The Kills: Ash & Ice

The Kills

Ash & Ice

Domino Records; 2016

La evolución de una banda se hace evidente en la transformación que hay entre cada uno de sus discos. No es ley, pero sí un factor repetitivo y presente, al menos en marcados elementos, en un nuevo disco de cualquier banda con un repertorio discográfico considerable. Con cinco años de distancia desde Blood Pressures, el dúo The Kills nos ha entregado Ash & Ice, que marca el regreso de esta pareja musical que no descansa ni un minuto.

Luego de realizar varios proyectos aparte, Alison Moshart y Jamie Hince regresaron al estudio para verter todo lo aprendido por separado, buscando el sonido característico de la banda y darle un giro más orientado al sentimentalismo, mezclado con esa precisión rítmica de Hince y la elegancia vocal de Moshart. Este nuevo material es un rescate del estilo que The Kills marcó en su primer disco, con elementos de sus subsecuentes producciones que, al mezclar tales partes, el resultado es modesto y potente, mas no desgarrador.

Con cajas de ritmo, secuenciadores y guitarras distorsionadas “Doing In To Death” nos da la bienvenida al nuevo viaje musical que The Kills prepararon como un rompecabezas a finales de 2015 y comienzos del presente año. Flexibilidad vocal por parte de Alison que dota a la canción de matices intensos, melancólicos por un momento, que son realizados por una precisa ejecución de Jamie en su guitarra que, a la vez, acompaña en coros a Moshart y nos muestran ese contraste siempre presente en su música.

Siguiendo la línea de ese ritmo marcado y preciso, “Heart of a Dog” comienza a subir el tono. No hay potentes guitarras: éstas aguardan al momento justo, pues sirven más de acompañamiento a la voz de Moshart, quien tiene un vaivén en todo su registro. Entre slides, texturas y quiebres que dan cuerpo a la interpretación, podemos perdernos sólo en esos elementos sin darnos cuenta. La guitarra aguarda, contenida y concisa. El éxtasis alcanza un tope. El ritmo sube pero la línea sigue siendo casi la misma; “Hard Habit to Break” juega sobriamente con los contrapuntos y bajos, mientras que la sonoridad envuelve al escucha, no por la potencia, sino por la precisión entre cada distorsión, ecos, reverberaciones y juego del sonido en sus dos canales de salida.

“Bitter Fruit” sube un escalón al ritmo. Las percusiones digitales aumentan en número, al igual que los bajos y texturas vocales. La guitarra se transforma en pinceladas que guían la melodía, los acordes se van diluyendo y dejan riffs que marcan el camino a seguir en lo que resta del disco. “Days of Way and How” nos regresan bruscamente a los ritmos lentos y la melancolía del comienzo. La voz de Moshart vuelve a ser la protagonista: su capacidad vocal responde a lo que esta canción desea expresar: tristeza y melancolía en altos niveles.

“Let It Drop” es un paréntesis sonoro, el cual sirve como divisor en un disco que ha sido un vaivén de sensaciones y sonoridades. Nuevas apuestas musicales se reflejan en esta canción: sonidos que se repiten una y otra vez hasta crear una secuencia en el ritmo, en la guitarra y un poco en la lírica, terminando abruptamente. Segunda parte. “Hum For your Buzz” es un coqueteo entre dos elementos: la voz de Alison y el blues que sale de las cuerdas de la guitarra de Hince, mezclados al unísono y que parecen bailar solos en una gran habitación, conectados y precisos.

Los ecos del pasado se hacen presentes. “Siberian Nights” nos remonta un poco a 2011. Mayor potencia en los elementos: guitarra, percusiones, voz y bajos tienen un buen equilibrio que va en aumento en cada compás. Sin pausas abruptas ni matices rebuscados esta canción nos muestra a The Kills en un momento de cambio entre su sonido clásico y lo que ahora han querido explorar. El recurso melancólico vuelve a ser usado con “That Love”. Moshart al micrófono susurra una balada al amor, con guitarra acústica y piano como elementos de acompañamiento. Esta canción nos deja ver la intención de incluir muchos elementos diferentes en este nuevo disco.

“Impossible Tracks” y “Black Tar”  muestran el nuevo camino de la música de The Kills: ritmo preciso y rápido con varios elementos que le dan forma a las percusiones, riffs controlados y que siguen una línea muy marcada y que no dejan, al menos en el disco, salirse de la pauta impuesta por Hince, que finalizan con la voz de Alison Moshart que a simple escucha, parece contenida en comparación a la potencia que nos tiene acostumbrados. “Echo Home” marca la recta final del disco, nuevamente la tranquilidad se apodera de la atmósfera. Rasgos de balada es lo que se puede escuchar en este track que se disfruta de principio a fin.

Llegamos al último peldaño. “Whirling Eye” no es la cereza del pastel que la esperanza nos quiso hacer creer. Resumen de todos los elementos antes mencionados: ritmo, interpretación, riffs controlados, construyen la canción que iba creciendo poco a poco, pero se mantiene estable en un punto y así finaliza, sin algo que rompa la línea marcada desde el comienzo.

Ash & Ice parece ser la nueva apuesta sonora de The Kills. Sin la excentricidad o voracidad musical que acostumbran, este dúo entrega una placa plagada de incógnitas en cuanto a lo que sigue en su creación musical, pues sin decepcionar ni asombrar con sus nuevos sonidos, entregan posiblemente una nueva línea o el comienzo de la construcción de una nueva faceta en la música de la banda.