The Smiths y los 30 años de The Queen Is Dead

A 30 años de su lanzamiento, celebramos The Queen is Dead, el álbum más importante de The Smiths y uno de los más alabados de los ochenta.

The Smiths

The Queen Is Dead

Rough Trade/Sire; 1986

El tercer álbum de una banda es siempre una muestra del camino que ha tomado su música y la forma en que el trecho recorrido los ha marcado. Un primer álbum es la muestra de los sueños y objetivos musicales que un grupo tiene. El segundo es una forma de continuar con lo que quedó pendiente, pero que ahora suena ligeramente diferente a la música que hicieron años o meses atrás.

No es una receta, mucho menos una tendencia que se repita en todas las bandas, pero la evolución musical de un grupo que tiene la oportunidad de continuar su trabajo –ya sea por el éxito comercial o simplemente porque deben hacer música y tienen la posibilidad de seguir con tal tarea– es inevitable. Hace 30 años, el tercer disco de una de las bandas más influyentes de Inglaterra salía a la luz. The Queen is Dead era uno de los discos más esperados por parte de la crítica, pues sus antecesores resultaron ser una revelación en la música británica de los ochenta, debido a que lo que reinaba en ese momento eran los sintetizadores y una complejidad musical abismal que ya no reflejaba a la juventud de la época.

The Smiths llegó en el momento preciso, inaugurando la tendencia de mezclar no sólo las influencias musicales de décadas atrás, sino incorporando referencias literarias y cinematográficas a sus composiciones, lo cual dotó a la banda de una autenticidad poco vista en esos años.

El álbum fue producido en su totalidad por Jhonny Marr y Morrissey, con la ayuda del ingeniero de sonido Stephen Street, y llegó al mercado con un ligero retraso debido a problemas con la que en ese momento era su disquera, Rough Trade. El primer sencillo en aparecer en la radio británica fue “Bigmouth Strikes Again”, lanzado en mayo de 1986, el cual fue bien recibido por el público, creando aún más expectativa ante el nuevo álbum de la banda. Muchos críticos de la época y de generaciones posteriores consideran The Queen Is Dead como el mejor disco de The Smiths, aunque Morrissey y Marr se han decantado en varias ocasiones por su placa posterior (Strangeways, Here We Come).

El disco está plagado de ritmos bastante diferentes entre sí. Desde un suave punk rock que se va transformando en un rápido rockabilly, hasta un dominio de jangle pop que se vería repetido en sus siguientes producciones. Este disco es el momento preciso en el que Morrissey se convirtió en uno de los compositores más interesantes y complejos de su generación.

Literatura, cine y su inevitable e irónico toque personal y punto de vista de la sociedad inglesa, el amor, desamor y la vida cotidiana de un joven de su generación son desmenuzados en las canciones que forman el disco. Respuestas a la crítica en canciones como “Bigmouth Strikes Again”, donde al mismo tiempo se burlaba de sí mismo y la banda, por el “martirio pop” en el que la crítica luchaba por encasillarlos. Reflexiones sentimentales en “I Know It’s Over” o la frialdad amorosa del ya clásico “There Is A Light That Never Goes Out”, que seguramente has escuchado y te ha hecho trizas con cada línea acompañada de las complejas melodías que Marr introdujo en este álbum.

The Queen Is Dead puede ser considerado, sin duda, uno de los discos emblemáticos de The Smiths, de la década de los ochenta y de la historia de la música británica. Lleno de referencias culturales, con un sonido complejo y bastante agradable al oído, el cual te va llevando por caminos poco explorados en la época, –y en los que actualmente muchos grupos tienen su influencia directa– y la revelación de un frontman poco usual que, con este disco, encontró su estilo y forma de expresar su música.