Domingo de Knotfest

La idea de festivales dedicados al metal en México no es nueva. Este nicho musical ha visto mermada su difusión y concentración masiva en nuestro país por varios factores sociales que estigmatizan a esta música de una manera absurda e hilarante; pero desde hace años poco a poco promotores y organizadores han podido llevar a cabo festivales centrados solo al metal y sus derivados que, con todo y complicaciones organizativas, han salido adelante dejando satisfecho a tan exigente público.

Por segundo año consecutivo la banda de Nu metal, Slipknot, entregó a su fiel público mexicano otra edición del Knotfest, festival que reúne a los máximos exponentes del metal en Norteamérica, culminando el domingo 16 de octubre con un gran aforo, mejor organización que la edición pasada y algunos problemas técnicos un tanto graves.

Con dos escenarios, atracciones mecánicas, food trucks, un sol fulminante y miles de camisetas negras, el festival transcurrió con gran energía por parte del público y las bandas. Al caer la tarde Ministry hizo su aparición en el Iowa Stage; su crudo metal industrial despertó al público, el cual se entregó totalmente a la energía y excentricidad de Jourgensen (vocalista) y compañía. Al ritmo de las consignas políticas, el estruendo de poderosas guitarras y el dominio del escenario de Jourgensen en el escenario, el público calentó motores antes de lo pensado, canciones como “LiesLiesLies”, “Punch in the Face” y “So What”, la banda dio muestra de su trayectoria y el por qué son considerados una de las bandas emblemáticas de este subgénero.

Cuando el sol comenzó a caer, The Offspring salió al escenario. Con un Punk Rock que despertó los recuerdos de miles de asistentes, paradójicamente, los ritmos y melodías que podríamos considerar “suaves” comparadas con la oferta del festival, abarrotaron las inmediaciones del Iowa Stage, haciendo que el happy punk de la banda sonara y fuera coreado con fuerza por el público. Algo peculiar.

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Fotografía obtenida de la página oficial del festival

Cayó la noche y, con el frío latente en la nuca de todos, fue momento de Deftones. Un viaje entre diversos géneros y experimentaciones ofreció la banda de Chino Moreno por poco más de una hora. Con un set de 13 canciones hicieron vibrar a los espectadores que impacientes aguardaban para la presentación estelar; “Rocket Skates”, “Kimdracula”, “Headup” y más sonaron con fuerza.

La última presentación tenía a todos eufóricos y pacientes. Una cortina roja con el símbolo de la banda cubrió el trabajo que se hacía en el escenario, la emoción crecía poco a poco. Al apagarse la música de fondo, abrirse el telón y oscurecer el foro pegaso, Slipknot apareció ante la multitud.

Corey Taylor y compañía ofrecieron un setlist que hizo a propios y extraños recorrer la larga trayectoria de la banda por casi dos horas. Pese a errores técnicos que retrasaron la presentación (alrededor de 40 minutos), el público no se movió ni un centímetro de su lugar, lo cual fue compensado con las canciones más emblemáticas del grupo de Nu Metal proveniente de Iowa, EEUU.

“Before I Forget”, “Left Behind”, “Psychosocial”, Spit it Out” y más sonaron para el deleite de un fiel público que por segundo año consecutivo, abarrotó el festival, con lo cual la banda prometió regresar cada año hasta que la banda (o el festival) desaparezca.

Es así como la segunda edición del Knotfest cumplió con las expectativas de los exigentes asistentes. Con una evidente mejor organización en los servicios, agilidad en el acceso y la apuesta por diferentes promotores a los que dominan el mercado en México, podemos decir que el Knotfest fue un éxito, con lo cual un desatendido nicho musical puede ver una gran oferta, con calidad y profesionalismo.

CEO en Afónica Magazine l Periodista musical l Productor Audiovisual

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