Los 8 más odiados

Inspirada en los clásicos western de los años 50, pero con el toque único de violencia y humor negro que solo Tarantino puede ofrecernos, Los ocho más odiados tiene lugar unos años después de la Guerra de Secesión en los Estados Unidos. La historia comienza con una diligencia que atraviesa el paisaje de Wyoming en la época invernal. El cochero y dueño de la diligencia O. B. Jackson (James Parks) trasporta a dos pasajeros: el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell) y la fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), quienes viajan hacia el pueblo de Red Rocks, en donde Ruth planea entregar a Domergue a la justicia. En el camino se encontraran con dos desconocidos, a los cuales por diversas vicisitudes terminan llevando en el carruaje: el Mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson), un ex soldado de la unión de raza negra, que se volvió un famoso cazador de recompensas, y Chris Mannix (WaltonGoggins), un renegado del sur que dice ser el nuevo sheriff de Red Rock.

Tras acercarse una tormenta de nieve, los cuatro pasajeros buscan refugio en la Mercería de Minnie, una parada de camino entre las montañas. Pero cuando llegan a la Mercería no son recibidos por la titular de la misma, sino por cuatro desconocidos: Bob (Demian Bichir), un mexicano que cuida el lugar, mientras Minnie visita a sumadre; Oswaldo Mobray (Tim Roth), el verdugo de Red Rock; el vaquero Joe Gage (Michael Madsen); y el General Confederado Sanford Smithers (Bruce Dern). Cuando la tormenta llega a la mercería, los ocho viajeros comienzan a darse cuenta que tal vez no lleguen a Red Rock después de todo…

 

8/10

Tras su última película Django Unchained (Django sin cadenas) -western que cuenta la historia de Django, un esclavo que fue rescatado por un cazarrecompensas durante el periodo antebellum a la Guerra Civil y que con su ayuda va a rescatar a su esposa del dueño de la plantación- Tarantino reaparece en 2013 para anunciar que se encontraba trabajando en su nueva película, sin embargo tras haber terminado el primer borrador del guion, este fue filtrado a principios de 2014, razón por la cual decidió cancelar la realización de la misma y publicar la historia como una novela.

A mediados del mismo año, miembros del elenco convencieron a Tarantino de retomar el proyecto y fue así como el 8 de diciembre de 2014, tras hacer algunos cambios, comenzó con el rodaje de su octava película, la cual se estrenó el 25 de diciembre de 2015 en los Estados Unidos. Pero, ¿habrá logrado esta nueva entrega estar a la altura de sus predecesoras? Con motivo de su estreno en la plataforma de Netflix, hoy vamos a hablar sobre el más reciente film de Quentin Tarantino.

Genio y figura hasta la sepultura

Al ser una película de Tarantino, en ella encontraremos todos los elementos que han caracterizado su filmografía a lo largo de su carrera: violencia con un valor estético; diálogos banales; referencias y homenajes a otras películas; contar historias no lineales divididas en actos; etc. En este, su octavo film, el director nos presenta un western que emula sus primeros años como director con películas como Reservoir Dogs (Perros de reserva) o Pulp Fiction (Tiempos violentos) y que está claramente inspirada en la película The Thing (La cosa del otro mundo). De la primera toma la idea de un grupo de extraños en una locación cerrada durante un tiempo indeterminado, mientras de la segunda los diálogos banales que no dicen nada pero que a su vez lo dicen todo, sello ya característico del director.

Por otra parte, la trama es esencialmente la misma que la de la película de John Carpenter: un grupo de desconocidos que se refugian de una ventisca y que desconfían el uno del otro. Los 8 más odiados es una película en la cual Tarantino, al igual que en sus primeros años, se enfoca en entregar una historia muy bien estructurada, la cual cuenta totalmente a través de los diálogos de sus personajes y sus actuaciones.

Aunque muchas personas -de estas que elevaron al cinéfilo empedernido a la no deseada categoría de cine de autor- traten de encontrarle un significado profundo y complejo a sus obras, la realidad es que, en palabras del propio Tarantino, sus películas carecen de un significado filosófico: simplemente se trata de cine de género.

Inicialmente, esta película fue planeada como una secuela de Django Unchained, la cual se ubicaba en Texas en 1858, tres años antes de que diera inicio la Guerra de Secesión. En ella pudimos ver las tensiones políticas de la época, así como los temas que aquejaban a la sociedad de aquel tiempo. Sin embargo, con el fin de mostrar algo nuevo, Tarantino decide hacer una película que no sea una continuación directa de Django, sino una historia nueva con diferentes personajes, pero bajo el mismo contexto histórico. Por ello, para entender mejor esto, debemos conocer el periodo histórico en el cual se desarrolla la película. Esta toma lugar unos años después de la Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense, la cual fue un conflicto bélico que dividió a los Estados Unidos entre los estados del norte (la unión) y los estados del sur (los confederados). El conflicto tuvo diversas causas, pero la principal fue que los estados del norte buscaban abolir la esclavitud, por lo cual aplicaron un bloqueo económico a los del sur, quienes no tenían intenciones de hacerlo, pues su principal fuente económica provenía de los campos de algodón, el denominado oro blanco, el cual era cosechado por los esclavos.

