Kathleen Hanna, la chica al frente de todas

“Women invented punk rock not England”, se lee sobre una playera verde en una famosa imagen. La playera la usa Kim Gordon, vocalista, guitarrista y bajista de la extinta banda Sonic Youth, y la frase es tan pegadora como tan difícil de entender para quien no vive los ideales del punk: ir en contra de lo establecido porque el mundo no tiene nada bueno que ofrecerte; la autogestión (o el do it yourself) porque afuera no encuentras lo que necesitas; salirte de lo que se espera de ti y hacer del mundo lo que tú quieres que sea; en resumen, la valentía de hacer la diferencia.

Pero, ¿Por qué la playera de Kim Gordon dice que lo inventaron las mujeres si el punk nació a finales de los setenta con los Sex Pistols y su generación? Porque a inicios de los noventa hubo una mujer con tal determinación por romper con las ataduras que el orden cultural imponía (impone) a su género y alzó la voz, no sólo por su generación, si no por todas las generaciones de mujeres atrás de ellas que no habían sido escuchadas, y todo esto con música punk.

Su nombre es Kathleen Hanna. De 1989 a 1997 lideró Bikini Kill y su voz fue el más fuerte estandarte del movimiento Riot Grrrl, que repuntó junto con ella a inicios de los noventa. Pero para hablar de todo lo que hizo, hay que hablar de porqué lo hizo. Ella nació el 12 de noviembre de 1968 en Portland, Oregon; su madre era ama de casa y enfermera en iglesias locales cuidando a víctimas de violencia doméstica. Kathleen Hanna describe a su madre como alguien “totalmente sádica y graciosa”, que, sin duda (y seguro sin querer), implantó en ella la semilla del feminismo: “cuando la revista Ms. salió estábamos muy inspiradas por ella. Yo solía recortar imágenes y hacer carteles que decían ‘Las niñas no pueden hacer nada’ y cosas por el estilo, y mi madre me llevó a una cosa del Día de la Solidaridad y fue la primera vez que había estado en una gran multitud de mujeres gritando, y eso realmente me hizo querer hacerlo por siempre[1] “. Como muchas niñas, creció en un entorno machista y agresivo: su padre era “sexualmente inapropiado” y “verbal y psicológicamente abusivo”, también sufrió el acoso de un vecino a los 7 años de edad.

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Siempre supo que sería una artista, aunque aún no supiera de qué tipo. Un suceso decisivo en su adolescencia fue el aborto que se realizó por quedar embarazada a los 15 años a causa de una violación. Hanna trabajó en un Mc Donald´s para conseguir el dinero para realizarlo; en sus palabras este hecho “suena realmente terrible, pero fue la mejor decisión que he tomado. Fue la primera vez que tomé la responsabilidad de mis acciones. Fue la primera vez que me di cuenta que quería una vida[2].

Hanna fue una adolescente rebelde, que gustaba del alcohol, la marihuana, la música punk y reggae. Constantemente era suspendida de la escuela por su comportamiento; aun así entró a la Evergreen State University en Olimpia, Washington, donde estudió fotografía y conoció a sus aliadas: su profesora Tammy Rae Carland (fotógrafa y videoartista) le enseñó sobre feminismo, el punk, Sonic Youth y Pixies; y Kathi Wilcox, quien escribía el fanzine Jigsaw y posteriormente sería su compañera de banda. Hizo trabajos sobre sexismo que fueron censurados por su universidad; en respuesta ella y sus amigas montaron una galería en un garaje: se llamó “Reko Muse” y se centraba en arte feminista. En él presentaban obras a la par de bandas punk locales. También organizó un desfile de modas en la biblioteca de la universidad; ella diseño la ropa y estampó en ella con serigrafía manifiestos en contra de la violencia sexista.

