The Hacienda: música, baile y drogas

Manchester: ciudad que fue uno de los centros industriales más importantes en Inglaterra y cuna de grandes agrupaciones musicales como Sex Pistols, The Smiths u Oasis, también hizo espacio en su territorio para uno de los lugares más emblemáticos para la música dance y la cultura rave. Hablamos de la Hacienda, fundada el 21 de mayo de 1982 por Tony Wilson, periodista, empresario y visionario de la escena musical de aquella ciudad.

Si bien la Hacienda tiene como antecedente a The Factory, el primer club nocturno fundado por Wilson para la exposición de la música emergente en Manchester, ambos clubes no podían tener papeles más diferentes dentro de la historia de la música. The Factory sirvió de pretexto para que Tony Wilson creara Factory Records, una disquera que respaldara el trabajo de los artistas sin quitarles libertades creativas ni de derechos (para más información ve aquí); y la Hacienda que, aunque la idea era seguir el concepto de The Factory, su historia estuvo más ligada a la evolución musical de la ciudad, pero específicamente a la de una banda.

El nacimiento y éxito de la Hacienda fue la combinación de muchas cosas, todas desembocadas a partir del suicidio de Ian Curtis en 1980. El vocalista de Joy Division no sólo frenó su vida, sino que también la gira que la agrupación estaba por tener en Estados Unidos, así como las ambiciones de Wilson y de Rob Gretton, su manager. La banda no superó la muerte de su vocalista, sin embargo, emprendieron una nueva carrera bajo el nombre de New Order, quienes sin despegarse del sello de Factory lanzaron su exitosísimo sencillo “Blue Monday”, que dio un nuevo impulso a la disquera, y que auspiciada por ese triunfo decidió fundar The Hacienda.

El acuerdo fue que de las ganancias que se obtuvieran de “Blue Monday”, 35 mil libras esterlinas, más otras 35 que pondría Factory Records (o Tony Wilson en todo caso) se destinaran al del club, pero aún con 70 mil libras fue muy complicado sacar a flote el negocio. Para empezar, hubo que acondicionar el edificio de tres pisos que Wilson y Gretton eligieron como sede, que iban desde arreglos arquitectónicos y de acústica, hasta estéticos, hechos por el famoso arquitecto Ben Kelly, por lo que tampoco fue barato. Ya para cuando empezó a funcionar hubo que pagarle al personal que en él daba servicio. Sin mencionar que el arte del single (en forma de un floopy disk diseñado por Peter Saville) costaba más por hacerlo que en lo que se vendía, así que siempre fue difícil hacer que Factory Records tuviera un buen ingreso, y apenas alcanzaba para pagar las deudas del club.

En la inauguración de la Hacienda tocó A Certain Ratio y asistieron no más de 30 personas; Wilson lo asoció con la primera presentación de los Sex Pistols con 40 personas y que a pesar de eso terminaron siendo leyenda. Entre las estrategias que implementaron para traer más gente, estuvieron las batallas de las bandas y estas fueron un buen acierto, pues en una de ellas Wilson descubrió a los Happy Mondays, una agrupación liderada por los hermanos Paul y Shaun Ryder, que sin pretenderlo guardaban en ellos el espíritu que caracterizaría a la cultura rave.

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Hasta aquí todo había sido negro para The Hacienda, a pesar de que llegaron a tocar ahí The Smiths, The Stone Roses y Madonna. De no haber sido por el éxito de New Order, incluso Factory Records habría cerrado, pero Wilson, sin perder su perspicaz sentido de encontrar el talento de Manchester halló el los Happy Mondays el as bajo la manga de la empresa.

Los Happy Mondays estuvieron en el último lugar de la batalla de las bandas en que participaron, sin embargo, Tony Wilson vio en ellos algo especial, algo que lo convenció de que Factory los firmara y así lanzaran su primer álbum en 1987, el Squirrel and G-Man Twenty Four Hour Party People Plastic Face Carnt Smile (White Out), un álbum que ya salía de las melancólicas propuestas anteriores en Manchester. En contraposición al “Blue Monday” (lunes triste), los Happy Mondays (lunes felices) fueron la esperanza de la Hacienda y de Factory Records.

Manchester, hasta los ochenta, seguía siendo una ciudad oscura y deprimente. The Hacienda no podía compararse con los antros de Nueva York que comenzaban a ganar gran fama, pero, afortunadamente, la energía psicotrópica de los Happy Mondays contagió al lugar; a la Hacienda la alcanzó la explosión del new wave y para los noventa ya era un lugar en el que reinaba la fiesta de luces multicolor y las drogas eran el detonante principal, especialmente el éxtasis.

Una época de gloria comenzó; el edificio ahora siempre estaba lleno, el escenario con la pista de baile, el bar, el balcón, siempre había un DJ tocando (o algún grupo musical en pocos casos). “Manchester era el centro del universo, las mejores drogas, la mejor ropa, las mejores mujeres, la mejor música, las mejores bandas, el mejor club, de repente todos querían ser de Manchester”, así lo describe el personaje de Tony Wilson en la película 24 Hour Party People que habla de la escena de “Madchester” y Factory Records.

