Strar Trek: sin límites

“El espacio, la última frontera”, una emblemática frase que engloba 50 años de soñar con las maravillas que el universo nos puede ofrecer. Ha sido un gran viaje el que ha tenido el USS Enterprise desde su aparición en la televisión. Fueron pocas las predicciones que la más grande serie de ciencia ficción tuvo sobre nuestro futuro; sin embargo, Star Trek  más que una mirada fidedigna a lo que nos deparan los años venideros. En el fondo, se trata de inspiración: es acerca de un camino que como humanidad podemos tomar, desafiando cada vez más nuestros límites. De ir “más allá”.

Star Trek: sin límites (Star Trek Beyond, 2016) se ubica tres años después de los sucesos de Star Trek Into Darkness (2013). La misión de explorar el espacio que le encomendaron al Capitán Kirk (Chris Pine) y su tripulación ha llegado a la mitad de su camino. Pese a todo lo asombroso que el universo tiene para ofrecer, Kirk se encuentra frente al problema existencial de no saber quién es él realmente y pronto superará la edad de su padre al morir. Pensamientos que lo llevan a considerar la decisión de dejar a un lado la vida de explorador y tomar un cargo de oficina —godínez espacial—. Mientras tanto, el Comandante Spock (Zachary Quinto) rompe su relación con la Teniente Uhura (Zoe Saldaña) y se enfrenta a su propia mortalidad tras enterarse de la muerte de su versión futura, por lo que piensa que quizás sea mejor dejar al Enterprise y dedicarse a otra cosa en pro de los vulcanos.

Tras recibir información de que se necesita ayuda dentro de una nebulosa nunca explorada por la Federación, Kirk y su tripulación quedan varados en un planeta desconocido. El lugar se encuentra bajo control de Krall (Idris Elba), un extraño personaje, que busca las piezas de una arma ancestral de destrucción masiva y siente un gran odio por la Federación y todo lo que representa.

Pese a las dudas que se tenían sobre el director Justin Lin, la película tiene todo el sello J.J. Abrams. Nadie puede negar que se trata de una tercer entrega que se mantiene bajo la línea que se marcó desde 2009. Sin tantos flares y planos holandeses, Lin llena de acción la película. Los primeros instantes y algunos otros minutos, uno encuentra esos detalles humorísticos entre los diálogos y situaciones que caracterizan mucho estas últimas películas. Y aunque hay grandes escenas atascadas de CGI, la verdad todo se percibe como un episodio más de la primera serie de televisión, por lo que los fans se pueden dar por satisfechos, al igual que el resto del público.

Star Trek: sin límites mantiene su sentido en el nombre: no se trata de conocer a la tripulación, ni de verla en su momento más oscuro, sino que el Enterprise ya se encuentra explorando nuevos horizontes, mismos a los que simbólicamente los personajes también se adentran. Spock lucha contra la propia idea de ser mortal, Kirk duda de si en verdad sigue su propio camino o continúa el de su padre, incluso el Dr. McCoy llega a avanzar en su extraña amistad con Spock y sus temores sobre embarcarse hacia el espacio. Todos necesitan ir “más allá”.

Como recomendación personal, vale mucho quedarse hasta el final. No hay una escena extra o algo por el estilo, simplemente una dedicatoria a Leonard Nimoy y Anton Yelchin. Si existe una fórmula del éxito para películas blockbuster, sin duda Abrams y Lin la conocen y con ello no sólo nos entretienen, sino que nos invitan a ver y soñar aún más. A expandir nuestros horizontes.

 

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