer No. 1 en los charts para Beck desde “Loser”. Tomando como base rítmica un sample de los Beastie Boys, la canción repite un pegajoso “naa-naa-na-na-na-na-na”, que aunado al inconfundible riff y el característico rapeo de Beck resultan en éxito seguro.

“Heaven Can Wait”, Charlotte Gainsbourg (2009)

Beck había probado suerte como productor para artistas como Marianne Faithfull, pero fue hasta 2009 que sobresalió en este rubro. Reclutado por la actriz Charlotte Gainsbourg, Beck escribió, produjo y fue instrumentista para ella en el álbum IRM. Este disco resultó una grata sorpresa, dado que los últimos trabajos de Beck no habían encantado ni a fans ni críticos. En “Heaven Can Wait”, donde también provee los coros, Beck parece sentirse en casa como pocas veces y demuestra su capacidad y versatilidad como compositor y letrista (¡y el video es genial!).

“Everybody’s Gotta Learn Sometimes” (2004) / “Ramona” (2010)

Beck nunca se queda quieto. Entre sus trabajos propios y colaboraciones, también ha colaborado para un buen número de soundtracks. Entre ellos destacan estos dos aportes. El primero, para Eternal Sunshine of the Spotless Mind, un cover de The Korgis al que le imprime un estilo melancólico acorde al filme. El segundo, para Scott Pilgrim vs. the World, donde le canta a la mismísima Ramona Flowers acompañado de una guitarra acústica y arreglos orquestales (también compuso las canciones interpretadas por Sex Bob-Omb, la banda de Scott).