¿Qué es el indie?

De la palabra a la acción, diseccionamos el indie y todo lo que conlleva este controversial término en la música.

The Smiths en vivo

La etiqueta indie ha tenido un uso descontrolado en las últimas dos décadas, pero si bien puede ser usada para denominar cierto tipos de bandas surgidas a principios de los ochenta, también para grupos que buscaban en el ámbito independiente una salida a su música, saltando así el mecanismo que las disquera utilizaban para llevar a alguien al estrellato.

Muchas veces en la historia de la música popular, los términos utilizados para encasillar un sonido, escena o género no son del todo acertados. Sin un elemento exacto para explotar, los periodistas musicales de antaño nombraban un nuevo sonido o forma de tocar partiendo de lo que veían o de lo que las bandas declaraban. Shoegaze, britpop, grunge, alternativo y demás señalamientos han surgido para nombrar a cierta banda (la más representativa en el momento de usar el adjetivo), lo cual en ocasiones causa conflicto y un mal uso de tales etiquetas.

Pero el indie tiene un punto exacto de comienzo y de final, que no murió, sino evolucionó a algo más complejo. Dejo claro desde el comienzo algo que va de boca en boca pero es erróneo totalmente: el indie no es un género. Está más cerca a ser una escena y una forma de difundir la música con total libertad, que a una forma de componer y tocar una canción. Entre la escena indie puede haber bandas que toquen fusiones de rock con jazz o con punk e incluso grunge. Es erróneo decir que una banda toca indie o suena como indie.

Origen.

Los precursores de esta escena fueron, sin duda, los punk con su do it yourself, ideología que poco a poco fue adaptándose a las necesidades de diferentes artistas ubicados en varias clases sociales, de las cuales la clase obrera y marginada del Reino Unido, específicamente en ciudades como Manchester, tomaron y adaptaron a su realidad. A principios de los ochenta, la escena musical del Reino Unido estaba dominada por artistas pop y grandes bandas que habían tenido su gloria décadas atrás y que ahora disfrutaban del éxito. No había forma para que bandas pequeñas o recién salidas del estudio se colocaran en las listas de popularidad o sus canciones fueran tocadas en importantes emisoras de radio, pero después de los ochenta fue posible.

The Smiths fue la punta de lanza para esta nueva escena. Con letras profundas que abordaban la situación que vivía la juventud de aquella época, Morrissey y Marr lideraron un cambio que tiene repercusión hasta nuestros días. Con una autenticidad aplastante, el grupo no tardó en abrirse paso entre diversos clubes y bares de su natal Manchester hasta conquistar todo el Reino Unido. ¿Buscaban el éxito comercial o ser aplaudidos e idolatrados por multitudes? No del todo: buscaban libertad de hacer con su música lo que quisieran y cómo quisieran, y lo lograron pese a diversos problemas con la disquera que apostó por ellos en su momento: EMI.

Esta autogestión creativa permitió que un sinfín de bandas apostaran por el modelo en pañales que proponían estos británicos y así generar un cambio rotundo en lo que se escuchaba en aquel momento. “En el indie, lo personal, lo peculiar, se opone a aquello que está manufacturado para convencer a la más amplia mayoría. No se confunde virtuosismo con talento, no hay una idea única de buen canto, no hay reglas que aprender para triunfar.” (Freire, 2004).

Anteponer las necesidades creativas ante compromisos comerciales o exigencias de esa índole era la premisa primordial del indie en aquel momento, lo cual fue adoptado por bandas como The Stone Roses, Pulp, Suede, The Jesus and Mary Chain, e incluso los que tuvieron un éxito comercial rotundo como Blur y Oasis en algún punto de su carrera como banda.

Esto no solo pasaba en Europa. Norteamérica –en la costa este para ser precisos– vivía el indie de manera similar. La costa este, exactamente hacía el norte donde el frío cala, era el epicentro del nuevo rock estadounidense. Ciudades como Olympia exportaban al país una escena con miembros de talento exponencial, los cuales no quisieron ir más allá de las fronteras de su estado natal, por lo que se mudaron a la ciudad más grande y cercana: Seattle.

Artistas como Calvin Johnson difundían la idea de autenticidad entre sus seguidores, los cuales optaron por crear bandas muy diferentes entre si: The Pastels, Yo La Tengo, Pixies y Nirvana giraban entorno a una misma idea, la libertad de componer la música que quisieran. El indie rock era pensado para disfrutarse sin ninguna atadura o censura y así se mantuvo por varios años. El éxito comercial venía de la mano, aún con la presión de las disqueras encima de ellos. Sabían la bomba que tenían entre sus manos, la cual explotó inevitablemente y no pudieron hacer nada al respecto, pese a tener de su lado a estaciones de radio universitarias, tiendas de discos y centros nocturnos que abrían sus puertas a esta nueva escena.

La voz de una generación de marginados tuvo lugar en la escena indie de Seattle, dando paso al grunge y a su gran artista: Kurt Cobain, pero alrededor de él había muchas bandas que posteriormente tendrían la visibilidad necesaria para seguir hasta ahora.

Actualmente el indie se ha transformado, ha mutado por la autogestión desde cualquier género o clase social. Sigue la música de los marginados, pero no a tal grado como hace décadas. Los temas han cambiado a la melosidad en su máxima expresión, para lo cual no importa si es rock, punk post rock o incluso pop, si la idea es ser libre creativamente podemos decir que es indie, sólo hay que preguntarnos si la libertad que nos venden las bandas de ahora es auténtica.

*Freire, J. (2004). Rock without Rocking: La edad dorada del indie rock americano. In: J. Blánquez and J. Freire, ed., Teen spirit: de viaje por el pop independiente, 1st ed. Madrid, p.172.