Nick Cave: la guía del principiante

Un recorrido por las diferentes etapas en la música del "Príncipe de la Oscuridad" del rock.

Nick Cave es alguien que ha sabido aprovechar su tiempo en la tierra. Aparte de ser músico, cantante y compositor de The Bad Seeds, ha escrito novelas y guiones cinematográficos. Sin embargo, el mundo lo reconoce más por su trabajo musical. Perderse en su vasta creación puede ser fácil, además de peligroso.

A diferencia de la mayoría de las estrellas de rock originales, Nick Cave ha demostrado que la acumulación de edad no es sinónimo de perder la vitalidad a la hora de crear música. Casi 40 años han pasado desde que se editó su primer disco, y su reputación con los críticos y el público parece ser más grande que nunca.

Su discografía contiene un buen número de estilos y ha pasado por diferentes etapas, por lo que te ofrecemos una guía para acercarse a su extenso trabajo. Claro, bajo tu responsabilidad.

The Birthday Party (1978-1983)

Aunque el mundo reconozca más a Nick Cave por liderar a sus semillas malignas, es necesario remontarnos a sus orígenes. Conocida en un principio como The Boys Next Door, esta banda se formó durante la explosión punk de 1976-77, que tuvo sus repercusiones en la lejana Australia. El estilo vocal y las letras malsanas de Cave, combinados con el trabajo del guitarrista Rowland S. Howard, dieron a la banda su característico sonido, a menudo frenético, repetitivo, minimalista y agresivo.

Reubicados en Londres ya como The Birthday Party, fueron parte de la escena post-punk, y su sencillo “Release the Bats” fue pieza clave para la subsecuente escena gótica. A pesar de que en Londres fueron respaldados por John Peel, la banda no encontró ahí lo que buscaban, y tanto su sonido como sus shows se volvieron cada vez más violentos (incluso la banda era promocionada de esa forma). Poco después de mudarse a Berlín en el ’83, The Birthday Party llegó a su fin y Cave fundaría su propia carrera.

Your Funeral… My Trial (1986)

Ya con The Bad Seeds, Cave permaneció en Berlín, donde trató de despegarse de lo hecho anteriormente y encontrar su identidad como artista. De los trabajos de esta etapa, este parece ser el más refinado y representativo. Después de Kicking Agains the Pricks, álbum de covers donde parecía que Nick Cave sólo quería divertirse, Your Funeral… My Trial fue un regreso a la forma. Fue aquí donde la estela del caos dejado por The Birthday Party daba paso a los distintos modos de The Bad Seeds, ejecutados con altísima precisión.

Hay piezas oscuras y elegantes como “Sad Waters” y “Stranger than Kindness”, atemorizantes sonidos de cabaret como en “The Carny” y baladas asesinas como la que da nombre al disco. A veces la tensión sube con latigazos como “Jack’s Shadow” y “She Fell Away”. El mood general del álbum es melancólico y desesperado, quizá generado por el momento de mayor adicción a la heroína en la vida de Cave. El mejor disco ochentero de los Bad Seeds.

Let Love In (1994)

Después de que en los ochenta Nick Cave superara exitosamente la transición de The Birthday Party hacia su propia identidad como artista, los noventa lo vieron transformarse en la institución que es hoy. Let Love In fue el comienzo de una racha increíble. Si bien los Bad Seeds siempre habían hecho uso del dramatismo y la disonancia, nuca habían sonado como en “Do You Love Me?”, pieza doble que en su primera parte explota en un torrente de voces encadenadas y percusiones ametralladas. O “Loverman”, posiblemente la canción más heavy de los Bad Seeds (hasta Metallica la versionaría después).

Este álbum contiene una de las canciones más emblemáticas de Nick Cave, “Red Right Hand”, con su narrativa de muerte puesta sobre un ritmo juguetón y seductor. Esta astucia para equilibrar el terror de sus letras con una especia de humor musical es lo que la hace tan enigmática. Complementan el disco algunas baladas melancólicas como “Nobody’s Baby Now” o “Lay Me Low”, de una retorcida elegancia como la que sólo Nick Cave puede crear.

Murder Ballads (1996)

Es extraña la facilidad con la que el amor se convierte en muerte en las letras de Cave (¿o serán lo mismo?). Por ello no resulta raro que haya decidido dedicar un álbum entero a esa enfermiza relación (lo raro es que haya esperado hasta su noveno disco). Con el obvio y definitorio título de Murder Ballads, no podemos decir que Nick no nos lo advirtió. Docenas de personajes son asesinados a lo largo de la narrativa del álbum. Aquí Cave crea su propia versión del género, además de retomar algunas canciones tradicionales, como “Stagger Lee”, con más violencia gratuita que una película de Tarantino.

