Nick Cave. Príncipe de luz y oscuridad.

La primera vez que vi/escuché a Nick Cave fue en una emisión del programa Later… With Jools Holland, en el Canal Once. Era el 2001, cuando los Bad Seeds se encontraban en promoción de su álbum No More Shall We Part, lanzado en aquel año. En esa ocasión interpretaron “God is in the House”. Nick sentado frente al piano, con sus semillas malignas alrededor, cada uno esperando el momento indicado para entrar en la canción. Su voz increíblemente expresiva sonaba atemorizante por momentos y conmovedora en otros. Me quedé sin palabras. No sabía que el rock podía hacer eso. Después me enteraría de quién era Nick Cave y todo lo que podía hacer.

Nicholas Edward Cave. Nació el 22 de septiembre de 1957 en Warracknabeal, Victoria, un pequeño poblado de apenas unos miles de habitantes en aquel lejano país llamado Australia. A sus casi 59 años, puede jactarse de haber hecho una que otra cosa en la vida: es el compositor principal, cantante y frontman de Nick Cave & The Bad Seeds, banda que ha comandado desde hace más de 30 años. También ha grabado discos bajo los nombres de The Boys Next Door, The Bithday Party y Grinderman. Ha escrito dos novelas y dos guiones para cine, los cuales han sido realizados y compuso la música para numerosas películas. Hasta ha dado conferencias, funge como script doctor y, a veces, la hace de actor.

Casi todas estas actividades giran en torno a dos cosas: la escritura y la música. Nick Cave es a menudo reconocido como un gran letrista, capaz de crear mundos enteros los cuales se pueden habitar por un rato. Cuando estaba escribiendo “Red Right Hand”, una de sus canciones más famosas, Cave llenó un cuaderno entero con descripciones del pueblo ficticio donde ocurren los hechos. Incluso había mapas y dibujos de edificios, los cuales obviamente no formaban parte de la letra de la canción. Pero existen en su mundo imaginario. Esa hermosa y desbordante pasión por su trabajo es lo que hace de Nick Cave alguien único.

Hijo de una bibliotecaria y un profesor de inglés, el pequeño Nick siempre estuvo rodeado de libros y arte. Su padre le leyó el primer capítulo de Lolita de Vladimir Nabokov cuando tenía 12, hecho que lo marcó para siempre. Pero Nick nunca fue bueno para la escuela y fue expulsado de la preparatoria a menos de un año de haber entrado, por lo que terminó en un internado en Melbourne. Su intención era convertirse en pintor, pero al no convencerse de su talento se decidió por la música. En el internado conoció a un grupo de degenerados con los que formó The Boys Next Door. Entre ellos se encontraba Mick Harvey, colaborador de Cave desde entonces hasta entrado el nuevo milenio.

La degradación y los excesos representados en las letras de Cave se reflejaban en su vida, y su adicción a la heroína era de tiempo completo. En 1978, Cave fue arrestado por vandalismo y robo (uno de varios arrestos que tuvo en la época). Mientras su madre pagaba la fianza, un oficial de policía le informaba que el padre de Nick había muerto en un accidente automovilístico. “La pérdida de mi padre creó un vacío en mi vida, un espacio en el que mis palabras comenzaron a flotar, a recogerse y a encontrar su propósito”, dijo para Independent en 2006.

Para ese entonces The Boys Next Door lideraban la escena post punk de Australia y su culto en aquel país estaba asegurado. Los clubs que los tenían vetados eran más que los que los aceptaban, debido a la violencia recurrente en sus conciertos. Pero querían más. En 1980, Cave y su banda se mudaron a Londres, y cambiaron su nombre a The Birthday Party. Bajo ese nombre grabaron dos discos, Prayers on Fire y Junkyard.

Cave no encontró en Londres todo lo que buscaba y mudó su banda a Berlín, donde encontró una escena artística fructífera y conoció a Blixa Bargeld, líder de la banda industrial Einstürzende Neubauten. En 1984, The Birthday Party se desintegraba y daba paso a la encarnación conocida como Nick Cave & The Bad Seeds. From Her to Eternity fue el primer disco que Nick Cave grabó bajo su nombre, con la ayuda de Mick Harvey, Blixa Bargeld, Hugo Race y Barry Adamson.

