Los veinte años de Odelay de Beck

Beck

Odelay

DGC; 1996

En 1994 el mundo musical inició una nueva etapa de experimentación con Mellow Gold, el debut mediático de Beck. Sin saber qué pasaría, “Loser” fue el primer sencillo y se convirtió en un himno de los inicios de los noventa. Pero, ¿cómo superar el éxito inesperado de una canción y el ser visto sólo como un one hit wonder?

La década de los noventa fue la mejor época para experimentar entre géneros y para hacer lo que nadie había hecho antes. Quien logró sobresalir por su forma de combinar sonidos y melodías fue Beck, músico originario de Los Ángeles, que inició como artista de folk callejero en Nueva York.

El 18 de junio de 1996 llegó Odelay, la cumbre artística de Beck. Con este álbum, demostró que sabía perfectamente qué estaba haciendo y que había descubierto la fórmula ganadora. Algunas canciones nacieron desde 1994 en formato acústico, pero alcanzaron su clímax bajo la producción de The Dust Brothers, Tom Rothrock y Rob Schnapf.

Hay quien asegura que el nombre original del álbum era Órale, pero que se tuvo que cambiar por un error en la impresión y que Odelay es un intento de escribir la interjección mexicana en inglés. También se dice que el nombre realmente es un juego de palabras de “oh, the delay” (oh, la tardanza) que hace alusión al tiempo que el disco tardó en ser grabado.

Beck trabaja bajo la premisa de que “la música puede y debe ser lo que tú quieres que sea”. Es por esto que en todos sus discos mezcla elementos de los géneros que le interesan: beats de hip hop, melodías de jazz, algo de funk, blues, rock psicodélico, y el folk sobre todas las cosas. Es el maestro perfecto del copiar y pegar de forma estética y agradable para los oídos.

Odelay es una creación única. Beck demostró que su producción sabe cuidar el revoltijo de ritmos y sonidos para entregar un disco con balance. The Dust Brothers lo ayudaron en aquellas canciones movidas y alegres con elementos de hip hop, mientras que Tom Rothrock y Rob Schnapf le dieron ese toque profundo y melancólico. Es un set de canciones diversas que funcionan como un conjunto gracias a una buena ejecución.

Canciones como “Devil’s Haircut” y “Where it’s at” siguen tan vigentes como hace veinte años. Beck demostró que el éxito se alcanza al derribar barreras y que la experimentación bien lograda te hace ganar nuevos fans sin perder la atención de quienes ya te escuchaban antes.

Sobra decir que Odelay fue bien recibido por la crítica y por el público. Llegó al puesto 16 de la lista Billboard y sirvió para introducir a Beck en el Reino Unido. Recibió dos premios Grammy y es el álbum más exitoso del californiano hasta la fecha. Actualmente, es considerado uno de los mejores discos entre 1985 y 2005 por SPIN Magazine y está en el puesto 305 de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos según Rolling Stone.

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