The Ship de Brian Eno

Brian Eno

The Ship

Warp Records; 2016

Escuchar el trabajo musical de Brian Eno siempre es un emocionante acertijo por descifrar. Al parecer, la premisa principal de su quehacer musical es estar un paso adelante de lo esperado, moviendo constantemente la percepción que pocos creen tener sobre su trabajo en el estudio de grabación y que The Ship reafirma cada minuto.

Quizá un poco alejado de los incesantes esfuerzos del marketing musical por crear sensación sobre el nuevo lanzamiento de un artista, Brian Eno nos entrega una nueva producción sin la mínima intención de causar furor por lo nuevo que escucharemos de él, pero que sin duda los únicos cuatro tracks que contiene el disco, dejan al escucha con ganas de más de lo nuevo de este multifacético hombre de la música.

Un álbum inspirado en varios elementos de la historia de la humanidad, de la condición actual del ser humano y su esfuerzo incesante por controlar todo a su alrededor, a costa de lo que sea y de la siempre constante musical de innovación que caracteriza a Eno en los últimos 10 años.

El disco, en su totalidad, es una mutación de paisajes sonoros inspirados en los elementos antes mencionados –específicamente la primer guerra mundial, el Titanic y su majestuosidad mecánica, la complejidad y autodestrucción del ser humano, Lou Reed y más elementos– lejos de estructuras rítmicas y melódicas tradicionales; en palabras de Eno, su intención era colocar eventos sonoros en un espacio libre. Con estos preludios el disco se puede prever como experimentación en su más básica forma, pero no es así.

La bienvenida es dada por “The Ship”, pista de más de 20 minutos que reúne varias capas sonoras a las cuales la dedicación y paciencia en su primer contacto con el oído se vuelven las premisas básicas para su escucha. Elementos minimalistas conforman este track: atmósferas sintetizadas, melodías poco usuales y cantos estilo gregoriano hacen de esta primer pieza un viaje por sí sola. No es fortuito: la combinación de diferentes formas de tratar el sonido han dado a este músico la posibilidad de manipularlo desde muchas perspectivas, las cuales desembocan en piezas que recrean y te hacen sentir sucesos específicos ¿El viaje por el Atlántico en una nave de ensueño? Tal vez.

“Fickle Sun (I)” sigue un poco la linea de su antecesora, pero te lleva por otros caminos un poco más agresivos en cuanto al sonido y los elementos que la conforman. Sintetizadores como base fundamental, ligados a un bajo que no lleva el ritmo, pero si la intención de crear una atmósfera disonante. El canto de Brian Eno mimetiza los elementos musicales, introduciendo guitarras eternas que conducen a una tensión creada por una sección de aire mezclada con un chillante sintetizador, que posteriormente desemboca en una calma alterada guiada nuevamente por los cantos de Eno.

En su segunda parte (“The Hour is Thin”), es un panfleto de emociones guiadas por precisas notas tocadas con el piano. La voz de Peter Serafinowicz es un balde de agua fría para lo que se venía escuchando, como un corte a la mitad del disco; Eno prefiere dejarlo así sin más para pasar a la reflexión y al espectacular cierre del disco.

“I’m Set Free” es un homenaje y reinvención a su original de Velvet Underground publicada en 1969. Encaja y desentona a la vez con la inmensidad construida tracks atrás, pero no importa del todo; es un desenlace atinado y totalmente intencionado de Eno, el cual dota a esta canción de una carga emocional e interpretativa muy grande, dejando en claro que la música puede ir por muchos caminos –a veces muy diferentes unos de otros– pero no desentonar del todo al final de ellos.

The Ship es un medio para pensar en un viaje musical inusual en una época en donde la música ya no se arriesga del todo, que no propone nuevas ideas o experimentaciones. Brian Eno deja claro la importancia de su trabajo en la industria musical y en la vanguardia sonora de estos tiempos. Sin exagerar o explotar ideas absurdas, este inglés logra un álbum equilibrado en sus pocas partes existentes, dejando la sensación de haber escuchado algo, sin saber si fue música o no, para rematar con un cover que aterriza todas las ideas que a lo largo de casi una hora nos tuvieron concentrados y pensantes sobre esta mezcla de ritmos, tonalidades, atonalidades, melodías, lírica y otros elementos que dan forma a The Ship.