Stranger Things: homenaje y nostalgia

A estas alturas quien no haya escuchado de Stranger Things es porque ha vivido bajo una piedra. La serie de Netflix creada por los hermanos Matt y Ross Duffer es, sin lugar a dudas, el éxito del verano.

Para quienes aún no la han visto, es una serie de ciencia ficción que se desarrolla en 1983 e inicia con la desaparición de Will Byers  mientras regresa a casa, después de pasar  la tarde jugando con sus amigos. Su madre Joyce (Winona Ryder) lo busca desesperadamente  con la ayuda del jefe de Departamento de Policía, Jim Hooper (David Harbour). Al poco tiempo, una niña con habilidades fuera de lo común aparece en una hamburguesería quien ofrece su ayuda  a Mike, Dustin y Douglas para encontrar a su amigo perdido. Esto es sólo el inicio de una serie de acontecimientos que alteran la tranquilidad de Hawkins, Indiana, un pueblo donde al parecer nunca pasa nada extraordinario.

Está de más hablar del homenaje que hace la serie al cine de horror y ciencia ficción de los setenta y ochenta, principalmente a E.T. el extraterrestre (1982), Alien (1979) y Los goonies (1985), pues las referencias son evidentes. Lo importante es que Stranger Things llega en un momento en el que la nostalgia es negocio: lo de hoy es rescatar lo mejor de cada década para hacer un remake o reboot y si es ochentero o noventero, mejor. Eso no es exclusivo del cine o la televisión; incluso la moda lo ha retomado, y para comprobarlo sólo hay que entrar en una tienda de ropa y comparar las prendas de los aparadores con lo que hay en el cajón de la ropa que ya no usan las mamás.

Sin tomar en cuenta lo cautivante que puede ser la historia desde el primer capítulo —desde el intro ya entras a la máquina del tiempo—, el éxito de esta producción está en que las generaciones que crecieron con el cine de Steven Spielberg,  Ridley Scott, John Carpenter, George Lucas y leyendo a Stephen King, ven con nostalgia los que tal vez fueron los mejores años de sus vidas. Al mismo tiempo, los más jóvenes vemos un homenaje a los clichés que se volvieron elementos de culto de uno de los periodos más interesantes del cine, pues rescata una década que se consideraba perdida tras la llegada del video y la serie B.

Winona Ryder es un elemento más que apela a la nostalgia en la serie. Su papel en Stranger Things representa su regreso a la pantalla tras haber sido uno de los íconos noventeros más importantes, al encontrar el éxito como la imagen de los “outsiders” en el cine.  Su carrera se fue en picada a finales de los noventa y principios de los dosmiles por malas decisiones actorales y personales, que la alejaron de los reflectores hasta casi desaparecer.  A pesar de tener a la industria en su contra, Winona logró permanecer y en 2016 vemos su regreso de la mano de los hermanos Duffer con una actuación sólida, dando muestra una vez más del talento que tiene y que en su momento pocos valoraron.

A pesar de este gran regreso, parece que a Ryder la persigue una maldición gitana que la condena a ser desplazada aun teniendo el estelar. Como sucedió en Inocencia interrumpida (1999), donde el personaje de Winona fue superado por la actuación de Angelina Jolie (la cual le dio un Oscar, un Globo de Oro y un Premio del Sindicato de Actores), en Stranger Things los verdaderos protagonistas son los niños Eleven, Mike, Dustin y Douglas. Millie Bobby Brown —Eleven en la serie— es quien se lleva las palmas con su interpretación. De alguna manera, el propio Stephen King (a quien también se le rinde tributo con la tipografía de la serie), sabía de la capacidad histriónica de la actriz de 12 años al verla en Intruders  en 2014 y en este personaje no decepciona.

Finn Wolfhard, Gaten Matarazzo y Caleb McLaughlin completan el reparto infantil que lleva elsTKIDS peso de la serie y logran recrear la infancia ochentera de forma convincente, resultado del cuidado con el que los hermanos Duffer dirigieron a estos chicos.

La simpatía de los personajes infantiles influye en que uno se vuelva fan de la serie. Sin embargo es también un arma de doble filo: es natural que los niños crezcan y (en algunos casos) pierdan el encanto. Esperemos que Netflix no tarde mucho tiempo en dar luz verde a la segunda temporada, pues como los mismos creadores lo han dicho, esta primera entrega deja la puerta abierta para explorar nuevas perspectivas del universo Stranger Things.

Otro aspecto importante para el éxito nostálgico de la serie es sin duda la música. La selección de canciones a cargo de Kyle Dixon y Michael Stein que incluye temas de Joy Division, The Clash, Echo & The Bunnymen, entre otros, es la cereza ochentera del pastel. Netflix lo sabe y por eso acaba de anunciar que lanzará el soundtrack oficial en dos volúmenes: el primero estará disponible a partir de hoy y el segundo el 19 de este  mes, ambos en formato digital —aunque también lanzarán las versiones en físico de ambos y estarán a la venta a partir del 16 y el 23 de septiembre, respectivamente—. También pueden escuchar la playlist de Stanger Things en Spotify.

La serie podrá tener sus detractores por ser una fórmula vista varias veces con personajes similares o por ser serial en lugar de largometraje, pues consideran pudo haber funcionado mejor. Como sea, quienes ya la hemos disfrutado agradecemos su existencia, aun después de haber sido rechazada por 20 cadenas de televisión antes de llegar a Netflix por la temática que maneja.

En medio de una época en la que abundan los remakes y reboots sin sentido, se agradecen los homenajes. Porque si uno quiere mirar al pasado es para recordar lo que en su momento fue bueno, no para traerlo al presente y forzarlo a que sea actual. ¿O no, Ghostbusters?

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