Different Class y la complejidad de la vida

Pulp

Different Class

Island; 1995

¿Quién no ha escuchado a Pulp? Fue una pregunta que me retumbó en la cabeza por muchos días hace unas semanas. ¿El motivo?, el 20 aniversario de uno de los discos más emblemáticos de la década de los noventa, del britpop y de la música inglesa: Different Class.

Casi sin buscarlo, Jarvis Cocker y compañía lograron plasmar todo el malestar de una de las sociedades más viejas y organizadas del mundo, la cual puede presumir de haber vivido todas las modas, formas de organización, revoluciones culturales y musicales que este mundo civilizado ha tenido.

Época de éxtasis, del sorpresivo house que invadía a los jóvenes en cada rave clandestino al que asistían, época de cambio en todo sentido. Un nuevo siglo estaba a la vuelta, una nueva forma de consumir música, cine y televisión se acercaba, lo cual era apabullante para una juventud que no sabía que demonios hacer: ¿cómo ahora?

Different Class fue el mayor éxito comercial de esta banda nacida en Sheffield, la cual derritió a la critica con cada track que presentaron en este compilado de malestar social, amor y confusión por una época en la cual la banda decidió llamar la atención de manera contundente, logrando ponerse en el mapa en un tiempo en el que bandas como Oasis y Blur parecían ser lo único en las listas de popularidad.

Pulp logró hacerse notar con un ¿britpop? inteligente, lleno de reflexión lírica y musical, de un talento poco visto en esos momentos, donde el objetivo era vender y vender no importando si las letras derramaban miel o si era más importante el conflicto ficticio entre las bandas mencionadas anteriormente. Los de Sheffield lograron sonidos agradables a cualquiera, con melodías pegajosas y armonías complicadas, las cuales hicieron entender que no es necesario que sea sencillo y cantable todo lo que se producía para que tuviera éxito rotundo, un poco de composición y reflexión no caía nada mal.

Pero desmenucemos un poco el álbum, comenzando por su título, que da la bienvenida a todo un concepto utilizando dos simples palabras: Different Class. Nos remite a todo lo que una sociedad de finales del siglo XX vivía, en especial la inglesa. No solo en el ámbito social o económico, también la marcada diferencia entre tomar una personalidad y ser diferente al resto de las personas que seguían una tendencia muy marcada, lo cual era como un taladro en la cabeza para personas como Jarvis y compañía; digo, ¿qué similitud hay entre Liam o Cocker? Sólo la nacionalidad, creo yo.

“Mis-Shapes” nos da una cruda bienvenida al pensamiento de la banda. Deformes e inadaptados: así los define Jarvis ante una sociedad que reprime de diversas formas a esas personas que sobresalen por su peculiar aspecto y forma de pensar.

Oh, we don’t look the same as you, We don’t do the things you do but we live around here too. Oh, really

Una declaración de pelea, no con la clásica violencia que caracteriza un desafío, pero si de la invasión de una minoría intelectual e introvertida que quiere todo eso que se les niega simplemente porque son formas diferentes de la sociedad, de toda la historia.

Brothers, sisters, can’t you see? The future’s owned by you and me, There won’t be fighting in the street, they think they’ve got us beat but revenge is going to be so sweet.

“Pencil Skirt” es la otra cara del disco: la del sexo; y vaya que Jarvis sabe escribir sobre el tema. No vulgarizándolo ni tomando el lado morboso que provoca esta placentera actividad, sino desde lo erótico y el uso constante de la imaginación, la cual recrea todo lo que sucede, pero que, de manera implícita, se nos revela.

Infidelidad, sexo, perversión, homosexualidad, todo sintetizado en una canción que refleja esa parte humana que muchos negamos, pero en la intimidad sale a relucir completamente. Qué buena canción.

De “Common People” se ha dicho, mentido, aclarado y verificado todo. Siendo no uno, sino el más grande éxito de la banda, en ocasiones la letra queda menospreciada por la melodía tan pegajosa que hizo a Pulp relevante en la escena musical inglesa de los noventa.

La historia de una chica adinerada que quiere vivir como la gente común es y seguirá siendo tema recurrente en cualquier estrato social, donde una especie de curiosidad rodea a toda la clase media que vive una vida “común”, sea lo que sea que eso signifique.

Una crítica a esa curiosidad, a la sociedad que enaltece cosas banales y olvida que la vida no es una ficción como se pinta en el eterno ciclo del consumismo o las apariencias: es la realidad que golpea y que, por alguna razón, casi nunca cambia.

Tomando un caso particular, Pulp logra una generalidad muy marcada que refleja la vida rutinaria de millones de personas alrededor del mundo. No me refiero a una chica rica queriendo experimentar la vida proletaria, sino a las personas que viven al día y no tienen más que “beber, bailar y tener sexo” como forma de escape.

