Hitchcock/Truffaut: un pequeño homenaje a dos grandes autores

Alfred Hitchcock nació junto con el cine. Fue de los pocos que exploró el entonces nuevo lenguaje cinematográfico, y juntó la técnica con la narrativa. Tras su llegada a Hollywood fue menospreciado por los críticos estadunidenses, los cuales lo veían como un mero “entretenedor”.  A François Truffaut, crítico de la renombrada revista Cahiers du cinéma y miembro de la Nueva Ola francesa, le sorprendió cómo desdeñaban los films del director inglés y le propuso una entrevista de largo aliento donde explicara una por una sus cintas y su forma de hacer cine.

Como parte de la 60 edición de la Muestra Internacional de Cine, la Cineteca Nacional exhibe Hitchcock/Truffaut (2015) de Kent Jones, crítico y director de programación del New York Film Festival. El documental explora la relación entre ambos cineastas y cuenta las circunstancias en que se dieron las entrevistas que se convirtieron en el libro El cine según Hitchcock.

Hace unos años, muchos odiaron Hitchcock: el maestro del suspenso (2012), dirigida por Sacha Gervasi y en donde Anthony Hopkins encarna al cineasta inglés y Helen Mirren a su esposa Alma Reville, por pecar de ingenua y engañar a los fans que esperaban un intenso estudio sobre cómo se realizó Psicosis.  Hitchcock/Truffaut sufre de algo similar: los admiradores hitchcockianos encontrarán poca información nueva, así que no todas las expectativas serán llenadas. Mas, a diferencia de la película de Gervasi, donde la ficción y las licencias dramáticas funcionaron muy bien para presentar un Hitch-hecho-personaje, el no-ficción se queda corto y sólo hace un esbozo breve de sir Alfred, cuando tenía todo para hacer un retrato de cuerpo entero. htr

Jones —quien ya había realizado documentales para televisión y A letter to Elia, sobre Elia Kazan, y (obviamente) cuenta con el respaldo de la industria cinematográfica y la facilidad para conseguir archivos y entrevistas— lo sabe y no creo que su intención haya sido explorar a profundidad al hombre detrás de Los pájaros. Es poco ambicioso pero honesto: hace sólo un recuento (muy) nostálgico del momento en que dos hombres “unidos por y para el cine” se conocieron, formando una amistad que duró hasta la muerte.

Las entrevistas con directores como Scorsese, Fincher, Linklater, Wes Anderson y Peter Bogdanovich —quien siempre comenta los DVD hitchcockianos— aportan casi-nada. Otros cineastas no pudieron (o no quisieron) ser parte de la película —como Brian De Palma, que reservó los comentarios para el documental que le hicieron Noah Baumbach y Jake Paltrow— y se siente la falta de puntos de vista diversos. La mayoría de los entrevistados son muy amiguis de la industria y parece que Jones sólo le habló a sus cuates más “ejemplares”. Si una de las conclusiones del documental (y del libro) es que Hitchcock influenció a  todos los que hacen o quieren hacer cine, sería interesante encontrar opiniones contrastantes o más eclécticas.

Kiyoshi Kurosawa —connacional pero no pariente de Akira— y el francés Olivier Assayas ofrecen ideas distintas a las de sus colegas hollywoodenses, así como James Gray —director de Sueños de libertad—, que habla sobre las virtudes de dirección de Hitchcock y las ejemplifica con una secuencia fundamental de Vértigo. Hubiera sido igual de interesante escuchar a Chan-Wook Park —súper fan de Hitch— o Dario Argento,  o alguien más mainstream como Quentin Tarantino, de quien pueden discrepar como director y guionista, pero innegablemente habla con una euforia infantil que se contagia.

Mas yo no hice el documental y quizá sólo es mi perspectiva de fan. Quienes no conozcan el libro-entrevista o sepan poco del contexto en que se hizo, lo disfrutarán. Insisto: es un producto bien articulado y agradable. El score de cuerdas que acompaña las imágenes y secuencias de films hitchcockianos, así como los audios de la entrevista de los años sesenta logran momentos realmente emocionales. Además, a pesar de que no es una adaptación o ilustración, es distinto escuchar y no sólo-leer la conversación entre los creadores de Vértigo y Los 400 golpes. Las reflexiones a las que llegó monsieur Hitchcock en su mega-plática con Truffaut adquieren otro significado en su voz. (De hecho algunos de los audios originales de 1962 pueden escucharse online).

Hithcock/Trufaut sí es una carta de amor al “Maestro del suspenso” y al director nuevolero. Y al cine mismo. Una carta con muchos corazones en las íes, aunque parece que en algún punto se le acabó la tinta y no se terminó de escribir. Es una buena oportunidad para revisitar el trabajo de ambos cineastas y conocerlos mejor; un pequeño homenaje a dos auteurs que siempre buscaron maneras distintas de construir un relato cinematográfico y que, en vida, se reivindicaron mutuamente, dejando un legado enorme.