Mike Pickering, Jon DaSilva, Dave Haslam y Graeme Park fueron algunos de los DJs que se presentaron y que durante toda la noche pinchaban sin importar el día. “Están aplaudiendo al DJ, no a la música, no al músico, no al creador, sino al medium, aquí está el nacimiento de la cultura rave, la beatificación del ritmo, la era de la música dance, es el momento en que hasta el hombre blanco baila, bienvenidos a Manchester” dice también Tony Wilson. Si querías estar cerca del creciente movimiento rave tenías que ir a la Hacienda: ahí se vivía el momento de un nuevo renacimiento musical que surgía de la fusión de la música dance y el rock psicodélico.

El ambiente en la Hacienda era magnífico; ser joven en ese momento debió sentirse como la máxima expresión de la jovialidad, de la fuerza y de la felicidad. Lamentablemente, así como el rave se apoderó de la Hacienda, también lo hicieron las drogas y pronto la violencia. Como en todo viaje, en algún momento había que regresar y mientras los días de fiesta seguían, las deudas y los problemas se acumulaban alrededor del club. The Hacienda, como negocio, nunca ganó nada. Todo estaba movido por el efecto de las drogas y no eran ellos quienes las vendían; la gente pagaba a los dealers y claro, nunca se dio algo a la Hacienda aunque dentro de ésta se comercializaran.

El alcohol que ahí tenían era secundario y había muchas cuentas que pagar. A New Order mantener la Hacienda le costaba 10 mil libras al mes: había que dar mantenimiento al edificio, pagar al personal, a los Djs, pagar por el equipo de sonido y con todo esto era imposible obtener ganancias. Aunado a esto, la violencia que generó el mercado de la droga llegó al club, donde en 1989 ocurrió la primera muerte en Inglaterra por esta causa: hubo tiroteos dentro y fuera del lugar. La inseguridad llevó a la Hacienda a cerrar en 1991, pero reabrieron en el 92 para el aniversario número diez.

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A la par, los Happy Mondays seguían su carrera musical, daban conciertos y estaban de gira, y a pesar de su gran éxito comercial, tenían un gran problema: su adicción a las drogas, principalmente Shaun Ryder. Por su lado, New Order se había ido a Ibiza a grabar su álbum Technique (1989), trabajo que duró dos años y trajo un gasto más para la disquera. Así que Tony Wilson y sus asociados decidieron apostar por su segundo grande y mandaron a los Happy Mondays a grabar un nuevo álbum a Barbados, donde se suponía no había droga, así lograrían también sacar a Ryder de su adicción.

Si bien en Barbados no había heroína del cual Shaun Ryder era adicto, había en su lugar mucho crack y Ryder no dudo en cambiar de droga. Así las cuatro semanas que Happy Mondays estaría en la isla grabando un nuevo disco se convirtieron en cuatro semanas de viaje psicotrópico para la banda.

Después del fracaso de la grabación había poco por hacer pues ya se habían gastado 200 mil libras en el proyecto, sólo tenían unas cuantas melodías, y ya no podían mantenerse de pasar dinero de la discográfica al club, y viceversa. El Yes Please! terminó por editarse el 22 de septiembre de 1992 y fue un fracaso en ventas, los Happy Mondays se separaron aquel año; tampoco ayudó la gran inversión de 400 mil libras en el Republic (1993) de New Order y Factory Records se fue a la quiebra.

A continuación, la Hacienda logró subsistir gracias al financiamiento de Peter Hook y Bernard Sumner (New Order), únicos inversionistas que quedaron para el club, pero la mala administración que se le dio desde el inicio no pudo mantenerlo más que hasta 1997: la última noche que la Hacienda estuvo abierta fue el 28 de junio de aquel año. Fueron 15 los años que se mantuvo el sueño de Wilson por tener un lugar que fuera sede de la escena musical de Manchester. En palabras de Peter Hook, mantener a la Hacienda “fue el fruto del ego personal y el amor a la música, más que un negocio”.

The Hacienda fue más que nada un ideal: no se planeó con fines de lucro, lo único que querían era tener un lugar en el que se pudieran presentar los proyectos de la gente de Manchester, sostenida por un grupo de amigos entre los cuales la confianza y sueños han llevado a dejar este legado en la ciudad.

Una versión de la historia la escribió Peter Hook en su libro The Hacienda: How Not to Run a Club en 2009; él es quien aún tiene los derechos de marca de Hacienda y Fac51 (cifra que recibió como parte del catálogo de Factory Records), y así se manejan actualmente las cuentas de Facebook y Twitter del lugar.

The Hacienda también sigue viva a través de los pedazos del edificio, muebles, aparatos, tablas, e incluso retretes que fueron subastados antes de su demolición para construir departamentos en 2002. Los propietarios quisieron que un pedazo de la historia viviera en los fans y hubo mucha gente dispuesta a quedarse con un poco de ese lugar (puedes conocer más de esto a través de este documental Do You Own the Dançefloor?).

Y la leyenda vive hasta nuestros días. A pesar de que el edificio se derrumbó, se mantuvo la fachada curva de ladrillos rojos y el icónico nombre, los cuales incluso pueden mirarse si se pone la dirección 15 Whitworth Street West, Manchester, Reino Unido en Google Maps y Google Earth; por si fuera poco, en Youtube se encuentran incluso animaciones del interior del lugar. El próximo 21 de mayo se cumplen 34 años del nacimiento de este emblemático sitio. ¿Por qué no hacerle una visita aunque sea de manera virtual? Acá el soundtrack para ello:

Escucho luego escribo.

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