The Strokes: Is This It.

The Strokes

Is This It

RCA/Rough Trade; 2001

La primera gran obra, casi siempre, está llena de ilusión, de luz, y de ambiciones. Es un ejercicio donde el creador pone a prueba su capacidad para plasmar la idea que lleva en mente, de expresarla, y de construirla bajo el lenguaje que se acerque más a la imagen mental. Por lo común, cuando se concluye (y se regresa a ella tiempo después), el artista se hallará inquieto, “reconsiderará aspectos” que bien pueden haber sido de otra manera, pero fundamentalmente, se encontrará satisfecho de percibirlos ahí.

Porque para la música, y para otras cosas más, es importante advertir las diferencias, lo que hace que algo sea eso y no otra cosa. La música que siempre nos dice lo mismo acaba por olvidarse pronto; por el contrario, quienes imprimen en ella un significado mayor, que varía un poco en cada audición, adquiere mayores posibilidades de mantenerse viva.

Cuando la banda neoyorquina The Strokes lanzó, el 30 de julio de 2001, en Australia, su álbum debut Is This It, causó gran expectativa. A inicios del nuevo siglo, aparecía un grupo que retomaba la sencillez del rock setentero y lo resignificaba. A quince años de su presentación, varios son los cuestionamientos que genera, por lo que se puede hacer un recuento o una valoración de la trascendencia del disco. Y, sin embargo, todos los esfuerzos siguen pareciendo arbitrarios, pues un trabajo como este no tendría que llevar mayor significado que el puramente musical.

Un disco que dignificó la esencia de su género; dentro de sus cualidades se halló la prudencia, uno de los asuntos fundamentales para generar la controversia necesaria para mostrarse al mundo. Pues la música expresa, en diversos momentos, serenidad o abundancia, formalidad o inconsciencia. Expresa cada uno de los estados de ánimo, los expone, para encontrar las diferencias y matices, un lenguaje que sólo puede traducirse a través de los sentidos.

Y cuando se habla de controversia, estamos pensando en lo que rodea a una producción para abrir la polémica, bajo distintas naturalezas, en un momento histórico y creativo. La banda liderada por Julian Casablancas (hijo de John Casablancas, fundador de la agencia de modelos Elite Model Management) estuvo a cargo de exhibir una estoica ciudad de Nueva York, para lo que el rock figura, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre. Evento que le valió una serie de censuras (lo que ya hace más atractivo cualquier trabajo).

Bajo el sello de RCA, y después del cambio de productor de Gil Norton por Gordon Raphael, por razones de comodidad creativa, se estrenó en octubre de 2001 el álbum para los Estados Unidos, con una serie de modificaciones. ‘When It Started’, sustituyó a ‘New York City Cops’ en la versión de CD. El asunto, una frase dentro del tema que podría desatar distintas interpretaciones: “New York City Cops, they ain’t too smart”; recientes los ataques a la ciudad, no era lo políticamente mejor.

Todo estaba listo para el despegue de la banda, y de manera vertiginosa su ascenso en los carteles de festivales internacionales. De este modo comenzó una nueva era para el rock alternativo y The Strokes era una de las cabezas que lideraba los nuevos tiempos junto con otras bandas como The White Stripes, con los que compartió escenario en 2002 en el Radio City Music Hall (Nueva York).

Un álbum muy consistente que mantiene una línea base con una justificada tendencia hacia el garage rock; sencillas secuencias de octavas y quintas que retratan de buena forma la esencia del género, acompañado de riffs breves y asequibles. Lo sencillo hecho complejo. Un disco modélico que recoge los esfuerzos de muchos años para traer las enseñanzas al nuevo siglo.

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