Resulta extraño que conviviendo con toda esta violencia lírica esté la música más accesible y adornada de los Bad Seeds. Más extraño aún es que se trate su álbum más exitoso, en gran parte gracias a “Where the Wild Roses Grow”, canción que Cave canta junto a Kylie Minogue y se convirtió en un éxito improbable de MTV. También incluye una colaboración de PJ Harvey en “Henry Lee”, canción con una melodía dulce que podría albergar una hermosa canción de amor. El disco cierra con un cover de Bob Dylan que hace alusión a la reencarnación, después de tanta muerte. Un ejercicio de licencia poética.

The Boatman’s Call (1997)

Este álbum es la prueba definitiva de que los 90 fueron la mejor década para Nick Cave y su banda, completando un tríptico impresionante con sus dos trabajos anteriores. The Boatman’s Call llegó en un momento de incertidumbre para Nick Cave, en el que vivía un affaire con PJ Harvey, a la vez que ello sentenciaba su relación con Viviane Carneiro, madre de su primer hijo. Cave siempre había escrito sobre la miseria de otros, pero ahora por primera vez trataba de exorcizar la suya.

El disco entero se siente como una plegaria por redención. El estilo tiene base casi completamente en el piano, alejándose notablemente del post-punk que caracterizó a la banda tiempo atrás. La religión sigue presente en las letras, pero ahora no como instrumento dramático, sino como refugio del alma (“Into My Arms”, “There Is a Kingdom”). Los arreglos minimalistas por momentos hacen parecer a la banda meros acompañantes de Cave, pero aunque es su disco más íntimo y personal, resuena con una universalidad que trasciende la interpretación personal. Devastador.

Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus (2004)

Cuando llegó el nuevo siglo, parecía que Nick Cave & The Bad Seeds entraba en esa etapa de conformismo después de la consagración. No More Shall We Part parecía una confirmación de estilo, mientras que Nocturama fue su álbum más divisivo para la crítica. Pero Nick Cave demostró tener una habilidad increíble de rejuvenecimiento y la prueba es este álbum doble (a pesar de la partida de Blixa Bargeld). Con un aire eclesial omnipresente (gracias al coro de iglesia que los acompaña), la banda logró su disco más visceral, crudo y vibrante.

Desde que “Get Ready for Love” abre (no, rompe) la puerta, el tour de force nunca termina. Abattoir Blues, la primera parte, se mueve en una especie de punk góspel, siempre al límite del colapso y la disonancia. The Lyre of Orpheus, la segunda, lleva la habilidad de Cave para las baladas a un rango magnificente, no escuchado antes. Abattoir es como una celebración de la guerra; Orpheus es una oración por la salvación. Pocos álbumes dobles tienen esta dualidad tan marcada y, a la vez, son la misma obra.

Grinderman (2007-2011)

Después del éxito artístico y comercial de Abattoir/Orpheus, Nick Cave y compañía sabían que sería difícil continuar. Fue por eso que el señor oscuro tomó a Warren Ellis, Martin P. Cassey y Jim Sclavunos y formó Grinderman, banda que sirvió como una especie de terapia para escapar al peso de ser los Bad Seeds. Esta banda satélite produjo dos discos, titulados simplemente Grinderman y Grinderman 2.

Grinderman parecía la respuesta a la crisis de la media edad de Cave, pero también sirvió como vehículo para que explorara nuevos campos, americanizando su sonido, ahora conducido principalmente por guitarras distorsionadas y feroces. Cave se dejó crecer el bigote y por primera vez lo veíamos con una guitarra en el escenario. Indirectamente, Grinderman influyó en el sonido de Dig!!! Lazarus Dig!!!, el disco más roquero de The Bad Seeds. En resumen, Grinderman fue una especie de expiación para Nick Cave, donde pudo representar al rocker que siempre se había negado a ser.

Skeleton Tree (2016)

La era post-Grinderman encontró a The Bad Seeds en una nueva etapa de renovación. Así lo demostró Push the Sky Away, disco de 2012 con un sonido inusualmente atmosférico y etéreo para la discografía nickcaveiana. Ahora con Warren Ellis como principal colaborador, parecía que los demonios habían sido exorcizados y seguía una etapa de calma y reflexión para un Nick Cave que ya rebasaba los 50 años. También vino 20,000 Days on Earth, película disque-documental que ayudó a popularizar a Cave entre las nuevas generaciones.

Y así llegamos al tiempo actual, con Skeleton Tree. En junio del año pasado, Arthur, uno de los gemelos que Nick Cave tiene con Susie Bick, falleció al caer de un acantilado cerca de su hogar en Brighton, Inglaterra. Esto ocurrió cuando comenzaban las grabaciones de este nuevo disco, el cual se siente impregnado por el espectro del trágico suceso. La gente siempre ha muerto en las canciones de Cave, pero es aquí donde él la confronta cara a cara. El sonido es una consecución lógica de lo mostrado en su álbum anterior, pero con una niebla negra que no ofrece redención. Un álbum magnífico que demuestra una vez más que Nick Cave está tan vigente como siempre.