Gracias y hasta siempre, David

Si el rock nació como posibilidad de cambio, entonces David Bowie es la mayor estrella de rock que ha existido. No bajo el estereotipo del rockero cuya vida está llena de excesos y frenesí (aunque sí los tuvo), sino como encarnación de una búsqueda de algo mayor que el mismo ser humano, algo que trascienda carne y hueso y quede como testigo de una forma especial de ver el mundo.

David Bowie murió este 10 de enero de 2016. Está demás decir que la noticia fue sorpresiva y devastadora. En México se supo alrededor de la una de la mañana del lunes. Estoy seguro que no fui el único que, en primera instancia, se negó a aceptarlo. Antes de dejar que el vacío se expandiera por todo el cuerpo, había que estar seguros. Quizá fuera una horrible broma. Pero era oficial.

Así que, ¿dónde empezar? Parece demasiado obvio decir que David Bowie fue el artista más influyente para generaciones enteras de músicos y artistas de todo tipo durante los más de cuarenta años de carrera en los que exploró más géneros musicales de los que mucha gente conoce en su vida. Curioso, los estudiaba, los aprendía y los reinventaba. A veces, sobre todo en los setenta, en menos de un año podía entregar algo completamente diferente a su trabajo anterior.

Pero, más que un análisis sobre su música, se trata de darle las gracias. Porque, más allá de lo que su obra pudiera repercutir en el ámbito artístico, David Bowie ha sido una inspiración para millones de personas en todo el mundo. Quizá no todos formaron una banda o se volvieron cantantes, pero algo me dice que más de uno ha sentido unas ganas incontrolables de conquistar el mundo al escuchar la letra de “Heroes”.

Siempre he creído que sus letras reflejan un miedo insufrible a que la muerte nos alcance sin dejar una huella palpable en el mundo o sin estar seguros de que cada maldito minuto desperdiciado en este mundo valió la pena. También hay en ellas una búsqueda irrefrenable de querer ser algo más que humano, algo más que el simple amasijo de órganos vitales que somos.

Ni hablar de su música, llena de estilos deslumbrantes y melodías épicas, motivo de amistades, amores, películas, bailes y lágrimas en incontables veces. Su personalidad, única y envidiable, ha inspirado a tantas personas a creer que se puede llegar lejos no sólo siendo tú mismo, si no el mejor tú mismo y todos los tú mismo que quieras.

Hace pocos días, a manera un poco de broma, circulaba un enlace donde podías ver todo lo que David Bowie había hecho a tu edad, y, por supuesto, sentirte mal por tu miserable vida. Claro que era broma, porque una vida como la de él sólo puede ser inspiradora y admirable en todos los sentidos. Su amigo Tony Visconti lo ha dicho mejor que nadie a propósito de su muerte: “Siempre hizo lo que quiso. Y quería hacerlo a su manera y quería hacerlo de la mejor manera.” ¿Qué mejor lección que ésa?

Hace pocos días, también, fue su cumpleaños número 69, el cual celebró con el lanzamiento de Blackstar. La crítica y los fans celebraron los sonidos del nuevo álbum, el cual parecía traernos de regreso al mejor Bowie, aquél capaz de abrir nuevos e inexplorados mundos. Ahora sabemos que era su carta de despedida. ¿Quién más que Bowie podría dejarnos un regalo tan ácido y hermoso con motivo de su partida? ¿Quién más que él podría hacer de su vida y muerte una completa obra de arte?

Nunca sabemos lo importante que son los artistas para nosotros hasta que, de algún modo, ya no están. Cuando me enteré de su muerte, no pude evitar derramar algunas lágrimas. Si tú también lo hiciste, te entiendo. No es exagerada la tristeza. Porque, aunque no en persona, lo conocíamos bastante bien. Y él a nosotros, como lo demostraban sus canciones. En el fondo, sabíamos que esto pasaría algún día, pero nunca se está completamente preparado.

Es sumamente conmovedor ver las muestras de cariño expresadas en las redes sociales por artistas y personas en general. Difícil pensar en alguien como él, o que se le acerque. No sólo como músico o cantante, sino en todos los aspectos que se les puedan ocurrir. Pero, aunque suene a cliché, Bowie no está muerto, porque su música siempre estará con nosotros, hasta el día en que también nos convirtamos en una estrella negra. Por eso, gracias, David.