Amateur o Jarmusch

Jim Jarmusch estuvo presente en el festival Tag CDMX de este año. El director estadunidense habló sobre su vida y sus ideas sobre el cine.

Es común pensar que los directores de cine tienen definido lo que son, lo que hacen y lo que harán. Que tienen claridad en sus métodos de producción o que se trata de líderes obsesivos por la perfección y planeación. Hablar de cine estadounidense, normalmente, es considerar una línea de cineastas que forman parte de un sistema homogéneo y ya nombrado como director-system.

Contrario a eso, existen cineastas como Jim Jarmusch (Permanent Vacation, 1980; Stranger than Paradise, 1984; Ghost Dog: The Way of the Samurai, 1999; Paterson, 2016): aquellos que prefieren irse por el camino intuitivo donde lo importante está en la pasión y en las ideas, más allá del ingreso económico; del insomnio americano al llamado “cine independiente”.

Sinceramente yo no sabía en qué categoría Jarmusch podría entrar hasta que lo escuché de su boca.  El pasado miércoles 29 de junio se realizó una conferencia,  como parte del festival Tag CDMX 2016, donde la directora mexicana Elisa Miller lo entrevistó. Con algunas preguntas —que no necesariamente propiciaron el diálogo— el cineasta estadounidense contó sobre su manera de ver la vida y el cine.

Ésta es la historia de Jim, o al menos una parte de ella.

El director proveniente de Ohio habló de su gusto especial por el cine de terror. Su madre escribía reseñas de películas e influyó en su acercamiento cinematográfico. La poesía es su gran amor: lo podemos notar en sus cintas donde siempre aprovecha el plano poético para contar algo. El paisaje arquitectónico, la luz natural y la música son motivos esenciales en su filmografía minimalista.

Jarmusch fue estudiante de Literatura y luego de Cine.  Cursó un semestre en Francia donde se enamoró de la Nouvelle Vague (Nueva Ola) y los films europeos. Nick Ray (Rebelde sin causa, 1955) fue su tutor en la realización cinematográfica. Empezó llevándole café y, con el tiempo, aprendió que para dirigir solamente importa la intuición y no lo que piense la gente. Aunque algunos lo tachan de hípster, en realidad se trata de una blanca cabellera llena de ideas, crisis existenciales y ganas de hacer lo único que vale la pena en el mundo: cine.

Jim Jarmusch recalcó 3 cosas importantes para hacer cine:

  1. Ser un “diletante”, es decir, saber muchas cosas pero a la vez ninguna a profundidad. El cine es acerca de todos los pequeños detalles que parecen insignificantes por sí solos. Un director es seguidor de muchas cosas y se desenvuelve al juntarlas.
  2. Ser un “amateur”. Definió la palabra como alguien que ama algo y lo hace sin importar a costa de qué. En este caso,  hacer cine por amor y no por dinero. Enfocarse en la pasión que se tiene al arte cinematográfico, mucho más allá de su técnica o espectáculo.
  3. La “variación”. Para él tiene que ver con lo más bello del mundo: las ideas. Desde su punto de vista no existe la originalidad en el proceso creativo, más bien se tratan de variaciones artísticas.

Tomar un café y fumar un cigarro no es lo mismo en la pantalla que en la vida real. Las ideas son más importantes que las películas: no se pueden matar. El estadounidense considera a sus cintas como una variación de temáticas. Podríamos mencionar como ejemplo la soledad, la devastación de la ciudad y la ansiedad.

A manera de analogía, el cineasta comparó hacer películas con hacer hijos. Para el director, el cine es un proceso donde debes amar todos sus aspectos desde escribir hasta editar. Escribir es como el deseo, el rodaje es como tener sexo, editar es el embarazo y el estreno es el parto.

Jarmusch mencionó que los actores y la música son fundamentales en su forma de hacer cine. Cuando él escribe un guión ya sabe quién va a interpretar el papel. Sus películas siempre demuestran la trascendencia de los actores a partir de personajes complejos, alejados de las convenciones hollywoodenses. Después de mencionar una lista sobre las agrupaciones recientes que le gustan (Dead Skeletons, Stephen O’Malley, David Lynch, entre otras), habló sobre su experiencia al hacer un score sin tenerlo previsto y lo genial que resulto para él. Además, invitó al público a escuchar su banda SQÜRL.

Como conclusión, para Jim Jarmusch no se trata de cómo escribes las cosas sino de qué es lo que escribes. En ese sentido, usar cine digital es una herramienta más que se debe aprovechar; lo importante dentro de una película va más allá de su formato. Su recomendación para los que quieren hacer cine es no tener un plan, ser instintivos y, sobre todo, no dejar que los demás decidan por ti.  Se trata de ser amateur, salir a la calle, dejar el teléfono celular y oler algo.