DocsMX ’16: Perdiendo el miedo a la realidad

¿Por qué hay quienes distinguen entre “documentales” y “películas”? Ambos cuentan historias. Los primeros,de “no ficción”; las segundas, relatos de situaciones ficticias. En ambas hay un montaje ―un cómo se cuenta la historia―; la cuestión en el documental, como señaló Robert Flaherty (1884-1951), es “Cómo mentir para decir la verdad”.

Ayer arrancó en el Foro Lindbergh, dentro del Parque México, a las 20:00 hrs., la inauguración del onceavo Festival de Cine Documental de la Ciudad de México (DocsMX). La presentación contó con la presencia de Inti Cordera, Pau Montagaud, Jorge Sánchez Sosa y Hugo Villa. “El festival es de ustedes, no es protagonista. Los protagonistas son las historias y sus espectadores”, se dirigió Villa al público.

La onceava edición de DocsMX trae consigo 92 documentales distribuidos en doce secciones: Around the Cities, Breaking Docs, Cinepoème, Doctubre Mx, Docuthriller, Fragmentos, Hecho en México, Más rápido, más alto, más fuerte; México ópera prima, Nuestra América, Otro mundo es posible y Retratos. Asimismo, cuenta con 37 películas en competencia, de las cuales diez fueron apoyadas por el IMCINE.

Entre las sedes que proyectarán del 13 al 22 de octubre se encuentran la Cineteca Nacional, el Insituto Goethe, la Universidad de la Comunicación, el Claustro de Sor Juana, Cine Tonalá, y los parques España, Pushkin y México.

¿Qué invadimos ahora?

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A las 20:15 y al aire libre comenzó la última película del director estadounidense Michael Moore, Where to invade Next? (2016) ¿Qué trama Moore esta ocasión? “Invadir” doce naciones europeas para conquistar y llevar a Estados Unidos aquello que, para él, puede cambiar a su país: ideas, formas diferentes de hacer las cosas.

Y, como tenemos mucho más en común con el vecino del norte que con cualquier otro, no será necesario reinterpretar para la realidad mexicana ninguna de las lecciones que el director muestra al espectador:

Los italianos, por ejemplo, tienen hasta ochenta días de vacaciones pagadas al año. “Somos más productivos porque tenemos más vacaciones y podemos hacer más el amor”, acuerdan tres ejecutivos de la fábrica de textiles Lardini. El CEO de Ducatti también lo afirma.

De Francia, el director admira la comida y la cultura en torno a ésta. En las primarias el almuerzo es más bien una clase que dura sesenta minutos, los niños se niegan a tomar refresco; los adultos sonríen mientras comen verduras. También está la actitud ante el sexo: “Tómense su tiempo: dénse cuenta de qué están sintiendo. Hacer el amor es dar y recibir.”, dice una maestra a sus alumnos de secundaria. Sobre métodos de control natal, agrega: “La abstinencia es un método anticonceptivo muy peligroso”.

Finlandia tiene, a nivel mundial, a los mejores estudiantes. El secreto, cuenta como si nada la directora de una escuela es sencillo y efectivo: No hay tarea. Los niños, creen sus profesores, deben tener más tiempo para disfrutar la vida; para jugar, hacer deportes,  tocar algún instrumento, estar expuestos al arte, descansar. Mientras trepen árboles, aprenderán sobre insectos: he ahí su filosofía.

En Portugal, el tráfico de drogas ha disminuido pues el consumo de éstas dejó de estar penado. Los eslovenos cuentan con educación superior gratuita; ningún universitario tiene deudas ni necesita financiamiento. Sí: la formación académica es tema recurrente.

Y está, sobre todo, la visita a Alemania. Es acto casi automático, ya mecanizado, concientizarse de qué hicieron sus antepasados: los alemanes, tanto nacidos como nacionalizados, se saben y sienten responsables por el papel que como país desempeñaron durante la Segunda Guerra Mundial. “¿Para qué recordar?” Moore lanza la pregunta. “Si reconoces tu lado oscuro y buscas expiarlo, puedes ser una mejor persona, hacer el bien.”

El director conserva la narrativa a la que nos tiene acostumbrados. Sobra describirlo como tendencioso o que tiende a simplificar, o que es en exceso positivo ante lo que puede lograrse. Él se justifica diciendo que recoge las flores, no la maleza. Sus propuestas son bienvenidas; quienes las allegan lo hacen de manera simpática y porque su vida se percibe idílica en comparación a la vida mexicana promedio. Les creemos o eso queremos.

Las condiciones podrían mejorar, claro, ¿pero qué tan factible es, para empezar, en esta capital? Tal vez el siguiente paso luego de notar que algo está mal, hacerse más preguntas, hacia la comunidad y hacia uno mismo. Tras cuestionarnos, decidir qué acción llevar a cabo en teoría se vuelve más fácil, ¿no? Confrontarse a uno mismo a partir de acercarse a otras realidades.

En el mejor de los casos, el documental es provocación.

Consulta la programación completa del festival en http://docsmx.org/ y espera pronto nuestras recomendaciones.

#TodoEsPosible

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