Beck. Güero, loser y de culto.

Who is Beck?”, se leía en miles de tuits después de que el músico ganara el Grammy a Álbum del Año en 2015. Su Morning Phase derrotó a artistas como Beyoncé, Sam Smith, Ed Sheeran y Pharrel Williams, todos ellos con jóvenes fans que se preguntaban quién carajos era aquél güero de 44 años. Los fans de Beck salieron por montones a responder quién era. Y aunque aquél reconocimiento para Beck pareció llegar 15 o 20 años tarde, lo cierto es que no es ningún novato en la industria musical.

Alguna vez la revista Spin llamó a Beck “el premio de consolación para una generación después de la muerte de Kurt Cobain”. El líder de Nirvana se suicidó el 5 de abril de 1994. Casi inmediatamente, “Loser” de Beck llegaba al lugar 10 en el Billboard. Quizá una canción como esa podría pensarse como una continuación del legado de Cobain, pero lo cierto es que se trataba todo lo contrario.

Kurt exudaba furia y rugía con desesperación y angustia contra el cochino mundo. Beck rapeaba (o lo intentaba) en un mismo tono, bailaba como robot y hacía splits como sólo un blanco californiano lo puede hacer (o sea mal); y respondía al mismo cochino mundo con ironía y exhibicionismo. Después de todo, quién más podría cantar “”I’m a loser, baby, so why don’t you kill me” con tanto carisma sin que parezca un patético acto de autocompasión.

Nombrado como Bek David Campbell por sus padres, Beck nació en Los Angeles durante 1970. Creció en barrios pobres de aquella ciudad, predominantemente latinos, muchas veces siendo el único chico blanco en la escuela. Su primer acercamiento a la música fue a través del folk, y posteriormente se vio influenciado por la diversidad musical de L.A., desde el hip-hop hasta la música latina.

A los 19 años, se mudó a Nueva York con ocho dólares en el bolso y una guitarra. Al principio dentro del formato de cantante de folk, en el despunte de su carrera tuvo mucho que ver la suerte (o la falta de ella). Después de pasar meses durmiendo en distintos sofás, la mujer a la que había pagado para rentar su primer apartamento desapareció con el dinero. Beck no tuvo más remedio que regresar a Los Angeles.

Ya de regreso, la suerte jugó más a su favor, pero no de una forma idealista. En 1993 vivía en un departamento infestado de ratas, tratando de que algunas bandas lo dejaran tocar mientras ellos instalaban su equipo. Los títulos en Golden Feelings, su primer álbum (editado de forma independiente) nos pueden dar una idea de la situación que vivía Beck y del humor con que lo tomaba: “The Fucked Up Blues”, “No Money No Honey”, “Trouble All May Days”, “Soul Sucked Dry”, “Totally Confused”.

Y luego llegó “Loser”. Esta canción había sido compuesta en 1991 en el apartamento del productor Karl Stephenson, quien tomó un fragmento de guitarra de una canción de Beck, lo volvió un loop y le agregó un beat. Beck escribió algunas letras e improvisó otras, tratando de rapear como Chuck D de Public Enemy. Cuando escuchó el resultado pensó: “soy el peor rapero en el mundo, sólo soy un perdedor”… y escribió el estribillo de la canción.

Beck pensaba que la canción era mediocre y ni siquiera tenía uno copia de ella. Pero la insistencia de la disquera independiente Bongo Load hizo que fuera lanzada como sencillo en 1993. Sorpresivamente, la canción recibió atención de varias radiodifusoras, y pronto la impresión original de 500 copias fue insuficiente. “Es como si un amigo tomara una estúpida foto tuya en una fiesta con su teléfono, y la siguiente cosa que sabes es que está en cada billboard”, ha dicho Beck sobre “Loser”.

Beck trató de ignorar el asunto por meses, pero pronto recibió una oferta de Geffen Records para relanzar el sencillo, y aunque rechazaba firmar con una disquera grande, accedió a hacerlo con la subsidiaria indie GDC. Y así “Loser” se convirtió en todo un éxito. Los críticos vieron en ella una especie de continuación de “Creep” de Radiohead: otro himno de autocompasión de fin de siglo. Beck fue visto como un símbolo del movimiento slacker (vago). Pero estaban equivocados: “Slacker mi trasero. Estaba trabajando en un empleo de 4 dólares la hora tratando de sobrevivir. Esa cosa slacker es para gente que tiene el tiempo de estar deprimida por todo”.

Para Beck, su éxito fue completamente sorpresivo. Parecía más una consecuencia de estar en el lugar y momento adecuados que el resultado de su esfuerzo por conseguirlo. Pero ahí estaba. El mismo 1994 apareció Mellow Gold, su debut oficial, que más que un álbum cohesionado era una colección de demos. Pero Beck seguía resistiéndose al estrellato. A veces tocaba “Loser” de formas irreconocibles o cambiaba la letra para que nadie pudiera cantarla. Y, aun así, seguía ganando adeptos. Fue entonces que decidió entrar al estudio y componer su primer álbum con un estilo unificador.

El resultado fue Odelay, su opus magna. Tratando de continuar con lo presentado en Mellow Gold, Beck se alió con los Dust Brothers, productores orientados al hip-hop famosos por trabajar con los Beastie Boys. Odelay es una mezcla de estilos como pocas veces se ha visto en la música popular. Tiene elementos de folk, country, rock, electro, hip-hop y noise principalmente, pero también hay algo de punk, R&B y tropicalia. El estilo principalmente folk de Beck ahora se saturaba de samples e instrumentos de todo tipo.

Si “Loser” y Mellow Gold parecían más un accidente, en Odelay existía toda la intención de crear canciones pop absurdas que se convirtieran en grandes éxitos. Y así, una carrera que parecía destinada a convertirse en una del tipo “one hit wonder”, consiguió un éxito mayor y, sobre todo, respeto. Beck se encontró en una posición donde podía hacer lo que quería. Y lo hizo.

A partir de ahí, Beck se dedicó a componer álbumes de todo tipo, siempre haciendo algo totalmente diferente a lo que sonaba en el momento. Mutations apareció en 1998, post-Ok Computer, con un estilo de cantautor psicodélico que combinaba folk, bossa nova, country y blues. Cuando en el 2000 todos escuchaban nu metal, él lanzó Midnite Vultures, lleno de R&B, soul y funk. En 2002 el indie rock reinaba, pero Beck se embarcó en el folk melancólico con otro de sus discos emblemáticos, Sea Change. Cuando en el 2005 lo folk estaba de moda, él volvió a trabajar con los Dust Brothers para Güero, su retorno a los sonidos hip-hoperos.

Beck resultó no ser ningún loser. Su carrera parecía no tener ninguna oportunidad en un principio, y su talento no parece venir de algún lugar en especial. No es cualquier chico raro: él es el chico raro que puso de moda a los chicos raros. Su discografía es más como una película de culto que una clásica. Y, a pesar de la gran cantidad de géneros y facetas explorados en su carrera, siempre se sabe que es Beck. Su voz, su música, su estilo, son inconfundibles. Nadie debería preguntar who is Beck.