Hipnosis sonora: Descartes a Kant en el Foro Bizarro

Fotografía obtenida en el Facebook de la banda

Como si de un circuito underground se tratara (de los que Simon Reynolds retrata en muchos de sus textos que exploraban los diferentes contextos del post punk y derivados), la noche del 6 de mayo fue un poco similar a esos relatos de décadas pasadas. El Foro Bizarro abrió sus puertas a una de las bandas coyunturales de la escena musical nacional: Descartes a Kant.

Con la promesa de escuchar nuevas canciones de su aún inconclusa nueva producción musical, algunos fans y amigos se dieron cita en aquel lugar del corazón de la colonia Roma de la Ciudad de México. Noche calurosa que se reflejaba en el mar de cerveza que corría de un lado a otro del foro, para terminar en las manos de los impacientes asistentes que deambulaban por el lugar con la esperanza de encontrarse con algún miembro de la banda.

Muchos no exploraban todo el recinto, y mientras con pasos fugaces algunos Descartes deambulaban entre las sombras del lugar y la barra cercana a la entrada, Semi Source hacía acto de presencia en el pequeño escenario del foro. Con un sonido lleno de distorsiones, beats puntuales de la batería y un estridente bajo, esta banda (que se define como Electronic Rock) se hacía presente en una noche que nos preparaba para escuchar más de este tipo de música que inmediatamente hace recordar el crudo y puntual industrial de Nine Inch Nails.

Con una gran presencia en el escenario, Semi Source comenzaba a marcar el ritmo a seguir; energía desbordante y potencia en todos sus integrantes, que sin duda hicieron que más de un extraño volteara al escenario y escuchara atento.

El tiempo corría lentamente, y mientras algunos detalles técnicos se iban arreglando, los fans se conglomeraban alrededor de un escenario que poco a poco iba tomando la estética que Descartes a Kant crea en cada una de sus presentaciones: teatralidad, sensualidad, algo de misterio y referencias que van desde lo gore a lo vintage. Teatralidad inherente para esta banda proveniente de Guadalajara, que se complementaba con la imagen del lugar que no era contrastante a lo que se vería en punto de la medianoche.

La expectativa crecía con cada anuncio de los minutos restantes para la experiencia, mientras los fans no dejaban ningún hueco frente al pequeño escenario del foro, como si estuvieran coordinados en tal acto. Llegada la hora, el telón plástico, que dejaba ver apenas siluetas, se iluminó, dando la bienvenida a la banda enfundada en overoles, vestidos y pelucas blancas que dejaban que las luces pintaran a placer su atuendo.

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Fotografía obtenida en el Facebook de la banda

Un efecto extraño invadió a los asistentes: su atención fue totalmente robada por los nuevos sonidos de la banda. Mientras en sus presentaciones es común ver melenas moviéndose al ritmo de las distorsiones de la guitarra de Dafne Carballo, al comienzo de la noche solo habían pequeños destellos de ritmo reflejado en el bailoteo de la cabeza y los pies, situación que iría en aumento. La atención fija en los nuevos sonidos convirtió la presentación en un silencioso espectáculo, que poco a poco se fue equilibrando con los temas ya conocidos de Descartes.

Mientras algunos visuales fallaban atrás de la banda, el slam brotaba entre los asistentes. Como si se tratara de un ritual forzoso con cada guitarrazo, la multitud se contoneaba a su ritmo, con salvajes arrebatos que estimulaban a los asistentes, incluyendo a los músicos que celebraban lo que ocurría a centímetros de ellos.


Teatralidad, juego de sintetizadores, sombrillas rojas coordinadas por las dos mujeres que encabezan el proyecto: todo esto se podía ver en el pequeño escenario que amontonaba a los integrantes. Para ellos era difícil moverse, pero supieron resolverlo de forma eficaz. No importaba el espacio, la energía que desbordaban al ser la primer presentación en vivo que tenían después de grabar en Chicago con Steve Albini, era poderosa. Como si de un acto planeado se tratara, el concierto tenía grandes matices mientras se iba desarrollando, y los fans eran el espejo perfecto: calma, impaciencia, agresividad y un sinfín de actitudes se apoderaban de los presentes.

Al final de la presentación, las promesas de nuevo material y conciertos se hacen presentes, pero para esto habrá que esperar todavía un buen rato, ya que la banda se encuentra afinando detalles de lo que será su tercer álbum de estudio y, muy probablemente, una gira para presentar tan anunciado disco.

Sin duda, ver y escuchar en vivo a Descartes a Kant es estar ante una generación de músicos que han explotado sus capacidades más allá de lo común en nuestro país. Espero con ansias ese nuevo material que promete ser una bomba para el rock en México.