Tercera parada por la Escena Negra

La escena negra. La escena oscura. La escena subterránea. La escena a la que no le da la luz. La escena que es difícil ver. La escena difusa. La escena formada en las sombras. La escena que tienes que buscar hasta adentrarte en los lugares más extraños y recónditos de la ciudad pero que aun así se desarrolla, sorprende y envuelve en su misticismo. Así sucedió el sábado pasado durante el tercer festival Escena Negra, organizado por el colectivo del mismo nombre.

A pesar de un repentino cambio de sede, Escena Negra III pudo llevarse a cabo. Llegar al lugar, muy cerca del metro Balderas, resultó bastante extraño, pues no parecía posible que en las entrañas de un viejo edificio habitacional fuera a desarrollarse una presentación de música emergente. El olor a humedad y polvo hacía temer a lo desconocido, pues casi nada se sabía de este nuevo sitio. Por el cambio imprevisto, el montaje de lo que sería el escenario aún no terminaba pasada la hora de la cita, pero, nada impacientes, los primeros asistentes esperaron y se instalaron en algún rincón.

Aquel nuevo lugar recordaba a los hoyos funkis de los setenta y ochenta, esos sitios clandestinos sumidos en zonas proletariadas donde los jóvenes se reunían a bailar rock and roll y disfrutar de lo que la juventud, el alcohol, las drogas y la música pudieran ofrecer. En la Escena Negra, paredes frías, un ambiente lúgubre y un solo tubo fluorescente de luz que iluminaba los primeros momentos del festival, eran los personajes que nos acogían.

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Los Zombies de Chernobyl

Los Zombies de Chernobyl

Los Zombies de Chernobyl

Los amplificadores e instrumentos fueron instalados, la primera banda hizo una pequeña prueba de sonido y detrás de ellos se escapó un poco del humo que se activaría más adelante durante las presentaciones. El soporte del proyector se colocó, así también la que sería la pantalla. El par de músicos Chaos Lumiére y 1909 tomaron posición a un lado y comenzaron a conectar una computadora, teclados, un controlador y una guitarra para musicalizar en vivo la película de 1915, Alice in Wonderland de W. W. Young.

El par de músicos recreó los ambientes de tensión, misterio y sorpresa con sonidos sintetizados y alterados según la película lo requería; ésta también era la única fuente de luz, lo que generó un poco más de aprensión por el lugar y la oscuridad. El público, extrañado por la dinámica, tardó un poco en adentrarse en la trama, pero tampoco duró mucho en ella, quizá por la falta de contacto con esta forma de ver un filme; sin embargo, sí hubo varios con la disposición de disfrutar en su totalidad la película. Esperemos que no sea la única vez que veamos implementada esta práctica en eventos fuera de lo institucional.

Para ese momento, el tubo fluorescente no se volvió a prender y sólo iluminó una luz verdosa parpadeante por detrás de los amplificadores; las chelas rondaban entre los asistentes, ya habían empezado a venderlas en un cuarto anexo al espacio que hacía de stage y cuando la película terminó la emoción empezó a sentirse porque comenzaría el verdadero motivo del evento: los representantes de la escena negra que para esa ocasión habían sido elegidos.

Los primeros en tocar fueron Los Zombies de Chernobyl, un cuarteto que con los instrumentos clásicos (batería, guitarra, bajo, teclado y voz) interpretaron un punk sucio, que recordó a bandas mexicanas como Caifanes, pero más desgarbados: ellos lo llaman “rock panteonero”. Su guitarrista al frente bailaba como sus dedos rápidos sobre la guitarra, y el cuello del bajista se tensaba con su canto.

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FLO 926

Los siguientes fueron Flo 926, proyecto de darkwave de Jorge Cardiel que se acompañó de Rogelio Serrano en los sintetizadores y de Anna Utopian para cantar en algunas canciones. A pesar de lo complejo que fue conectar todos los aparatos que traían, la espera para el público valió la pena: su sonido limpio y frío, acompañados de una voz incorruptible y seria, indujeron a todos por un vertiginoso viaje espacial.

Desafortunadamente, ya rondaban las 11 de la noche, y en un evento que se previó iniciara a las 6 de la tarde, pero que por los imprevistos fue imposible, para quien escribe esto también le fue imposible quedarse. Flo 926 tardó mucho en dejar el “escenario” y la siguiente banda en prepararse también tardó. Mientras, más gente y músicos tanto de las otras bandas como de bandas amigas no dejaron de llegar, incluso cuando las puertas del lugar se hubiesen cerrado y estuviera atiborrado.

Los siguientes en presentarse serían Cleus, Seicred Moverent, Stockhaussen, Neue SStrassen y Bellenger, con lo que el evento seguramente terminó un par de horas pasadas la media noche. Pero esta escena negra fue sólo una parada, una esquina o un episodio de las propuestas de new wave, post punk, synth pop, entre otras, que palpitan y esperan su turno para relucir en cualquier espacio que se les prepare en la ciudad. La escena negra no es una, se esconde en muchos y diferentes sitios. Hay mucha gente haciendo comunidad que nos muestran que en la oscuridad hay aún muchos brillos por descubrir.

Conoce acá a las bandas:

Seicred Moverent
FLO 926
Neue Strassen
Bellenger
Stockhaussen
Los Zombies de Chernobyl

*Cleus por el poco tiempo de su formación aún no cuenta con un sitio web.

Escucho luego escribo.

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