La guerra duró aproximadamente 5 años, dando como vencedor a los norteños. La película de Tarantino toma lugar en los años posteriores a la guerra. En ella nos cuenta la historia de 8 personajes, cada uno con sus propias motivaciones y objetivos, que por azares del destino terminan cruzándose. El principal antagonista de la película es el odio que se tienen mutuamente los personajes, causado por la intolerancia de tener que convivir con personas de diferente raza, sexo o ideología. En la Mercería de Minnie encontramos una analogía a lo que ha sido el país de los Estados Unidos durante toda su historia: una nación llena de racismo donde tienen que coexistir una gran cantidad de personas con marcadas diferencias en su forma de ser o pensar, muchas veces con el fin de buscar su enriquecimiento personal.

La actuación de todo el elenco es memorable, ya que cada uno logra dotar a su personaje de una personalidad y un carácter único. Sin embargo, destacan algunas actuaciones como la de Samuel L. Jackson como el Mayor Marquis Warren, papel que Tarantino escribió específicamente para el actor y con el cual ya había trabajado varias veces antes. Samuel L. Jackson nos demuestra nuevamente la calidad de su trabajo, ya que en ningún momento se siente como un actor interpretando un papel de una película, sino por el contrario, nos hace pensar que ha sido ese personaje toda su vida.

Otra actuación sobresaliente es la de Jennifer Jason Leigh como Daisy Domergue, papel que inicialmente estaba pensado para Jennifer Lawrence, quien tuvo que rechazarlo por problemas de agenda. Jennifer Jason Leigh interpreta a una polifacética fugitiva, a la cual dota magistralmente de un carisma inigualable, gracias a su lenguaje corporal y sobre todo a sus expresiones faciales, logrando en todo momento transmitir lo que su personaje está sintiendo, robando la atención del espectador cada que aparece en pantalla. Fue tal su actuación, que fue nominada a varios premios, incluyendo el Globo de Oro y el Oscar a mejor actriz de reparto, aunque no logró conseguir ninguno.

Si bien es cierto que en los diálogos y en las actuaciones recae casi en su totalidad todo el peso del filme, en otros apartados técnicos cuenta también con grandes participaciones, puntualmente en la fotografía y la música. Robert Richardson es el director de fotografía en esta película. En su trabajo nos muestra desde crudos primeros planos clásicos del género, hasta hermosos planos generales que retratan la belleza de los paisajes. Para lograr esto, Richardson y su equipo restauraron cámaras que no habían sido utilizadas en décadas, para filmar en película de 70 milímetros (el doble de la que se usaba regularmente), favoreciendo las tomas panorámicas y agregando mayor profundidad, con el fin de darle a la película un toque diferente a las producciones actuales, más cercano a los clásicos.

Esta muestra de amor y pasión por el arte le valió a Richardson una nominación al Oscar en 2015 a mejor fotografía. Por otra parte, esta es la primera película de Tarantino que cuenta con una banda sonora original, la cual corre a cargo del italiano Ennio Morricone, con el cual ya ha trabajado en numerosas ocasiones. Morricone logra ambientar perfectamente el filme con melodías tensas y un ritmo inquietante, que le valieron múltiples premios entre los que destacan el Globo de Oro y el Oscar.

Si bien es cierto que el filme destaca en muchos aspectos, tiene algunos otros que personalmente considero muy poco favorables. Puntualmente, el que considero más relevante es la duración de la película (casi 3 horas), ya que si bien es cierto que esto no es un factor que determine si una película es buena o mala, en esta hace que por momentos se sienta un poco pesada, debido a que el ritmo cae varias veces considerablemente y muchas otras le cuesta levantar.

En conclusión, si bien Los 8 más odiados no es la mejor película de Tarantino y dista de ser lo que muchos esperaban del director tras Django sin cadenas, la película es genial, llena de todo lo que a los fans de Tarantino nos encanta y una justa entrega para los que disfrutamos más de sus primeros trabajos. Sin embargo, yo no la recomendaría como primer acercamiento al director, ya que podría resultar bastante larga y muchas de sus escenas de violencia y racismo pueden ser poco digeribles para el espectador casual. Con una historia simple pero inquietante, contada a través de actuaciones impresionantes y diálogos memorables, aderezadas perfectamente por una fotografía crudamente hermosa y una banda sonora fantástica, la octava película del admirado director es una joya cinematográfica que no te puedes perder.