Festival Coordenada 2015

Las últimas décadas se han caracterizado por una incesante explotación de la música popular, ya sea como mero entretenimiento o con otros fines que no es necesario mencionar. Los festivales no son cosa nueva, pero cuando uno toma mucha relevancia con su poco tiempo de surgimiento, es bueno dedicarle una reflexión.

México se caracteriza como una de las principales plazas para los músicos que desean incursionar en la escena latinoamericana de la música. Sin duda, nuestro país, a la par de Argentina, es un trampolín vital para seguir la aventura a lo largo de centro y Sudamérica.

El único detalle (sino que el más importante) es que todo llega al centro de la república, a la gran capital que concentra todos los conciertos y los recintos más importantes del país; cosa que deja a las pequeñas y grandes ciudades de la nación en una especie de limbo en espectáculos de gran envergadura y, con mayor lógica, de los festivales que concentran a lo “mejor” de la escena nacional e internacional.

Hay variadas excepciones, como el ya clásico Cumbre Tajín, que cada año nos sorprende por sus imponentes headliners, sus precios envidiables en bebida y comida, y por supuesto, su hermoso e hipnótico clima y maravillas naturales. Por otro lado el esfuerzo que se hace en el norte del país con Pa’l Norte, que poco a poco se ha ido consolidando con buenas actuaciones nacionales e internacionales.

Poco a poco la oferta ha ido creciendo en cuanto a tendencias musicales y géneros por explotar; véase Festival Nrmal, Cervantino, Ceremonia y así la lista sigue creciendo, en la cual figuran nuevos y prometedores festivales de corte independiente. Todo esto girando alrededor de los dos más grandes en cuanto a cartel, logística y relevancia internacional: El Vive Latino y su hermano el Corona Capital.

Pero uno que en tan solo dos años ha llamado la atención por sus bien logradas apuestas con diferentes bandas y grandes lobos de mar internacionales es el Festival Coordenada en Guadalajara. Este año, sus organizadores dieron la sorpresa al anunciar a dos grandes bandas que equilibraban a los ya conocidos y desconocidos debajo de ellos. Encabezando estaba Blur con su regreso a los escenarios, con todo y disco bajo el brazo; y después Foals, una banda que ha logrado sobresalir poco a poco de sus símiles en la escena internacional.

Con esto; el Coordenada parecía la opción perfecta para cualquier persona que guste de grandes bandas internacionales y un ya conocido frente de grupos nacionales, que no dejan de emocionar a cualquiera que los vea anunciados en cualquier lugar. Otro plus era el precio del boleto, que no rebasaría los mil pesos después de esas odiosas fases en las que el precio incrementa por razones que solo los organizadores conocen.

Pero la historia se tornó un poco oscura con una serie de cancelaciones que no mermaron la dinámica del festival, tal vez por lo cercano a la fecha programada o simplemente porque los jaliscienses querían “rockear” no importando quien estuviera en el escenario, cosa que así fue.

Con más de 11 horas de duración, el Festival coordenada salió adelante, pese a las cancelaciones (que al parecer no fueron tan relevantes como se esperaba), lo inadecuado del lugar y lo de siempre: precios por demás elevados, baños inadecuados, comida no apta para las necesidades del público y una evidente falta de organización para el acceso al lugar (más de media hora esperando entrar no es bueno para los asistentes, ni para las bandas). Al parecer, los malos hábitos de festivales capitalinos se están reproduciendo en el interior del país.

Con un sol que por momentos daba tregua a los asistentes, se desarrolló el festival. Primer grupo en salir al escenario: Descartes a Kant, con su ya conocida teatralidad, fue la banda encargada de inaugurar el Coordenada. Mostrando destellos de madurez, dominaron el escenario principal, poniendo a esa pequeña escena de Guadalajara que los vio nacer en donde se merecía estar.

Conforme la tarde progresaba, la nostalgia invadía a los asistentes que disfrutaron a las bandas surgidas en la década de los noventa y principio del nuevo siglo. División Minúscula tomó las riendas por un momento e hizo cantar a los asistentes “Las luces de esta ciudad” y “S.O.S.”, algo un poco extraño en los más jóvenes, pero que de igual manera disfrutaron el momento.

Un caso particular fue el pequeño escenario relegado, el cual fue nombrado de manera un poco sarcástica “El otro escenario”, el cual parecía estar montado para las bandas que no muchos conocen y no tendrían tanta convocatoria, cosa totalmente falsa.

Presidente, la solicitada Mon Laferte y Little Jesus reunieron a muchos fanáticos que cambiaron a Los Tres y El Gran Silencio por diversas propuestas que están haciendo ruido en la escena emergente de nuestro país.

Los Tres comenzaron a calentar motores con una presentación nostálgica y llena de buena música, que puso a los miles de fanáticos a brincar y corear clásicas canciones que los chilenos tienen en su repertorio, todo esto con muchos invitados, entre ellos casi todo Café Tacvba que no dudo en salir a recordar viejos tiempos a su lado.

Poco a poco, la noche iba cayendo en el Parque Trasloma. El turno era para Natalia Lafourcade, que con su nuevo ensamble hizo valer cada minuto que estuvo parada en el escenario. Ya no es la chica que cantaba “En el 2000”, no por denigrar dicha pieza, sino resaltando toda la evolución vocal y musical que ha tenido esta cantautora, mostrando todo el talento que tiene y que ha podido desarrollar. Lafourcade calmó la energía con la que El Gran Silencio había dejado a los asistentes –si, con todo y el intento del slam más grande de la noche.

Los Dandy Warhols fueron la banda que vino, de última hora, a ocupar el horario que The Ravonattes dejó vacío. Es un poco difícil estar entre las dos actuaciones mas????????oco dificil estar entre las dos actuaciones ron vacsino resaltando toda la evolucique por cierto ha sido reversionada ás esperada del día, pero lograron dar una digna presentación pese a todas las adversidades que trae ser la banda incluida de última hora en el festival.

Ya entrada la noche, Café Tacvba hizo su presentación, desatando gritos de los fans que los esperaban con ansias (era y se sentía evidente). Enfundados en un traje fosforescente que retomaba aspectos regionales, la banda comenzó un set lleno de sus más grandes éxitos, lo cual era de esperarse después de un buen tiempo de no visitar tierras tapatías. Su largo camino arriba de grandes escenarios es notorio, el manejo de su público y su presencia en el escenario son de aplaudirse.

Por último, Blur pisó el escenario principal del Coordenada, el momento más esperado de la noche por los miles de asistentes que se dieron cita en el parque Trasloma. Con una notable energía, Damon y compañía complacieron a los espectadores con un set muy similar al que habían tocado en la Ciudad de México. Es notable que la cohesión en la banda ha regresado totalmente y que la madurez de cada uno muestra a un Blur totalmente diferente al de hace unos años. Sin duda, no podía haber mejor cierre que ver a estos ingleses interpretar viejos éxitos y temas de su más reciente producción discográfica.

La segunda edición del festival Coordenada cumplió con las expectativas de la mayoría de los asistentes, con mínimas fallas y grandes aciertos que muchos festivales deberían de imitar (una logística bien lograda y buena distribución de baños, lugares para comida, sombra y demás) podemos decir que con tan solo dos ediciones éste festival pinta para muchas más ediciones.

@JRoilan

CEO en Afónica Magazine l Periodista musical l Productor Audiovisual

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