Por aquel tiempo Kathleen se hizo seguidora de Kathy Acker (poeta experimental y feminista) y tomó un taller que ella dio. En su primer encuentro, Acker le preguntó por qué quería escribir; Hanna respondió: “porque nunca nadie me ha escuchado en toda mi vida y tengo mucho para decir”. A lo que Acker contestó: “Entonces, ¿Por qué haces palabra hablada? Deberías estar en una banda, porque nadie va a ver a un poeta, pero la gente va a ver bandas”. Y, básicamente, volvió a casa y lo hizo.

Aunque sí tuvo su etapa de artista de palabra hablada (documentado está un momento como este) Kathleen Hanna comenzó su carrera musical con su primera banda llamada Amy Carter (presumiblemente por la hija activista del ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter) con la que tocaba en Reko Muse, y luego con Viva Knievel, banda con la que estuvo de gira por el norte de su país por dos meses, los cuales le sirvieron para darse cuenta de lo machista que era la industria musical. Por ese motivo añadido, se unió a Kathi Wilcox y Tobi Vail, quienes comenzaban a armar una banda, y aunque querían que fuera sólo de chicas no encontraron a la guitarrista ideal, por lo que se les unió Bill Karren. Así el cuarteto se dispuso a tomar la escena punk rock de Olimpia con protestas feministas bajo el nombre de Bikini Kill.

Como en el punk común e historiográficamente fechado, las letras de Bikini Kill hablaban de la realidad y las problemáticas que los rodeaban, pero específicamente de las historias de las que nadie hablaba: las de las mujeres. La misión de Bikini Kill era por, para y sobre mujeres: buscaban conectarse con ellas. Había historias de abuso, violencia, sexismo, que nadie estaba escuchando y era la voz de Kathleen la que las estaba sacando a la luz; era el medio canalizador, y lo hacía con las venas apretadas en su garganta. En sus shows también entregaban su mensaje en volantes y fanzines que repartían de mano en mano. Su actuar era político, filtraban el discurso feminista y lo ponía en una canción punk.

Kathleen Hanna en el escenario fue una revolución para la música y para la figura femenina. Se manifestaba en contra del sexismo y la objetivación de la mujer. Ella no era la chica que ponen al frente de una banda para verse linda y agradar a todos, te iba a decir cosas desagradables y quizás iba a ser desagradable pero nada la detendría, y si había que incomodar lo haría para que el mensaje fuera escuchado. Ella usaba su voz y su cuerpo. Podía usar falda, vestido o solo ropa interior, con boxers, tanga o brasier, bailar sensual o ridículamente, mostrar su trasero, tener escrito en el cuerpo las palabras “puta”, “aborto” o “incesto”. La gente iba a respetarla o ella les haría frente, con toda la presencia, agresividad y fuerza que cualquier cantante punk lo habría hecho. Ella tenía algo importante que decir.

¡All girls on the front!” gritaba Hanna desde el escenario, para rodearse y protegerse entre mujeres en los shows. Tanto por lo intensos que son el punk y el grunge (que tuvo su auge a inicios de los noventa) los conciertos se ponían muy agresivos. Los hombres comenzaban a bailar y golpearse al frente del escenario y excluían a las mujeres a los lados y al fondo de los foros. Lo que hacía Kathleen era ordenar a su público y mandar a los hombres atrás para que todas las mujeres estuvieran al frente, tanto para que pudieran disfrutar del show, como para que entre ellas se protegieran del slam masculino, y también proteger a Kathleen, que a pesar del gran papel interpretado como cantante punk y la empatía generada con su público femenino, enojaba por su comportamiento a mucha gente, la cual intentaba golpearla y le lanzaban objetos e insultos.

Hanna rompía las reglas de lo que debía ser una mujer, y en el orden machista y patriarcal en el que vivimos aún ahora, no hay nada más subversivo que una mujer que va en contra de lo señalado e instituido para ella. Muy punk. Sin saberlo, esta nueva banda sería el estandarte de un movimiento que explotaría cuando se mudaron a la capital del país: El Riot Grrrl.

