Red Hot Chili Peppers: The Getaway

Red Hot Chili Peppers

The Getaway

Warner Bros.; 2016

Bastan pocos segundos para que uno se dé cuenta que está escuchando el nuevo álbum de los Red Hot Chili Peppers. “The Getaway”, el track que le da nombre al disco, se encarga de abrir y el bajo inigualable de Flea nos da la bienvenida. Sin embargo, esta canción nos demuestra que no vamos a escuchar lo mismo de siempre. Estamos ante una banda que tal vez alcanzó la madurez hace muchos años, pero apenas lo va a demostrar. Sí, tienen los elementos de siempre, pero les falta explotar.

The Getaway es el regreso de los Red Hot Chili Peppers después de 10 discos, una ausencia de cinco años, y sin la producción de Rick Rubin. Quisieron demostrar que están abiertos al cambio y que pueden lograr la grandeza de cualquier forma al llamar a Danger Mouse para producir este material.

Anthony Kiedis comentó que ya tenían más de 30 canciones antes de empezar a trabajar con el nuevo productor, pero que él los hizo eliminar todo y comenzar desde cero. Además, el año pasado, Flea se rompió el brazo y básicamente tuvo que aprender a tocar el bajo otra vez. El nuevo material se ve influenciado por una ruptura amorosa de Kiedis, lo que le da un toque más tranquilo y calmado al álbum; nada de aquel funk al que nos tenían acostumbrados.

Danger Mouse eligió a “Dark Necessities” como primer sencillo. La banda quería presentarse con algo más tradicional, pero terminaron cediendo. La letra de la canción es acertada: todos tenemos esas necesidades oscuras que son parte de nosotros y que deben salir en algún momento. Es la advertencia ante el cambio sin dejar la esencia original. La canción vino acompañada de un videoclip dirigido por la actriz Olivia Wilde, quien también ha trabajado con bandas como Daft Punk, Thirty Seconds to Mars y Edward Sharpe and The Magnetic Zeros.

Hasta este punto, The Getaway puede sonar aburrido para algunos. Los tres primeros tracks ya los conocíamos porque la banda los dio a conocer desde antes y las tres canciones que siguen bien podrían sumergirnos en una depresión amorosa. “The Longest Wave” nos habla de ese momento en el que quieres iniciar una relación, pero no sabes qué pasará; “Goodbye Angels” trata de ese amor que pudo ser y no pasó por culpa de la muerte (el suicidio, en este caso); y “Sick Love”, con la participación de Elton John en el piano, nos sirve para ese momento en el que ya encontraste a una persona y te quieres quedar con ella.

“Go Robot” abre esta parte del disco que nos recuerda al sonido original de los Red Hot Chili Peppers. Era el primer sencillo ideal, el funk de siempre. Por otra parte, “Detroit” es el sonido más clásico que vamos a encontrar en el álbum; aquí Anthony Kiedis nos habla de sus orígenes de Michigan y es una forma de pedirnos que mantengamos la calma, que siguen siendo los mismos mientras canta “Don’t you worry baby, I’m like Detroit, I’m crazy”. Mientras que “This Ticonderoga” es la canción que nos muestra el contraste de estilos: hay ruidos, hay mucha guitarra, pero también hay calma y gran participación del piano.

La parte final de The Getaway inicia con “Encore”. Kiedis suena serio y preocupado, no deja de repetir “Hey, you’re fine”, como un recordatorio de que todo estará bien a pesar de las pruebas de la vida. “The Hunter” sobresale por su simplicidad; es una melodía calmada donde Flea no toca el bajo, sino la trompeta. “Dreams of a Samurai” cierra el álbum con este mismo ritmo tranquilo y demostrando el talento de Josh Klinghoffer en la guitarra.

Lo que más sobresale en The Getaway es que Josh Klinghoffer ya logró integrarse como guitarrista completamente. Sus participaciones y riffs son precisos; a comparación del disco anterior, I’m with you, la guitarra suena ya al mismo nivel que el resto de los instrumentos, tal como sucedía con John Frusciante.

The Getaway es un álbum completo donde encontramos un sonido maduro e introspectivo de los Red Hot Chili Peppers, sin dejar de lado el ritmo clásico y movido de la banda. Aunque hay un balance entre ritmos y géneros, el disco llega a sentirse aburrido y pesado porque no tiene una distribución adecuada entre las canciones. Es un disco que bien podría iniciar una nueva etapa en la banda y quizá en otros cinco años sabremos el resultado de este experimento de reflexión.

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