You’ll never live like common people, you’ll never do what common people do, you’ll never fail like common people, you’ll never watch your life slide out of view and dance and drink and screw, because there’s nothing else to do.

“I Spy” es otra fantasía más cargada de resentimiento y egolatría por parte de Jarvis, el cual nos cuenta una historia bastante perturbante que tiene a la infidelidad y la represión como hilo conductor de un relato un poco bizarro, pero verosímil.

And every night I hold my plan how I’ll get my satisfaction. How I will blow your paradise away away away ooh.Cause I spy.

Con “Disco 2000” llegamos a los relatos en el disco. El segundo sencillo del álbum nos cuenta una historia de ¿amor? entre dos adolescentes predestinados a estar juntos, pero por razones de la vida se separan en un punto y se reúnen años después a recordar todo, aunque la vida ya no es la misma.

La dualidad de la melodía alegre y pegajosa con lo crudo de las letras que complementan la música fue un factor recurrente en toda la historia de la banda, siendo “Disco 2000” un ejemplo perfecto de esta estrategia que Pulp implementó para criticar lo cotidiano de la sociedad.

Oh what are you doing sunday baby. Would you like to come and meet me maybe? You can even bring your baby. Oh ooh ooh. Ooh ooh ooh ooh. What are you doing sunday baby. Would you like to come and meet me maybe? You can even bring your baby.

“Live Bed Show” es una canción muy personal. El relato va sobre cómo puede haber un motivo para que una vida cambie, dejando que las cosas que antes nos daban satisfacción, ahora sean una carga con la que no sabemos qué hacer, algo que nos tira a un hoyo profundo que es complicado salir de él, ya sea por una persona, una situación o un momento que cambia el rumbo de una vida.

En el Different Classs no solo hay amargura y descontento, las canciones sobre el amor también son un tema, pero no tomadas como en el grueso de la música popular, si no en algo más elaborado. “Something Changed” es prueba de ello; tomando al destino como eje conductor, Pulp nos plantean una bella historia donde el amor está predestinado a llevar a dos personas a encontrarse y cambiar lo que les queda de vida.

Do you believe that there’s someone up above? And does he have a timetable directing acts of love? Why did I write this song on that one day? Why did you touch my hand and softly say “Stop asking questions that don’t matter anyway. Just give us a kiss to celebrate here today Something changed”.

“Sorted for E’s & Wizz” nos cuenta como se vivían esos raves y conciertos interminables de finales de los ochenta, donde la enajenación era el deleite de los jóvenes que asistían a tales eventos, buscando un escape de lo que vivían a diario, pero que era algo efímero que terminaba con la salida del sol.

No es fortuito encontrar una canción así en la trayectoria de Pulp: este tipo de situaciones era algo común en la sociedad inglesa de finales del siglo XX y fue un tema muy explotado en discos y audiovisuales de la época.

Con “F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E” regresamos al amor, pero ahora mostrado en su forma más cruda y natural, donde la canción describe el proceso de enamoramiento de una persona y todo lo que en su mente pasa. No adornado con lugares comunes o melodías cursis; la sensualidad y lo crudo del momento es plasmado por las letras de Cocker.

Es inevitable regresar al vouyerismo cargado con erotismo y cierta sensualidad. “Underwear” es algo enferma si la lees someramente, pero la carga erótica que Jarvis plasma en la letra y la melodía hacen una combinación perfecta para desembocar en una historia de amor (¿o de agresión?) muy peculiar.

El vaiven de temas regresa al malestar de la clase media. “Monday Morning” es una burla a la rutina diaria de cualquier persona que va creciendo en un sistema que le deja poco margen de elección, y que condiciona una forma de vida aburrida, rutinaria y sin ninguna motivación. Con cierta agresividad en la ejecución, Pulp plasma de manera concreta ese descontento que tantos viven, no importando el trabajo o la forma de vida, hay una prisión dentro de lo que hacen.

Para cerrar el disco, el amor pareció ser el mejor borche. “Bar Italia” nos da esperanza en comparación con todo lo que hemos escuchado, pero, de todas formas, con una cachetada, al darnos cuenta de que siempre acabaremos sentados en el mismo lugar, con las mismas rutinas y aspiraciones que, de manera extraña, parecen haber sido elegidas para todas las personas.

El Different Class fue el comienzo de una nueva etapa para Pulp, una faceta de maduración artística que los hizo sensibilizarse con todo lo que pasaba a su alrededor, plasmándolo con la firme intención de generar algo en quienes escucharan cada tema del disco, logrando introducirse en lo más alto de la escena y, como un acto kamikaze, dejarse caer hasta tocar fondo.

Gracias, Jarvis Cocker y compañía, por estas atinadas letras para una sociedad que no ha cambiado nada, pero que se puede regocijar tarareando todas esas complicadas pero pegajosas armonías que crearon. Gracias, Pulp.