Cuando en 1992 Bikini Kill se mudó a Washington D.C.  se unieron a bandas y grupos de mujeres activistas e interesadas en el feminismo para crear un nuevo colectivo. El resultado de esto fue el fanzine Riot Grrrl (que terminó nombrando al movimiento). Entre los fundadores estuvieron Kathleen Hanna, Allison Wolfe, Molly Newman, Jen Smith y Tobi Vail; en él se publicó el Manifiesto Riot Grrrl, el cual se adjudica a Hanna pero nunca fue registrado como tal, pues ella prefiere que sea un documento abierto para la apropiación de quien lo necesite. Este es un documento hecho para todas las mujeres y para la sororidad entre ellas en la música y en el mundo en general.

Bikini Kill duró entre 7 y 9 años (1989-1997) durante los cuales grabaron 2 álbumes: Pussy Whipped (1993) y Reject All American (1996), además de algunos singles como “Rebel Girl”, “The Anti-Pleasure Dissertation” y “I Like Fucking/I Hate Danger”. Durante esa época, Sonic Youth, Nirvana y Bikini Kill compartieron escenario varias veces. De hecho, Kurt Cobain y Kathleen Hanna eran mejores amigos; ella fue quien escribió la frase “Kurt smells like teen spirit” en su departamento mientras ambos estaban muy ebrios. También durante esas giras Hanna conoció a quien hasta ahora es su esposo, Adam Horovitz (Ad-Rock) de Beastie Boys.

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Pero hacia el final de la banda la convivencia entre los cuatro miembros era inestable. Eso sumado al odio generado por la gente que iba a los conciertos a insultarlos, la prensa que adjudicaba los temas de sus canciones a vivencias personales y que les trajo problemas en sus círculos familiares, los chismes sensacionalistas sobre cuando Courtney Love golpeo a Kathleen Hanna en el festival Lollapalooza de 1995, hizo más difícil la relación, a pesar del amor de tantas chicas que se agolpaban al frente en los shows a cantar sus canciones.

Después de esto Kathleen Hanna volvió a Olimpia, compró un sampler y una grabadora análoga, y en un ejercicio íntimo y de retrospección, se adentró en los sonidos electrónicos para conseguir armar su disco solista, titulado Julie Ruin. A diferencia de Bikini Kill en este disco habla sobre las ideas que rodean el ser mujer, ahora no sólo en forma de protesta hacia la violencia, sin clichés ni estereotipos. No abandona el do it yourself. La individualidad que le permitía trabajar con aparatos electrónicos y la soledad de grabarlo en su habitación lo hacen un disco lo-fi, personal y muy sensible. El arte también lo diseñó ella.

El antecedente de su disco solista fue un parteaguas para su próximo proyecto: Le Tigre. Una banda que formó con Johanna Fateman y JD Samson en 1998. Aquí su principal motivo era hacer música bailable con ética feminista, en el sentido de que prestarían atención a todos los tipos de opresión y darían una voz más a quienes no son escuchados aún, sin importar su sexo, color de piel, clase social, etc. En sus shows todos bailaban, pero también se irían con algo sobre lo qué reflexionar. Le Tigre era algo así como un electro pop político.

Por la propia facilidad de apropiación de la música, Le Tigre obtuvo mucha popularidad y quizás por eso requería más atención y esfuerzo por parte de Hanna. Durante una de sus giras en Carolina del Norte, Hanna perdió la voz, por lo que debió cancelar sus siguientes shows: ese fue el inicio del deterioro en su salud. Con Le Tigre grabó tres álbumes, el debut homónimo en 1999, The Feminist Sweepstakes en 2001 y This Island en 2004. A pesar de que en un inicio Kathleen Hanna dijo que estaba cansada de los escenarios, la verdad fue que la banda terminó por los problemas de salud de la cantante.

