PJ Harvey: The Hope Six Demolition Project

El nuevo álbum de PJ Harvey es el más políticamente abierto que ha realizado a la fecha, y en eso radica su ambigüedad y controversia.

PJ Harvey

The Hope Six Demolition Project

Island/Vagrant; 2016

De vez en cuando juzgar, analizar o escribir sobre una obra no es tarea fácil y, para ejemplo, el trabajo más reciente de Polly Jean Harvey. Si bien ha sido distribuido como un disco convencional, no fue construido como tal. Es un álbum en el que no basta con buscar el estilo reinante o la evolución sonora del artista. The Hope Six Demolition Project tiene, en su concepción y ejecución, serias implicaciones políticas, y esa parece ser su condena.

Después del tremendo Let England Shake, PJ Harvey emprendió una serie de viajes a Kosovo, Afganistán y Washington D.C. junto con Seamus Murphy, amigo y recurrente colaborador. De lo observado en aquellos viajes, nacieron las letras que pueden escucharse en el nuevo álbum, así como los poemas que integran el libro The Hollow of the Hand.

Posteriormente, el disco fue grabado durante una serie de sesiones abiertas al público en el Somerset House de Londres. En Recording in Progress (enero-febrero del 2015), los asistentes podían ver todo el proceso a través de un vidrio, mientras PJ trabajaba al lado de John Parish y el productor Flood. Esto, según Harvey, fue un intento por operar de manera similar a una exposición en una galería, donde la gente pudiera experimentar la energía del proceso de grabación.

En 2011 apareció Let England Shake, su primer álbum políticamente abierto. Y digo “primer álbum políticamente abierto” porque no es vista frecuentemente como una artista políticamente involucrada. Ella misma, durante una entrevista para NME en 1992,  reconocía no estar lo suficientemente preocupada por ciertas cosas. Eso pareció cambiar radicalmente  con Let England Shake, enorme trabajo en el que explora el papel de Inglaterra en diversos conflictos militares del siglo XX.

The Hope Six Demolition Project sigue la misma línea y la hace más explícita, aunque ésta vez no sólo se trata de Inglaterra, sino de los tres lugares que visitó durante el proceso, todos unificados por la figura de Estados Unidos. Es una especie de Let America Shake, si se quiere ver así. Viñetas globales que apuntan hacia Washington y lo acusan de profesar un  discurso sobre mejorar el mundo (a su manera) para después ignorar y desentenderse de los problemas que genera.

Las letras en el álbum no se andan con rodeos. PJ no pierde el tiempo con metáforas, alegorías o simbolismos: hace bastante obvio lo que quiere decir. Y eso le ha traído problemas. Cuando “The Community of Hope” fue lanzada como segundo sencillo, diversos activistas y políticos de Washington D.C. salieron a la defensa de su ciudad, la cual, a su parecer, había sido malinterpretada (por decir lo menos) por Harvey.

Las letras de dicho track, a pesar de su título, no transmiten ninguna esperanza y ofrecen un panorama desolador de la pobreza en la capital estadounidense. El paisaje se repite en todo el álbum; como en “The Wheel”, donde acusa la desaparición de 28,000 niños, seguramente al ser enviados a la guerra. Y nosotros sólo observamos, como también nos recuerda.

Esta crudeza y el estilo directo en las letras parece ser, por momentos, el problema con el disco. A nadie le gusta que un extraño visite su comunidad y luego cante que parece una pocilga. Peor si están haciendo algo por cambiar las cosas. Pero para ser justos, no es a ellos a quien PJ Harvey acusa de que las cosas salgan mal; sin embargo, cuenta lo que ve como si nunca se hubiera bajado del automóvil que la transportaba. Las letras se sienten distantes, en un nivel meramente descriptivo, como un intento de periodismo bastante superficial.

Pero la verdadera tragedia de todo esto es que la controversia desvía la atención de la música. Y hay que decir que, en ese rubro, The Hope Six Demolition Project es una maravilla. La variedad de estilos en las canciones convergen de buena manera en el todo, alejándose del sonido orgánico de Let England Shake. En esta nueva entrega hay guitarras distorsionadas y saxofones disonantes. El sonido es lascivo y temerario. Y, paradójicamente, es en la música donde encontramos esa valentía y esperanza ausentes (y necesarias) en las letras.

Como es costumbre en el trabajo de PJ, podemos sentir su talento natural para el blues a través de reminiscencias en canciones como “The Minsitry of Social Affairs”. La voz de PJ Harvey suena monumental en piezas como “River Anacostia” donde podemos notar su amplio registro, el cual había dejado un poco de lado en sus últimas producciones en favor de un sonido más agudo.

La ruptura entre el sonido y las letras del álbum es sólo uno de los problemas que nos encontramos al tratar de analizarlo .The Hope Six Demolition Project, el disco, es parte de un proceso más grande, que incluye la ya mencionada grabación en público, así como un showcase donde fueron mostradas canciones, poemas y fotografías de Murphy tomadas durante los viajes; un documental viene en camino. Es obvio que PJ Harvey trata de decir algo con todo esto, pero lo hace difícil de descifrar (más cuando no ha ofrecido entrevista alguna al respecto).

Es forzoso volver a Let England Shake. Y es que, en aquel disco, PJ Harvey hizo todo bien. Las letras formaban un conjunto coherente con el sonido limpio y transparente, hecho a mano. Su discurso se sentía en distintos niveles, todo cerrado en un halo mítico y de misterio que resultaba brillante. Eso es lo que falta en este nuevo disco. Es obvio el intento de la autora por involucrarse en ciertos asuntos, pero por momentos pareciera que se esfuerza demasiado. Algo sí queda claro una vez más: PJ Harvey es una artista, y, si su propósito era que la gente hablara de su trabajo, lo logró.