Under the Skin: ciencia-arte ficción.

Recientemente añadido a Netflix y protagonizado por Scarlett Johansson, el filme Under the Skin cuenta la historia de una alienígena en busca de presas humanas.

El cine de ciencia ficción a menudo funciona como un espejo. Viajes espaciales, inteligencia artificial, invasiones extraterrestres, otras dimensiones: temas que parecen (aún) desconocidos, fascinantes por parecer ajenos a nuestra propia humanidad. Pero hablando de aquello que no es humano, podemos reflexionar sobre lo que somos. Porque para poder reconocerse a uno mismo, primero hay que verse en el otro.

Esta idea está presente en el filme Under the Skin, del director británico Jonathan Glazer, estrenada en festivales en 2013 y mundialmente un año después. En nuestro país llegó directamente a las tiendas en DVD y Blu-ray sin pasar por las salas de cine y recientemente fue añadida al catálogo mexicano de Netflix.

(Muy) superficialmente, podemos decir que Under the Skin trata sobre una invasión extraterrestre (o una parte de ella), centrándose en una infiltrada espacial entre los humanos. Las convenciones y clichés del género sugerirían que la trama es perfecta para una película de acción, pero en realidad se trata de algo muy diferente y especial.

Técnicamente, la película está adaptada de la novela del mismo nombre de Michel Faber. Pero, lejos de abusar de la palabra (ya sea a través de diálogos o narración externa) para ayudarnos a comprender lo que pasa, son los recursos audiovisuales los que están al servicio de la narrativa: la historia se cuenta a través de lo que vemos y escuchamos. Y de eso trata el cine.

Tampoco aparecen Michael Caine o Morgan Freeman para explicarnos de qué planeta vienen los aliens o qué es lo que en realidad traman. Sin embargo, esta ambigüedad resulta en una virtud: la película se cuenta extraordinariamente a través de sus propios componentes. Sabemos lo que tenemos que saber, y lo que no, resulta innecesario. Y precisamente son esos huecos los que permiten una interpretación de lo que vemos en pantalla. En Under the Skin se trata más de percibir que de saber.

El personaje principal, interpretado por Scarlett Johansson, recorre las calles de Glasgow, Escocia en busca de presas; hombres que, engañados (seducidos) por un extraterrestre, encuentran un destino trágico. El personaje no revela nada de sí mismo mientras persigue el único objetivo que parece tener. Pero la interacción con los humanos pronto despierta su curiosidad, lo cual la lleva a ponerse en riesgo.

En la primera parte de la película seguimos al personaje alienígena en su búsqueda de presas humanas masculinas a bordo de una van. Algunas de estas escenas fueron grabadas con una cámara oculta mientras Johansson entablaba conversaciones improvisadas con los transeúntes de Glasgow. Esto añade una especie de voyerismo al filme, en su intento por ponernos en el lugar de alguien que mira a los humanos con extrañeza. Pareciera, por momentos, un documental hecho por los aliens.

Under the Skin, valga la pena el nombre, es una historia sobre estar en la piel de otros. En este caso, un alienígena en el cuerpo de un humano. El juego que se desprende de esto es interesante. El personaje se encuentra fuera de su contexto, tratando de pasar inadvertida en un club nocturno o una plaza comercial. Luego, con su presa atrapada, nos lleva a su contexto, donde es turno de los humanos (incluidos aquellos que están viendo la película) de sentirse extraviados, aterrorizados (la enervante y fascinante música compuesta por Mica Levi ayuda en gran parte).

Hacia la parte final, a partir de una decisión inesperada tomada por la protagonista, la historia comienza a avanzar y el tono cambia. Ahora es ella quien debe adentrarse en lo desconocido, justo como ella hizo con sus presas. Eso desconocido son cosas familiares para nosotros: un bosque, un pastel, sexo. La música disminuye en favor de un sonido ambiental, como recién descubierto por el personaje.

La película es ambiciosa al tratar de ponernos en el lugar de algo, o alguien, que no es humano. Para lograrlo, no se centra tanto en contar una historia (aunque ésta esté ahí) como en construir una atmósfera. La poca cantidad de diálogos; las imágenes bellas, discordantes, abstractas; el soundtrack violento, chillante, incómodo. Todo esto es Under the Skin: una versión abrasiva y ambiental de las películas de extraterrestres, mucho más cercana a ser un thriller.

Decíamos que esta película hay que sentirla más que pensarla. De ahí que algunas de sus más grandes virtudes puedan parecer defectos para algunos: una narrativa densa, difícil, con imágenes y sonidos que no siempre resultan placenteros. Pero por eso mismo resulta desafiante. Under the Skin, como las mejores películas de ciencia ficción, abre más preguntas de las que intenta responder. Si el cine puede llegar a ser un arte, es por obras como ésta.

Under the Skin, resulta ser un ensayo sobre lo que significa ser humano, a través de los ojos de un extraño. Pero también trata sobre adentrarse en lo desconocido. Gran parte de lo que vemos y escuchamos en sus 108 minutos de duración van en esa dirección. Ya sea los hombres que se adentran en la cueva del monstruo o el monstruo mismo que comienza a sentir compasión por sus presas. El encuentro con lo desconocido abre la puerta a las preguntas, lo cual a menudo es peligroso. El miedo se apodera del personaje, y de nosotros mismos. Pero adentrarse en lo desconocido es la única forma. Sólo ahí, quizá, nos encontremos a nosotros mismos. Así sea a través de los ojos de un alien.