Después de muchas pruebas y diagnósticos fallidos, en 2010 se confirmó que la enfermedad que derribó la fuerza arrolladora y combativa de la artista fue la enfermedad de Lyme en su tercera fase, que afectaba su sistema nervioso, muscular y óseo desde 5 años atrás. Esto fue un duro golpe para Hanna, pues el tratamiento, a la vez que atacaba a la enfermedad, también su energía y la inmovilizaba por días enteros. Pero por más agresiva que fue la enfermedad no pudo derrotar su espíritu rebelde, y en medio del tratamiento fundó una nueva banda, recuperando el nombre de su disco solista para nombrarla The Julie Ruin. A ella se unieron su antigua compañera Kathi Wilcox, Kenny Mellman, Sara Landeau, y Carmine Covelli.

El debut de la banda fue histórico. Se realizó en diciembre de 2010 en Nueva York con actos homenaje a Bikini Kill, con bandas como Men (nuevo proyecto de JD Samson) y She Murders (proyecto de Coco Gordon Moore), y con la lectura del Manifiesto Riot Grrrl por Kim Gordon. Actualmente The Julie Ruin está en activo y están próximos a sacar un nuevo disco, Hit Reset, del cual ya lanzaron el primer sencillo “I Decide”. Ellos visitaron la Ciudad de México en 2014 como parte del Festival Corona Capital, trayendo sus canciones feministas, de empoderamiento y equidad.

A pesar de que Hanna sigue en tratamiento, parece que el escenario le hace muy bien, para seguir cantando, haciendo trabajos como artista visual y sosteniendo entrevistas o conferencias, todo en el campo de activismo social y el feminismo. Pero ella también le hace bien al mundo cuando más gente escucha alguna de sus bandas y se siente identificado: “veo tantas chicas jóvenes que conocen a Bikini Kill por primera vez y que realmente tiene efecto en ellas… Podrías pensar que son ideas viejas que no le importan a nadie ya, pero tristemente, el sexismo es tan relevante como siempre. Creo que es como ‘Espera un minuto, ¿Otra persona se siente así? Creí que era la única’ ”[3]. Aunque Kathleen Hanna no fue la primera mujer que en la música es sobresaliente y diferente, lo que la destaca es su preocupación por lo que sucede en el mundo, específicamente con las mujeres, y su apasionada necesidad por hacer algo al respecto. El mundo necesita más música así, con sentido punk, con algo de sentido. Más música, Kathleen.

 

 

Fuentes:

[1] “Kathleen Hanna Biography” en The Biography.com. [http://www.biography.com/people/kathleen-hanna-17178854].

[2] “Punk Rock-Feminist Pioneer Kathleen Hanna on Her SXSW Doc and More” en The Daily Beast, por Marlon Stern. [http://www.thedailybeast.com/articles/2013/03/13/punk-rock-feminist-pioneer-kathleen-hanna-on-her-sxsw-doc-more.html].

[3] “All Songs +1: Kathleen Hanna And The Return Of Bikini Kill” en NPR Music. [http://www.npr.org/sections/allsongs/2015/08/21/377196871/all-songs-1-kathleen-hanna-and-the-return-of-bikini-kill?utm_source=facebook.com&utm_medium=social&utm_campaign=nprmusic&utm_term=music&utm_content=20150821]

“My herstory by Kathleen Hanna” en Le Tigre, por Kathleen Hanna. [http://www.letigreworld.com/sweepstakes/html_site/fact/khfacts.html].

“Kathleen Hanna: ‘I didnt want men to validate me'” en Rolling Stone, por Katie Van Sycle. [http://www.rollingstone.com/music/news/kathleen-hanna-i-didnt-want-men-to-validate-me-20131127].

“The Rumpus interview with Kathleen Hanna” en The Rumpus, por Katy Henriksen. “[http://therumpus.net/2014/01/the-rumpus-interview-with-kathleen-hanna/].

“Feeling Muself: Kathleen Hanna Gets Back to Worck” en Pitchfork, por Laura Snapes. [http://pitchfork.com/features/interview/9658-feeling-myself-kathleen-hanna-gets-back-to-work/].

“The Punk Singer”, documental de Sini Anderson, 2013.

 

Escucho luego escribo.

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