Sobre decir que el trabajo con esta banda es el más reconocido en la carrera de Nick Cave. Hasta la fecha existen 15 álbumes bajo este nombre (más Skeleton Tree, que llega este mes). El estilo de la banda se ha transformado tantas veces que sería imposible encasillarlos en un género. En un principio herederos del post punk de The Birthday Party, el grupo desarrolló con el tiempo un sonido inconfundible, incorporando elementos de géneros más tradicionales como el blues con otros propios de la experimentación.

En los noventa los pianos y las baladas predominaron en discos como The Boatman´s Call, y en el nuevo milenio pasaron del sonido garage de Dig!!! Lazarus Dig!!! a incorporar sintetizadores y guitarras minimalistas en Push The Sky Away. Pero, sobre todo, The Bad Seeds ha sido el vehículo para que Nick Cave despliegue su cinemática persona, así como para que dé rienda suelta a sus obsesiones. Cada disco y canción de The Bad Seeds es un mundo por sí mismo, llenos de violencia, temas religiosos, amor y muerte.

A Nick Cave muchos lo llaman “The Prince of Darkness”, el Príncipe de la Oscuridad de la música. Esto es en parte cierto, pero también hay luz en su persona y en lo que hace. Él puede ir de un extremo a otro. Él puede escribir un disco como Murder Ballads, en el que a lo largo de sus 10 canciones se relatan 37 muertes. “The Kindness of Strangers”, en especial, el mismo Cave la ha descrito como “un ejercicio de crueldad, sentándome y escribiendo un personaje y haciéndola tan ingenua y virtuosa y luego eliminándola.”

Pero también puede escribir algo como la ya citada “God Is in the House”, sobre la fe de un pueblo pequeño en que las cosas están bien siempre y cuando todos se inclinen y recen. O “Straight to You”, canción sobre amor y devoción en tiempos de convulsión y colapso. Aunque en el otro extremo tenemos “Red Right Hand”, sobre un misterioso personaje con una mano derecha roja que es hombre, gurú, fantasma y dios.

No es que Nick Cave sea un psicópata o un potencial asesino. “Nada pasó en mi infancia – ningún trauma o algo. Sólo tenía una disposición genética hacia las cosas que fueran horribles”, le dijo a John Wray del NY Times en 2014. Tampoco es que sea un fanático religioso, aunque su relación con el tema es complicada. Como menciona en alguna parte de la película 20,000 días en la tierra, en el mundo creado por Nick Cave existe alguien que observa, un dios (quizá él mismo, como creador de ese mundo), lo cual no quiere decir que exista en el mundo real.

Nick Cave es un caso realmente atípico en la cultura popular. Casi siempre parece que es más un personaje de película que una persona real. Es fácil imaginarlo despertando por la mañana con el cabello negrísimo intacto, perfectamente peinado hacía atrás. Se pone su traje impecable y sale a trabajar (Cave tiene una oficina cerca de su hogar en Brighton, Inglaterra, a la que acude todos los días como si tuviera un empleo regular). Es difícil pensar en él un domingo cualquiera viendo el fútbol en pants comiendo carne asada. Ser Nick Cave es un trabajo de tiempo completo.

Mantener ese personaje que parece escapar a toda comparación por 40 años no ha sido fácil. Muchos artistas similares contemporáneos al ascenso de Cave se han perdido de vista gradualmente, como Peter Murphy. Otros, a pesar de su grandeza, son vistos más como una reliquia del pasado andante, como Robert Smith. Estrellas como Bob Dylan, Neil Young o Paul McCartney han perdido el brillo y parece que habría sido mejor que salieran de circulación hace años.

Pero Nick Cave sigue haciendo música relevante, sigue cambiando la dirección cada que quiere y puede. Sigue siendo esa misma persona enigmática, temible en el escenario. Incluso parece que con el tiempo gana popularidad en vez de perderla. Nunca ha sido una estrella de MTV (en 1996 rechazó una nominación a los VMAs como Mejor Artista Masculino) ni se ha caracterizado por ser un innovador en tendencias. Nick Cave se ha dedicado a ser Nick Cave hasta la muerte y esa es su mejor obra de arte.

Homo sapiens | CDMX | Periodismo musical | Producción audiovisual

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