La felicidad como un acto de desafío: Pearl Jam.

México se ha convertido en un punto de culminación para grandes giras de grandes bandas; en esta ocasión, quienes optaron por nuestro país para culminar el viaje musical que emprendieron por varias ciudades sudamericanas, fue Pearl Jam, una de las grandes bandas de finales del siglo XX, y que hoy en día podemos considerar una entre las grandes de la historia. En fin, ya sea por una lógica en la logística o el mero hecho de que México es uno de los mejores puntos para realizar grandes y fructíferos conciertos, la noche del sábado 28 de noviembre la música de Eddie Vedder y compañía hizo temblar un renovado Foro Sol.

Poco antes de las 9 de la noche, el calor de los cuerpos se estremeció precipitosamente con la salida al escenario de este grupo originario de Seattle. Con la elegancia y desfachatez que los caracteriza, la banda comenzó con un enérgico set list que recorrió su ya larga trayectoria; con clásicos, rarezas, cambios de género y estilo, ritmo y velocidad, Pearl Jam entregó al público mexicano un concierto más que memorable, donde los fans no dudaron ni un segundo en responder con enormes ovaciones, gritos y porras para un Eddie Vedder rendido ante un verdadero lleno total en las gradas y el ahora pavimento del Foro Sol, el cual alimentaba cada nota del repertorio de esa noche.

Es palpable el camino recorrido por la banda; la facilidad para interactuar con su público, el manejo que tienen de él, la técnica en la ejecución de sus instrumentos y el discurso de su frontman, siempre alzando la voz ante la incomodidad de un sistema contra el cual siempre han estado en una suave batalla, hacen que la riqueza de sus conciertos sea envidiable para cualquier banda y disfrutable para propios y extraños.

No es fortuito: el mensaje político con el que se manejan siempre va de la mano con una contestación musical pertinente a la situación. Desde sus comienzos, la protesta ante lo que para ellos es injusto o represor, ha estado presente en sus canciones y declaraciones. En esta ocasión, el discurso giró en torno a los atentados ocurridos en París hace unas semanas, con lo cual la banda optó –después de tan terribles días– incluir en sus presentaciones el tema “Imagine” de John Lennon y “Comfortably Numb” de Pink Floyd, además de una selección de sus temas más adecuados para transmitir ese mensaje de paz que el mundo necesita en este momento.

Como es costumbre, Vedder compartía pensamientos a través de pequeños discursos en español, haciendo saber lo emocionado y extasiado que se encontraba por estar tocando en México, cerrando la gira en nuestro país y haciendo un tributo a esas víctimas de la intolerancia a la pluralidad de ideas y pensamientos, cerrando sus palabras sobre estos hechos diciendo: “Al parecer la felicidad es un acto de desafío”.

Si esto es verdad, el concierto de la noche del sábado fue un verdadera declaración de guerra, pues las sensaciones y sentimientos transmitidos por la música de estos norteamericanos era visible en cualquier rostro que se encontraba a mi alrededor; no importando que tan fan o que tantas cosas sabías de las personas paradas en el escenario, lo importante –y lo que la banda intenta transmitir desde hace años– es lo agradable que puedes sentir ante los acordes de una canción o lo que ésta te diga con su letra o con lo que la relaciones en tu cabeza. Ya no es el grunge agresivo de los noventa o la exploración en diferentes ritmos o géneros, ni la perfección en los acordes que han intentado desde hace años, lo importante es lo que logran transmitir, y eso lo tienen más que dominado.

El concierto de Pearl Jam en la ciudad de México puede ser calificado como uno de los más emotivos y multitudinarios en la carrera de la banda, pues un sinfín de situaciones se mezclaron en el escenario, ante un poco más de 20 mil personas –desde el cumpleaños del baterista Matt Cameron, el recibimiento del público que estremecía a cualquiera y la despedida a colaboradores miembros del crew del grupo– que no dejaron de gritar en ningún momento. Retomando la frase que Vedder lanzó en su último discurso podemos decir que la música, verdaderamente, es un acto de desafío; prueba de ello, lo que un concierto puede causar en una persona: un sinfín de emociones, recuerdos y alegría.

CEO en Afónica Magazine l Periodista musical l Productor Audiovisual

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